lunes, 9 de enero de 2017

Análisis político

CRISIS EN EL SOCIALISMO EUROPEO

Por Martín Poblete

Uno por uno, los diversos partidos socialistas democráticos de la Unión Europea  han entrado en crisis, algunos registran un estado terminal como en Grecia, donde las perspectivas de recuperación se ven remotas, los mas enfrentando el doble desafío  de sus tradicionales adversarios de centro derecha y grupos emergentes de extrema derecha con rasgos populistas, en algunos neonazis, en otros neofascistas; sin olvidar situaciones dónde están siendo flanqueados desde la izquierda, en todos los casos el problema se agrava por serias contradicciones internas acompañadas de conflictos personales.

En Alemania, a primera vista las cosas no parecen tan mal, diversas encuestas y sondeos de opinión dirigidos a militantes y simpatizantes socialistas,  apuntan al ex-Presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz,  favorito para encabezar la lista en la próxima elección general; Schulz  marca consistentemente entre el 62% y 67% de las preferencias de la base socialista alemana.   Sin embargo, el secretario general del SPD, Sigmar Gabriel, un "apparatchik" como dirían en Moscú, de los tiempos de Willy Brandt, no parece concordar con la opción de Schulz, proponiendo en cambio formar primero una coalición con los Verdes y un curioso arrejuntado de grupos izquierdistas de muy variados pelajes llamado simplemente La Izquierda.   Mientras los socialistas entran en una fase de conflicto interno, los partidos de ultra derecha nacionalista con ribetes neonazis  habitualmente en las márgenes del sistema político alemán, arremeten  al amparo del desconcierto de sectores de la sociedad particularmente ante las políticas migratorias de la Canciller Angela Merkel.

En Francia, con el Presidente Francois Hollande arrinconado por los mas bajos estimados de opinión pública de un presidente francés después de la II Guerra Mundial, el Partido Socialista enfrenta un doble desafío, de una parte el de sus tradicionales adversarios de la centro derecha degaullista, y de otra el de la ultra derecha con rasgos fascistas mussolinianos del Frente Nacional y su líder Marine LePen.    El mas que centenario Partido Socialista  francés ha  tenido antes momentos difíciles, valga recordar el asesinato de su líder Jean Jaures  en "....aquel fatídico verano de 1914 (Roger Martin Du Gard)".

Sin embargo nada se compara con los riesgos en la fragmentación actual; asumiendo la situación preferencial de Manuel Valls, la dirigencia convocó a elección primaria para designar candidato presidencial el 22 y 29 de enero 2017, se registraron siete candidatos:  Manuel Valls, Arnaud de Montebourg, Benoit Hamon, Sylvia Pinel, Francois de Rugy, Jean Luc Bennahmias, y Vincent Peillon, algunos de reconocida trayectoria, otros recién llegados.   Si  lo anterior no fuera complicado, por fuera ha lanzado su candidatura presidencial el controversial ex-ministro de economía  Emmanuel Macron, quien afirma esperar los resultados de la primaria para reunificar fuerzas, por cierto en torno a su candidatura,  llamando a "...cuidar la unidad de los socialistas contra los políticos de fronda" un tema recurrente en la política francesa desde fines del Siglo XVIII.    En otra variable, el ex-ministro del interior Manuel Valls, en un evento en el marco de la primaria, atacó el carácter católico del proclamado candidato de centro derecha Francois Fillon, los medios pro socialistas no le dieron cabida esperando tal vez dejarlo pasar piola, pero los editores de Le Figaro destacaron la cita en primera página:  "Alertas con el proyecto político católico, comunitario y comunitarista, de Francois Fillon".    La política en Francia siempre ha sido entretenida, en ocasiones fascinante.

En España, el centenario Partido Socialista Español está en medio de la mas grave crisis de su historia, cuyos orígenes se ubican en el desastroso segundo gobierno del señor Rodríguez Zapatero, al final de tan nefasta experiencia el Partido Popular con Mariano Rajoy ganó las elecciones generales marcando mayoría absoluta.   En el primer gobierno de Rajoy, los socialistas encabezados por Alfonso Pérez Rubalcaba trataron de reordenarse y simultáneamente buscar entendimientos con los populares cuando pareciera viable.   Golpeado por numerosos casos de corrupción centrados en algunos destacados militantes, el Partido Popular volvió a ganar la  elección general de 2015 pero con muchos menos diputados, quedando en minoría, los socialistas no fueron capaces de aprovechar la debilidad de los populares;  en un giro nuevo surgieron dos partidos planteando desafíos al bipartidismo español sustentado en la Constitución de 1978,  Ciudadanos  de rasgos liberales, y PODEMOS un claro desafío a los socialistas desde una extrema izquierda tan excluyente como ideologizada.
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Mientras los populares se abocaban a gobernar en funciones por no haber sido posible acordar investidura, los socialistas elegían nuevo secretario general, recayendo el cargo en el político castellano-leonés Pedro Sánchez, quien asumió una actitud confrontacional respecto de los populares  particularmente con su negativa cerril a facilitar la investidura de Mariano Rajoy, mientras ofrecía entendimiento a PODEMOS,  fracasó en ambas gestiones.  

La imposibilidad de llegar a la investidura de un gobierno con Mariano Rajoy, forzó nuevas elecciones generales, con clara recuperación de los populares, leve descenso de Ciudadanos, la peor derrota socialista en su centenaria historia, y el surgimiento de PODEMOS como serio desafío desde una izquierda radical en su estilo y propuestas haciéndose del tercer lugar muy cercano al segundo. La derrota debilitó sin vuelta la posición de Pedro Sánchez, forzando su renuncia y con ello la formación de una dirigencia provisional para recomponer la situación interna y negociar investidura con los populares y Ciudadanos.
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A la fecha, el socialismo español todavía con directiva provisional, no define un curso definitivo de acción. Pedro Sánchez anunció que volvería a competir en la interna, pero su postulación no pareciera haber tomado fuerza; desde Sevilla, Susana Díaz ha manifestado interés  en ir por la secretaría general con un proyecto distinto al de Sánchez. 
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La Susanísima asume los próximos cuatro años con Rajoy en gobierno de minoría, dejando a los socialistas en la oposición, la cuestión según Susana Díaz radica en evitar aparecer obstruccionistas al negociar legislación en las Cortes, de manera de no dar motivo a Rajoy para llamar a nuevas elecciones generales, en las cuales todos los indicadores apuntan ahora a otra caída de votación socialista y el riesgo de ceder el segundo lugar a PODEMOS;  en esta línea Susana cuenta con el apoyo de los jefes de dos de las mas importantes baronías socialistas, García Page en Castilla-La  Mancha y Fernández  Vara en Extremadura, y también con el apoyo de la mayoría de la vieja guardia encabezada por Felipe González seguido por Pérez Rubalcaba, Javier Solana y muchos otros.
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En España no hay partidos emergentes competitivos de ultra derecha,  los dos explícitamente franquistas  son anécdotas al margen del sistema, ocasionalmente alguno logra elegir un diputado a las Cortes, en las últimas dos elecciones generales no han elegido ninguno.  
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El desafío al socialismo español viene desde la opción radical de izquierda representada por PODEMOS,  esta encrucijada encuentra a los socialistas en medio de un grave conflicto interno aún sin resolverse, y el riesgo de un quiebre de consecuencias desastrosas. 

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