POR MARTÍN POBLETE

La primera vuelta de la elección presidencial de Francia marcó la concentración del voto fuera de los dos partidos tradicionales desde la post-guerra;  socialistas, y conservadores ahora en su nueva encarnación Los Republicanos, fueron descartados por los electores con resultados particularmente traumáticos para los primeros.   Está por verse si este realineamiento es solo temporal, limitado a la elección presidencial, o tendrá implicancias y repercusiones mayores de mas largo plazo.
Emmanuel Macron, victorioso en la primera vuelta, enfrentará la fase decisiva con una ventaja de un millón de votos sobre Marine LePen, después de ganar en  las ciudades y regiones del oeste, suroeste, y en París; la victoria de Macron fue recibida con un largo suspiro de alivio en los salones corporativos de bancos, casas bursátiles, empresas varias, en Berlín …. y en Bruselas !
Nacido en familia de alta burguesía parisina adinerada y educada, Macron tuvo carrera distinguida en los colegios y universidades de la élite francesa, graduándose en diversas instancias con altas calificaciones, se lo considera inteligente y culto, habla y escribe fluidamente en inglés, cultiva relaciones en los altos círculos culturales franceses con el importante apoyo de su elegante mujer, a la hora de celebrar no fue a parques ni plazas, lo hizo con cena en La Rotonde en Montparnasse rodeado de artistas, escritores, intelectuales y personeros del arte y el espectáculo. Desde algunos medios especializados los elogios no reconocen límites, para Bloomberg “…es un Justin Trudeau francés” en glamorosa comparación con el joven primer ministro canadiense, el Wall Street Journal habla de ” un vendaval de aire fresco en la enrarecida atmósfera política francesa”.  Macron es persona de fortuna, hizo su dinero trabajando como banquero de capital e inversiones en el Banco Rothschild, una de las instituciones financieras símbolos de la primera y segunda revoluciones industriales en Europa, a los 39 años sería el presidente mas joven en la historia republicana francesa.
Entre las propuestas programáticas de Macron destacan recortar el gasto público, eliminar ciento veinte mil funcionarios en variadas entidades estatales, reclutar diez mil nuevos policías, rebajar los impuestos a las utilidades de las empresas, mantener a Francia en la Unión Europea, en sus instituciones financieras y la eurozona; en medios británicos, esta propuesta se la compara con la Tercera Vía del ex-primer ministro Tony Blair.   Su partido, En Marche !, formado hace apenas un año para dar apoyo a su candidatura presidencial, es una incógnita  por resolverse en la elección al Parlamento en junio próximo.
Hace diez años, Marine LePen arrebató el control y liderazgo del Frente Nacional de manos de su padre, descartando los elementos neofacistas musolinianos y neonazis, para enfatizar un mensaje nacionalista, adverso a la Unión Europea y a la OTAN, duramente crítico de la globalización y de las políticas de inmigración.   Gano en las ciudades y regiones del norte, este y costa mediterránea, áreas con alta concentración de inmigrantes, y vestigios de instalaciones industriales severamente dañadas por la globalización.   Sus posibilidades de triunfo en segunda vuelta son muy limitadas, en el rango de lo impensable a lo absolutamente impredecible.
Desde la tradicional derecha conservadora, el giro retórico es descargar el peso de la derrota en Francois Fillon: “los conservadores no han perdido, perdió Fillon (Le Figaro, París edición de hoy)”, su terquedad ante la investigación de presuntos manejos financieros ilegales de su mujer y dos de sus hijos, su fijación en buscar recuperar espacio y meterse en la segunda vuelta.   Eso no ocurrió; en este momento, las mas importantes figuras de la derecha heredera del movimiento conservador lanzado por el General Charles de Gaulle, se ven abocadas a precisar su apoyo a Emmannuel Macron, así lo han indicado Alain Juppé, Jean Pierre Raffarin, y el mismo Fillon, Juppé fue por lejos el mas elocuente:  “Elegir a Marine LePen sería un desastre para Francia y para Europa”.   Resignados a optar por el mal menor en la presidencial, los líderes conservadores esperan reordenarse y buscar un buen resultado en las parlamentarias de junio.
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En la vereda del frente, el Partido Socialista francés enfrenta su peor crisis.   Estuvo a mal traer durante los sucesivos gobiernos conservadores del General De Gaulle, Georges Pompidou y Valery Giscard D`Estaing; logró recuperarse merced a la gestión de Francois Mitterrand y Gaston Defferre, iniciando un período de alternancia con los conservadores a partir del gobierno de Mitterrand.   Entre el mal gobierno de Francois Hollande y el desastroso resultado de su candidato presidencial Benoit Hamon marcando apenas un 6%, los socialistas enfrentan una crisis existencial en línea con la experimentada por partidos similares  en países de la Unión Europea y en el Reino Unido, amenazados por una coalición de izquierda radical liderada por Jean Luc Melenchon (obtuvo el 18.6% de los votos)  con estilo y lenguaje muy cercanos al de PODEMOS  en España.   Haciendo las cosas mas difíciles, un destacado grupo de dirigentes socialistas encabezados por el ex ministro Manuel Valls ha llamado a votar por Macron en la segunda vuelta.
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Así las cosas, el 7 de mayo próximo los franceses deberán elegir entre dos propuestas de gobierno diametralmente diferentes, todos los indicadores apuntan a un triunfo amplio de Emmanuel Macron.   Al evaluar la primera vuelta, valga reconocer el trabajo de encuestas y sondeos de opinión, tan desacreditadas recientemente, esta vez acertaron.  Valga también reconocimiento para el buen desempeño del sistema electoral francés, entregó resultados veraz y oportunamente, asunto siempre importante en el funcionamiento de toda democracia representativa.