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miércoles, 31 de mayo de 2023

EN SÓLO HORAS DEBE CONOCERSE EL RESULTADO SOBRE EL «TECHO DE LA DEUDA» EN EE UU – SI ES RECHAZADO, EL MUNDO TEMBLARÁ

 

En sólo horas debe conocerse el resultado sobre el «techo de la deuda» en EE UU – si es rechazado, el mundo temblará

Los líderes en el Congreso de EEUU trabajan a contrarreloj para conseguir la aprobación esta semana de la Ley de Responsabilidad Fiscal, el acuerdo sobre el techo de la deuda alcanzado el fin de semana por el presidente Joe Biden y el líder republicano Kevin McCarthy (Leer en KRADIARIO).

El proyecto, tras haber pasado el primer escollo en el Comité de Reglas el martes, llega este miércoles en la noche al pleno de la Cámara de Representantes, donde requiere la mayoría simple de los 435 miembros: 218 votos, en una Cámara compuesta por 222 republicanos y 213 demócratas.

Este miércoles la negociación no había terminado. Altos funcionarios de la Casa Blanca fueron enviados por Biden al Capitolio para reforzar el apoyo antes de la votación. Mientras McCarthy trabajaba arduamente para convencer a sus compañeros republicanos escépticos.

El congreso tiene cinco días para dar luz verde al acuerdo entre Biden y McCarthy y evitar así que el gobierno de Estados Unidos se quede sin dinero para pagar sus cuentas e incurra en un histórico ‘default’ de consecuencias imprevisibles para la economía, no sólo de EE UU sino también mundial.

A pesar de ser crucial para dejar atrás el enorme riesgo que supone para la economía ese impago, el acuerdo deja a muchos políticos insatisfechos: tanto los más conservadores como los más liberales deben renunciar a algunas de sus exigencias.

Por eso no se hicieron esperar las críticas de numerosos representantes. Y es que, al tiempo que suspende el techo de deuda para los próximos dos años, la Casa Blanca se compromete a reducir el gasto público no militar, aunque en niveles insuficientes para los republicanos más radicales.

Además de no contemplar las reformas radicales al seguro de salud del gobierno por las que los republicanos habían presionado, también se introducen algunos requisitos para programas de ayuda alimentaria y a familias vulnerables, algo inaceptable para el ala más a la izquierda del partido de Biden.

Los miembros del Freedom Caucus, que reúne a los legisladores del ala más derechista del Partido Republicano, se han mostrado molestos porque el pacto Biden-McCarthy no incluye todos los recortes del gasto público que habían aprobado en su proyecto de ley presupuestaria de hace unas semanas.

Scott Perry, presidente del Freedom Caucus tachó el proyecto de “completo fracaso», mientras que la también republicana Nancy Mace dijo que votaría en contra porque «no vale la pena vender a nuestros hijos y nietos».

El representante Chip Roy, otro de los líderes del Freedom Caucus se llegó a referir al proyecto como un “sándwich de excrementos”.

“Ningún republicano debería votar por este acuerdo. Es un mal acuerdo. Nadie nos eligió para endeudar al país con otros $4 billones y no obtener nada a cambio”, dijo Roy el martes.

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El representante Chip Roy criticó duramente al acuerdo y lo comparó como «un sándwich de excrementos”.


El congresista Dan Bishop dijo a los periodistas que tenía «cero» confianza en McCarthy y amenazó con poner en marcha el proceso para su destitución, acusando al líder de la Cámara de Representantes de «mentir» sobre el contenido del acuerdo.

Cualquier legislador puede presentar una «moción de vacancia», una concesión que McCarthy ofreció al ala dura republicana a cambio de su apoyo para su elección en enero como presidente de la Cámara Baja.

Así que es de esperar fuerte oposición desde este bloque de al menos 20 republicanos que consideran que McCarthy ha cedido a demasiadas exigencias de la Casa Blanca.

En cualquier caso, en el liderazgo republicano son optimistas con que el descontento desde la derecha no representa un sentimiento mayoritario en sus filas y se han preparado para que deserten del acuerdo entre 40 y 60 de sus 222 representantes, votos que tendrían que encontrar en las filas demócratas, donde tampoco el apoyo es unánime.

Por su parte, los legisladores de izquierda han expresado su frustración porque, sin elevar los impuestos a las corporaciones y a los más ricos, se introducen nuevos requisitos de trabajo para los estadounidenses mayores, entre 18 y 54 años, en el programa de ayuda alimentaria.

El presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy,, izquierda, habla en reunión con el presidente Joe Biden sobre el tope de endeudamiento en la Oficina Oval de la Casa Blanca, Washington, 22 de mayo de 2023.

El presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, izquierda, habla en reunión con el presidente Joe Biden sobre el tope de endeudamiento en la Oficina Oval de la Casa Blanca, en Washington.

EX PRESIDENTE DE BRASIL COLLOR DE MELLO CONDENADO A 8 AÑOS Y 10 MESES DE PRISIÓN

 

Ex presidente de Brasil Collor de Mello condenado a 8 años y 10 meses de prisión

Procesado por corrupción y lavado de dinero

El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil condenó al exsenador y expresidente Fernando Collor de Mello a 8 años y 10 meses de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero en uno de los procesos de la Operación Lava Jato. A pesar de la decisión, Collor puede apelar en libertad, informó la Agencia de Noticias del Brasil.

Después de siete sesiones consecutivas de juicio, la Corte definió la sentencia del ex senador con base en el voto del revisor de la acción penal, el ministro Alexandre de Moraes. El relator, Edson Fachin, defendió una sentencia de 33 años y 10 meses de prisión, pero su demanda fue rechazada en la votación.

Según el entendimiento de Moraes, Collor de Mello fue condenado a 4 años y 4 meses por el delito de corrupción pasiva y a 4 años y 6 meses por lavado de dinero. Las dos sentencias, combinadas, alcanzan a un total de 8 años y 10 meses. El ministro también entendió que el cargo de asociación criminal había prescrito porque Collor tiene más de 70 años de edad.

Expresidente Fernando Collor de Mello en el tribunal

En las sesiones anteriores, el tribunal determinó que Collor, como ex dirigente del Partido de los Trabajadores de Brasil) era responsable de «indicaciones políticas» a BR Distribuidora, filial de Petrobras, y recibió R$ (Reales) 20 millones en ventajas indebidas en los contratos de la empresa. Según la denuncia, los delitos ocurrieron entre 2010 y 2014.

Dos ex ayudantes de Collor también fueron condenados, pero podrían reemplazar sus sentencias por servicios comunitarios. Al comienzo del juicio, el abogado Marcelo Bessa pidió la absolución de Collor. La defensa alegó que las acusaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) se basan en testimonios de acuerdo de culpabilidad y no se presentaron pruebas para incriminar al exsenador.

Bessa también negó que el ex legislador fuera responsable del nombramiento de directores de la compañía. Según él, los denunciantes acusaron a Collor basándose en comentarios de terceros.

En una nueva declaración dada a conocer a la prensa después del juicio, Bessa dijo que apelará la decisión.

«La defensa, reafirmando su convicción sobre la inocencia del expresidente Collor, esperará a la publicación de la sentencia para presentar las apelaciones correspondientes», dijo.

«No hay evidencia creíble para corroborar esta versión del Ministerio Público. Si hay una versión publicada aquí, única y exclusivamente, por colaboradores premiados, que no digan que el cobro de estos montos estaría relacionado con Collor o con la supuesta intermediación de este contrato de decaimiento», concluyó.

Fernando Affonso Collor de Mello (Río de Janeiro, 12 de agosto de 1949) es un político brasileño que logró la Presidencia de Brasil, como el 32° presidente constitucional, cargo que desempeñó entre el 15 de marzo de 1990 y el 29 de diciembre de 1992, el primero mandato presidencial después de la restauración de la democracia brasileña; también fue el político más joven en asumir la presidencia en la historia de Brasil.

Su mandato estuvo marcado por la aplicación del pacote, el plan de reestructuración más severo de la historia del país: privatización de empresas, desregulación de las negociaciones salariales, confiscación temporal de ahorros y depósitos bancarios, recortes en programas sociales, etc. El desempleo aumentó, los salarios cayeron y el país se entró en recesión económica. Estos desajustes en el plano económico y las acusaciones por corrupción que salieron a la luz en 1992 llevaron a la presentación de un impeachment en el parlamento que lo destituyó de la presidencia.

CHILENOS VIVEN A LA SOMBRA DE PINOCHET, CONCLUYE ENCUESTA

 

Chilenos viven a la sombra de Pinochet, concluye encuesta

golpe de estado

Este martes, en las dependencias de la Fundación Chile 21, se realizó el lanzamiento de la encuesta CERC-MORI, “Chile a la sombra de Pinochet”, que evaluó la percepción que las personas tienen sobre la dictadura.

Entre los principales resultados de esta mediación, se encuentra el que 36% de los chilenos considera que los militares “tenían razón” en dar el Golpe de Estado en 1973.

Aquí tenemos al único dictador de occidente, de la historia contemporánea, que 50 años después de haber dado un golpe de Estado, tiene un tercio de la población a su favor. Él sacó 44% el 5 de octubre del 88 y hoy día tienen un 36% de la población a su favor. Ha perdido nada más que ocho puntos”, indicó Marta Lagos, la directora de la encuesta.

Sin embargo, la académica de la Universidad de Chile y encargada de audiencias públicas de la Secretaría de Participación Ciudadana, Claudia Heiss, relaciono el considerable apoyo a la dictadura militar con los sentimientos anti política que han cobrado fuerza en nuestro país.

“Esta evaluación que se hace de la dictadura tiene que ver con esta división que vemos hoy día a nivel global, entre élites y ciudadanía, con este espacio fértil al populismo con un discurso anti político y con la dificultad para generar proyectos políticos constructivos. Hoy día el voto rechazo, el voto negativo, el voto ‘que se vayan todos’, se identifica más con el pinochetismo que con la democracia, que es la que ha estado tratando de construir alternativas, aseguró.

En tanto, el exconvencional y actual asesor presidencial para la conmemoración de los 50 años del Golpe, Patricio Fernández, vinculó estos resultados con el hecho de que, por muchos años, los crímenes de la dictadura han sido debatidos, como publicó la Radio de la Universidad de Chile.

“Tengo la impresión de que hay algo que también explica estos números y que tiene que ver con que esto ha permanecido como en una situación de debate contingente. Es decir, como si manifestarse a favor o no fuera a favor de la Unidad Popular o de la dictadura militar y creo que los 50 años nos invitan justamente a dar un paso respecto de eso. Esto no es estar a favor de la Unidad Popular o la dictadura militar, sino que consiste en un acuerdo comunitario hacia futuro que dice: esto no, esto no, que se llama violación a los derechos humanos, esto no que se llama ruptura con la democracia”, afirmó en la entrevista radial.

En cuanto a la figura de Augusto Pinochet, 64% lo calificó como un dictador, 39% como “el hombre que impulsó y modernizó la economía chilena” y 20% como “uno de los mejores gobernantes que tuvo Chile en el siglo XX”.

De todas maneras, la encargada de la encuesta, Marta Lagos, aclaró que la valoración de la dictadura no ha sido constante a lo largo del tiempo. Mediaciones de años anteriores, que también son parte del informe “Chile a la sombra de Pinochet”, dan cuenta de que en determinados momentos la percepción del régimen militar ha sido más negativa.

NO PODEMOS OLVIDAR HAITÍ

 

NO PODEMOS OLVIDAR HAITÍ

POR JOSÉ ZEPEDA

El país caribeño se desangra fruto de una historia de dominación e intervención extranjera que nunca trajo nada bueno. Entrevista a Jean Casimir

En Puerto Príncipe, cerca de 200 pandillas controlan al menos el 60% de la ciudad, según Naciones Unidas. Existe una complicidad entre el crimen organizado y las instituciones del Estado. Se dice que en su origen las bandas fueron pertrechadas con armas del Estado para acabar con las protestas del 2018 y ahora actúan por su cuenta sin control. Más de 1400 personas han muerto asesinadas desde comienzos del 2023, unas 280 cada mes.

Las estadísticas sobre la vida en Haití son dramáticas. El hambre entre la población infantil se eleva a un 30 por ciento este año. El aumento de la violencia armada ha provocado un empeoramiento en las cifras del hambre, según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF. Aproximadamente uno de cada cuatro niños padece de desnutrición crónica.

En el ámbito de la reflexión, existe consenso en que el profesor y exdiplomático Jean Casimir es el intelectual más importante de país. El profesor de la Universidad Estatal de Haití y la Universidad de Duke tiene una cosmovisión sobre la realidad de su país ajena a la visión eurocéntrica y a la de los organismos internacionales. Su ambición principal es la promoción de un entendimiento entre las naciones y no entre los Estados.

José Zepeda: Hace un par de meses, el editorial de un diario de renombre decía que Haití se hunde. La agonía no es ninguna novedad, pero la violencia, la corrupción, la miseria y la destrucción institucional parecen llevar al país a un punto de no retorno. ¿Usted comparte este terrible diagnóstico?

Jean Casimir: No de esa manera, porque dicen que hay como doscientas pandillas que controlan casi el 60% la ciudad de Puerto Príncipe. Ayer, venía escuchando una entrevista que se hacía en Francia respecto a las pandillas de Marsella y de toda Francia, y decían que la policía de Marsella y de Francia no logra controlar a las pandillas. Quiero decir que no es que no tengamos el problema que usted acaba de diseñar, sino que es un problema mundial.

Naciones Unidas mismas viene pregonando por todos lados que Haití es el país más pobre de América, entonces cómo esos chavos, que ni siquiera se pueden comer un pan cada día, van a tener armas que valen más que un automóvil. ¿De dónde viene esto? Digo, la industria de producción de armas invade la tierra entera. No es que no tengamos ese problema, sino que somos débiles y por eso, se da la imagen de que somos el peor caso que se puede imaginar.

Pero cuando hay gente y grupos internacionales, particularmente Naciones Unidas, que dicen lo dicen, pareciera ser más bien que están preparando una invasión que va a dar como resultado que nos traerán otra epidemia de cólera a Haití. Ya lo hicieron y van preparando la ocupación de Haití para tapar o justificar su incapacidad.

JZ: Las informaciones que hablan de un Estado moribundo cuentan hechos para afirmarlo, pero es muy difícil encontrar estudios o análisis que expliquen el cómo, el por qué hemos llegado hasta aquí.

JCEn Haití es difícil encontrar esos estudios porque lo que hacen, como se dice en mexicano, es para taparle el ojo al macho. Imagínese España dirigida por gente que hable puro chino, cómo se van a entender con quienes hablan español.

Por ejemplo, en el caso nuestro entre Castilla y la Reina Isabel, los españoles que vinieron no eran todos hidalgos, los que mataron a los taínos (en 1492 había cinco cacicazgos taínos), los franceses que nos pusieron en esclavitud tampoco eran todos los franceses. Estaba el Estado de Francia, pero había también franceses, hugonotes, piratas, ladrones, prostitutas que venían huyendo de las fechorías que hacían en la propia Francia.

Entonces, desde Cristóbal Colón, implantan una lengua oficial que impide a la gente participar, literalmente, imponiendo un sistema basado en definiciones del individuo que son totalmente diferentes de lo que somos y de cómo definimos el individuo. Van prohibiendo toda autonomía, imponiendo la ley del más fuerte y dicen que no tenemos un Estado de derecho. Cuando lo que realmente quieren decir es: tenemos un Estado de leyes, no de derechos. Cuando de lo que se trata no es de las leyes del hombre, sino de los derechos del hombre.

Qué derecho tiene un país que hoy por hoy, en pleno el siglo XXI, dirige una población donde el 90% no entiende de lo que se trata. Por eso ellos quieren taparle el ojo al macho. Es que justamente el pensamiento popular está tomando el espacio público. Ahí está la crisis.

JZ: Ya se sabe que la desesperación es muy mala consejera. Hay linchamientos de presuntos criminales. La gente hace justicia por propia mano y esta situación provoca una realidad dramática porque las víctimas, en su angustia, recurren a los mismos métodos que sus verdugos.

JC: ¿Quiénes son los verdugos? No podemos olvidar que nacimos en tiempos de la esclavitud y en contra de ella. Fue un tiempo de violencia abierta e intensa y luego le siguió un tiempo de violencia tapada, subterránea, pero violencia había.

Cuando en 1915 Estados Unidos ocupa el país lo primero que hace es prohibir toda participación de la población en la política formal y va poniendo presidentes desde 1915 hasta hoy. No se ha dado un solo presidente de Haití que no tenga la bendición de Estados Unidos, con la excepción de Aristide (Jean-Bertrand Aristide, sacerdote salesiano, primer presidente elegido democráticamente en la historia de Haití) que no permaneció en el poder por más de dos años desde que le metieron un golpe de Estado.

Ahí está el problema. Entonces la gente reacciona. Es como si usted me dijera que, durante la esclavitud, la población no tenía derecho a protestar por la política de tierra arrasada. Usted me arrincona y yo tengo que defenderme.

JZ: Con otras palabras, lo que usted está diciendo es que todo lo que sucede en Haití, de una u otra manera, es consecuencia de la historia de la colonia y luego de la falta de soberanía del país después de la independencia.

JC: Sí y no. Definitivamente se debe a las condiciones que primero impuso el colonialismo, y el imperialismo después. No obstante, en todo el siglo XIX, cuando realmente Francia se explayaba por África, Inglaterra por África, el imperialismo se tomaba el mundo entero, se les olvidó, o más bien no tenían uso para el Caribe. Fue justamente en ese tiempo en el que la población pudo reproducirse dirigiéndose a sí misma sin Estado, quiero decir, sin que participara la burocracia que dejó Francia o que trató de imitar a Francia. O sea que, pese a todo, hemos sido un pueblo soberano.

Hemos conformado un pueblo soberano que logra dirigirse a sí mismo sin tomar nota de lo que quería hacer el Estado. Un Estado que se esfuerza en imponer su política mientras, poco a poco, el pueblo va negociando su llegada al poder.

Las malas infraestructuras y la pésima gobernanza se suman a los males de un país abatido por un huracán, que siguió a un terremoto, pocas semanas después del asesinato de su presidente

Justamente estamos llegando ahorita al fin de una época, al final del Estado moderno tipo capitalista. Hay que tomar en cuenta un hecho sumamente importante, que describió un antropólogo francés, Gérard Barthélemy, que decía que desde 1804 Haití es un país casi poscapitalista. Ahí está todo el problema. El país se organiza en una manera en donde las relaciones humanas son mucho más importantes que el desarrollo de la propiedad privada y de lo que unos les han robado a otros. Este es el problema fundamental.

JZ: A la fragilidad del Estado, a la pobreza, al crimen organizado, a los brotes de cólera, a los terremotos, a la corrupción, ahora hay que sumar la repatriación forzada y el muro fronterizo construido por el gobierno de la República Dominicana. Los haitianos desde hace mucho no son queridos en la República Dominicana.

JC: Yo no creo que sea así. La oligarquía haitiana y la oligarquía dominicana hacen creer que se detestan mucho, pero son amantes, duermen en la misma cama. Se la pasan tratando de poner en la mente de la gente que se odian. Cuando haitiano y dominicano son hermanos gemelos. Todo el mundo dice y cuenta que la masacre de haitianos se hizo pidiéndole a la gente que dijera la famosa palabra perejil, porque el haitiano no puede decir perejil.

Quienes no podían decir perejil con la jota española, los mataban porque eran haitianos (la masacre del perejil, como se la conoce se produjo en tiempos del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo, en 1937). ¿Por qué? Lo que pasa es que usted y yo nos parecemos como dos gotas de agua y solamente la palabra nos distingue. O sea que el dominicano es tan negro como el haitiano. Y no me vayan a decir que el dominicano es un indio oscuro.

¿Quién mató a los indios? ¿Quién mató a los taínos? Podríamos seguir por todo esto. Hay un libro preciosísimo de Anne Eller que se llama Soñemos juntos. La independencia dominicana, Haití y la lucha por la libertad en el Caribe (La historiadora Eller fue catedrática de la Universidad de Yale). Tenemos el mismo sueño y encima el nuestro es el mismo tipo de oligarquía. ¿Quién hizo esas oligarquías? Estados Unidos cuando ocupó los dos países.

Lo que pasa es que en la República Dominicana no tenían una oligarquía tan fuerte como la nuestra, y la nuestra no siguió la pauta trazada por Estados Unidos, mientras que la oligarquía dominicana más fácilmente entró en la pauta de desarrollo que presentó Estados Unidos. Por eso ahorita usted oye hablar siempre de una comparación entre la República Dominicana y Haití, pero no oye nada de comparación entre la República Dominicana y Jamaica, entre la República Dominicana y Martinica.

Yo los quiero mucho, por eso distingo entre nación y Estado. La nación dominicana, una nación tan rica, en fin, no sé ni que decir de aprecio por ella.

Pero esa nación vive defendiéndose de un desarrollo cuya meta es producir más y más desigualdades, no solamente en nuestros países, inclusive en los países donde se supone que parece tener cierto éxito.

¿Cuál es la solución?

El país, Haití, está a punto de desaparecer, como desaparecían los gitanos. Es la crisis de un sistema roto que no logra reproducirse sino destruyéndose a sí mismo. Es justamente esto lo que no pueden controlar, las fuerzas que ellos mismos pusieron a funcionar.

Nosotros decimos en Haití: “se le ven las pulgas al perro flaco” los gordos no las muestran. Ellos están a punto de estallar en su riqueza, creciendo y creciendo más y más. Véase Estados Unidos, véase Francia, Inglaterra. Por doquier tenemos esa crisis.

La solución es una: que los condenados de la tierra nos pongamos de acuerdo con ver cómo salimos de ésta. Los haitianos somos los que más sufrimos. No sé ni por qué podemos desaparecer, pero el mundo entero también puede desaparecer con estos gobernantes.

JZ: No a la intervención extranjera, sí a la unidad de los pobres de la tierra. ¿Eso es lo que usted quiere?

Sí, sí, claro. Tenemos que encontrar una manera de hablar entre nosotros. Hace en los Estados Unidos apareció todo el movimiento Black Life Matters, pero acontece que es una idea que tenemos en Haití desde 1791.

Cuando decimos toda persona es una persona, con la misma dignidad y con el mismo respeto, la ponemos como centro de la actividad humana. Optimizar la relación humana no es optimizar la riqueza que usted posee. En Haití decimos que esa riqueza no se la llevará al cementerio. Esto es lo que nosotros, los condenados de la tierra, podemos y debemos entendernos.

JZ: ¿Existe en Haití el germen, la semilla que puede dar origen a ese movimiento que usted quisiera que se hiciese realidad?

JC: Si no existe, existirá, porque no veo otra salida, sino que yo me entienda con el dominicano. El Estado dominicano construyó el muro, pero los dominicanos cruzan la frontera todos los días, desde que soy pequeño hasta ahora. Nosotros tenemos que entendernos con los jamaicanos, con los americanos, con los franceses. Pero no el Estado francés, el Estado americano y la burocracia, la maquinaria administrativa. Sí con la nación estadounidense, con la francesa. Los pueblos estamos hasta el copete con estos gobernantes. Esos señores van desarrollando su poderío, creando cada día más y más desigualdades en el mundo. Esto es lo que tenemos que frenar.

JZ: ¿Cree usted que más allá de los gobiernos, los pueblos de América Latina tienen una idea clara de lo que está pasando, de lo que vive Haití?

JC: Basta que se miren a sí mismos. Fíjese, en toda América del Sur y en Estados Unidos, en donde existe el movimiento de los pueblos indígenas que quieren su autonomía, que defienden lo que son. Si la gente de América Latina no tiene idea de lo que pasa en Haití es porque el gobierno no deja que tengan ideas y porque unidades como Naciones Unidas o UNESCO van vendiendo una idea de Haití que justifica la intervención, la destrucción de los haitianos.

Pero, hagan lo que hagan, el propio desarrollo tecnológico, el propio WhatsApp, Twitter, van dando una idea creciente de quiénes somos. Así, vamos entendiendo más quiénes son los chilenos, quiénes son los argentinos, quiénes son los mexicanos.

Le agradezco la oportunidad de contar que es Haití, cómo sufrimos, por qué estamos sufriendo a más no poder. Estamos hasta acá de sufrimiento (se toca la sien), pero peleamos, vamos a seguir peleando y, si es preciso, nos vamos a morir de pie.

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*Periodista chileno-holandés, actualmente trabaja para Radio Media Naranja, de Holanda. Fue director del Departamento latinoamericano de la Radio Netherlands. Ha sido conferencista en varias universidades en Latinoamérica y en organizaciones internacionales, e investido doctor honoris causa por universidades de Paraguay y México por su dedicación a la defensa de los derechos humanos.