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domingo, 15 de agosto de 2010

Puntos de Vista


Documentación: Lagos versus Larroulet

Las 25 premoniciones de Ricardo Lagos Escobar:

El Mercurio 8 de agosto de 2010

La Constitución deberá definir el rol del Estado

¿Queremos que el Estado sea un ente subsidiario, que juega un rol sólo cuando el sector privado no lo hace, o que sea más activo y pueda actuar sin perjuicio de lo que hagan los privados? “Es un tema que requiere un debate serio”, señala Lagos, “porque la actual Constitución en este punto no ha sido objeto de una discusión acorde con su magnitud, pues cuando se establecieron dichas normas imperaba un sistema autoritario”.

Se modificará el sistema presidencial

Lagos señala que hoy es posible instalar un debate a fondo sobre la posibilidad de mantener el sistema actual o avanzar hacia otro semipresidencial. Él piensa en un modelo a la francesa: el Presidente de la República se reservaría los poderes de las relaciones internacionales y de defensa del país, y el Parlamento elegiría al gobierno, encabezado por un Primer Ministro encargado de los temas de crecimiento, políticas sociales...

Hay que pensar en un periodo presidencial más largo

Con un régimen semipresidencial, donde el Parlamento estaría empoderado y participando de tareas propias del Ejecutivo, Lagos cree pertinente pensar en un periodo presidencial más largo. “Siempre he pensado que el Presidente de la República está obligado a pensar en las demandas que el país va a tener en la próxima generación, en el largo plazo”, escribe el ex Mandatario.

Cambiará la relación entre la gente y las autoridades

Internet cambiará la forma de practicar la democracia, porque la gente, empoderada, tendrá otros canales para exponer sus puntos de vista: “Éste es un campo muy rico para las diferentes maneras de establecer las relaciones entre gobernantes y gobernados, entre ciudadanos y representantes electos para que sus demandas sean satisfechas desde el Gobierno, el Parlamento o el Poder Judicial”.

Ya no se elegirá a los candidatos como ahora


Lagos dice que los partidos políticos tienen que ser objeto de una legislación acorde con el Chile que entra al tercer centenario. “Tienen que pertenecer a todos los ciudadanos, y no sólo a los militantes que los conforman”, señala. “Por lo tanto, la forma de elegir sus autoridades y designar sus candidatos tiene que estar establecida en la ley, de tal suerte que sean entes públicos los encargados de supervisar los procesos de designación de autoridades y candidatos”.

Plebiscitos ciudadanos con un solo click

Lagos cree que a través de Internet la ciudadanía podrá resolver cuestiones que le interesen sobre determinadas medidas, decisiones y nuevas políticas: “Esto hace que sea más activa, cuestione más las decisiones de la autoridad, exija ser escuchada antes de que se tomen decisiones”, dice Lagos.

En diez años seremos desarrollados

Tenemos el mejor puesto de Latinoamérica en el Índice de Desarrollo Humano, y eso se explica, según Lagos, por el crecimiento económico que tuvo Chile entre 1990 y 2006. En esos años, el crecimiento per cápita aumentó a una tasa de 4,4% anual, mientras que la tasa de América Latina fue de sólo un 1,1% en promedio. “De ahí que hoy se pueda mirar con cierto optimismo estar cerca, en los próximos diez años, de ostentar indicadores propios de un país desarrollado”, señala Lagos.

Seguirá existiendo la inversión pública

El ex Presidente dice que se debe respetar el Estado de Derecho para garantizar la inversión como base del crecimiento. Y que para ello se requieren reglas estables, predecibles, independientes de la autoridad de turno. Esta inversión puede ser pública o privada, dice Lagos: “En el Chile de hoy, aproximadamente un 20% de la inversión es pública, y seguirá siendo así; por lo tanto, algo central es la forma de garantizar ambos tipos de inversiones”.

Las batallas se darán en el campo de la ciencia y tecnología

De acuerdo a Lagos, se hará trascendente implementar políticas favorecedoras de la innovación y del aumento de la competitividad: “El crecimiento económico demandará una transferencia tecnológica muy superior a la actual, del mundo desarrollado hacia nosotros, y también de nuestra propia generación y capacidad para seguir agregando valor a nuestras exportaciones”, dice Lagos. Deberemos apostar a núcleos concretos y a nichos definidos.

Será urgente un pacto fiscal

Pese al notable crecimiento económico, Chile ha mantenido inalterable la distribución del ingreso. Lagos cree que el problema es la recaudación de los tributos: “Chile deberá abordar a futuro un nuevo pacto fiscal, en que todos los ciudadanos y ciudadanas, con la mejor voluntad, comprendan que un sistema tributario más justo ayudará a mejorar la distribución de los ingresos. Ésta es la verdadera solidaridad a la cual Chile está llamado”.

El camino será la energía solar y eólica

Lagos sostiene que para asegurar el crecimiento futuro serán claves las medidas en el ámbito de la generación de energía. Y que Chile debe apostar por ponerse en la vanguardia de la solar y eólica: “El país no puede seguir dependiendo de combustibles fósiles”.

Avanzaremos hacia una sociedad de garantías

A mayor crecimiento económico —dice—, deberemos asegurar que haya más elementos para resolver problemas que interesan al ciudadano, a fin de tener una existencia civilizada y digna. Es necesario contar con más bienes y servicios públicos, al estilo de lo que es el AUGE. “Avanzar hacia una sociedad de garantías es la respuesta para quienes ayer hablaban de Estado de Bienestar”, indica.

Lo que viene: corporaciones educacionales

Lagos cree, en primer término, que hay que asegurar una educación de calidad para todos. Pero también habla sobre la administración educativa: con 350 comunas gestionando sus propias escuelas se producen superposiciones de funciones que en el futuro serían perfectamente evitables. “Se trata de crear corporaciones educacionales integradas, formadas por un número mayor de municipios que tienen proximidad geográfica”, propone Lagos.

La población chilena disminuirá

El ex Presidente tiene una preocupación: los chilenos no hemos aumentado en cantidad al ritmo de nuestros vecinos, y la población, señala, es un hecho fundamental en un país. Lo dice durante la conversación desde Shanghai y lo explica en su libro. “Estamos en presencia de una sociedad que, desde el punto de vista demográfico, tendrá un crecimiento, si es que lo tiene, muy lento. Hoy, en 2010, la mujer tiene una tasa de fecundidad de 1,9. Esto quiere decir que con tal magnitud, la población chilena disminuirá”. La posibilidad de crecimiento vendrá sobre todo de las migraciones.

La diversidad étnica podría verse amenazada

Desde el punto de vista nacional y simbólico, Chile se enfrentará a la tarea de mantener su diversidad étnica. Y eso —dice Ricardo Lagos— será necesario desde el punto de vista material y simbólico: “Las políticas sociales deben apuntar a que los integrantes de dichas etnias tengan igualdad de oportunidades, y las políticas culturales deberán garantizar que estas culturas sean susceptibles de mantenerse a futuro”.

Vendrán definiciones sobre vida urbana

El ex Presidente Lagos señala que otra política social importante será cómo se enfrentará el proceso de urbanización creciente que continuará teniendo Chile. Los temas de los próximos años tendrán que ver —dice— con el tipo de ciudad, de transporte, de áreas públicas y de lugares de recreación para una vida urbana.

Los adultos mayores serán centrales

De aquí a dos décadas, más del 25% va a tener más de sesenta años. De acuerdo a Lagos, “el tema será qué actividades puede desempeñar la tercera edad para seguir siendo activa, qué formas de trabajo remunerado desempeñará para garantizar la calidad de vida de la sociedad”.

La cultura deberá llegar al campo

Lagos plantea que si se desea mantener a la población en el mundo rural, será necesario dotarla de comodidades y de actividades semejantes a las del mundo urbano. Desde el punto de vista cultural, será crucial una oferta de calidad, y diversa. “Esto va a significar sistemas de capacitación que tienen no sólo que ver con la actividad propia del campesinado, sino con otro tipo de labores relacionadas con la realización personal”, explica el ex Presidente.

Será necesario fortalecer la identidad nacional

En medio de un mundo globalizado, “el sentido de pertenencia a un país, a una sociedad, a una cultura, empieza a hacerse más difuso”. Es por ello que Lagos plantea que será indispensable en los próximos años acrecentar las políticas de preservación de la identidad nacional.

Aumentará la inversión en cultura y deporte

En los países desarrollados, a medida que aumenta el ingreso por habitante, también crecen los recursos públicos y privados dedicados al desarrollo de las políticas culturales y deportivas. “Chile, no me cabe duda, seguirá ese camino en este siglo XXI”, plantea el ex Mandatario.

Resultará clave solucionar los problemas limítrofes

“Es indispensable —dice Lagos— lograr una solución permanente con Bolivia”. Y sobre la posibilidad de facilitarles el tránsito de gas a través de territorio chileno, cuyas tratativas se iniciaron en su gobierno, se declara confiado en el Presidente Piñera: “Estoy cierto de que las nuevas autoridades que asumieron en marzo de 2010 les van a dar un cuidadoso tratamiento y seguimiento”. Cree clave que, junto con respetar los derechos de Chile, se alcancen soluciones respecto del límite marítimo con Perú o Campos de Hielo con Argentina.

Brasil será vocero de América del Sur

Brasil es un actor relevante en la política mundial, lo seguirá siendo, y será necesario que Chile intensifique las relaciones estratégicas con este país. La idea es que nazca un diálogo fluido entre la potencia sudamericana y los países de esta parte del mundo, con el fin de que, además de expresar sus propios intereses, Brasil sea una especie de vocero de la región ante la comunidad mundial.

Nos convertiremos en el puente del Pacífico

El grueso del crecimiento económico mundial durante la segunda mitad del siglo XX fue el Atlántico Norte. Pero eso cambiará en los próximos años: “Será el océano Pacífico el lugar donde se jugará buena parte de las relaciones internacionales de Chile”. Lagos plantea que tenemos la oportunidad histórica de consagrarnos como país puente entre los países de Asia, Australia y Oceanía y los de América del Sur.

Chile deberá luchar por un Estado de Derecho internacional

Los organismos multilaterales son los que van a establecer las reglas de este proceso globalizador, y Chile debe intentar fortalecerlos en todas sus dimensiones. El peligro es claro: “Porque Chile es un país más bien pequeño, tiene que luchar para que se establezca también un Estado de Derecho a nivel internacional. Si no lo exige, la globalización será resultado de las reglas que impongan las naciones más poderosas”.

Nos medirán por cuánto gas carbónico emitimos

La emisión per cápita en EE.UU. es 22 toneladas por persona. En Europa, 10. Pero… ¿cuál de las dos tendencias seguiremos? Lagos dice que en los próximos años seremos medidos por nuestra cantidad de emisiones. Y que para conseguir buenos estándares, “Chile tiene que hacer del desierto, que es un territorio privilegiado desde el punto de vista de la energía solar, un elemento crucial en la batalla por mejorar nuestro nivel de emisiones”.

La réplica de Cristián Larroulet a Ricardo Lagos

El Mercurio 15 de agosto de 2010
Desarrollo en diez años

Entre las principales sombras del siglo pasado se encuentra la incapacidad para alcanzar el desarrollo. En 1910, durante las celebraciones de nuestro primer Centenario, dominaba un ánimo de pesimismo y frustración, ya que existía la sensación de haber dejado pasar una oportunidad histórica de progreso y prosperidad. Durante la segunda mitad del siglo XIX el país parecía bien encaminado. Entre 1869 y 1882, por ejemplo, la tasa de crecimiento per cápita fue en promedio de 5,2% y Chile se constituía en un país líder de América Latina.

Sin embargo, en los comienzos del siglo XX este impulso se había detenido, tal como lo consignaba Francisco Encina en su libro de elocuente título, “Nuestra inferioridad económica”, y Enrique Mac Iver en su discurso en el Ateneo, quien señalaba: “La holgura se ha trocado en estrechez, la confianza en temor y las expectativas en decepciones”.

A partir de mediados del 30 se intentaron nuevas políticas para revertir esta situación: cerrar la economía, mayor intervención del Estado, pérdida de disciplina económica, etc. El resultado fue una nueva frustración: entre 1944 y 1960 el crecimiento económico fue de solo 1,8%. El problema estaba en las políticas públicas; en lo sustancial ellas no se basaban en la libertad de las personas para emprender y crear. Esa realidad comenzó a cambiar en las últimas décadas permitiendo a nuestro país progresar durante los últimos 25 años. Desgraciadamente, los gobiernos de la Concertación a partir de fines de la década de los 90 deterioraron muchas de esas políticas y por ello no se cumplió la meta del propio Presidente Lagos de alcanzar el desarrollo para el Bicentenario.

El Gobierno del Presidente Sebastián Piñera ha vuelto a plantearse esa meta para fines de la década, en el marco de un concepto de desarrollo amplio, que abarca el progreso social y cultural, y la igualdad de oportunidades. Hay bastante acuerdo en que un ingreso per cápita no inferior a US$ 22.000 es condición necesaria para él. Y Chile llega al Bicentenario con uno de US$ 14.000, lo que significa que aún nos queda más de un tercio del camino por recorrer. En los últimos 10 años Chile creció a un promedio anual del 3,8%. Si continuamos a ese ritmo, dentro de 10 años nos situaríamos tan sólo en los US$ 18.000 de ingreso per cápita y necesitaríamos casi otra década entera para alcanzar la meta de los US$ 22.000.

Estamos confiados, y en eso coincidimos con Ricardo Lagos, en que Chile será un país desarrollado hacia el final de la segunda década del siglo, ya que las políticas impulsadas por este Gobierno le dan un nuevo impulso al crecimiento y la generación de empleo, a la vez que una mayor efectividad y mejor orientación al rol social del Estado. Y los primeros dean el 6% yresultados son alentadores. Las tasas de crecimiento actuales bor- la creación de empleo se ha recuperado con fuerza y vigor, superando los 105.000 nuevos empleos en el último trimestre.

Sociedad de Seguridades

Existe un gran consenso nacional en el fundamental rol del Estado para garantizar a todos nuestros compatriotas la oportunidad de acceder a niveles mínimos de bienestar, que les aseguren una vida digna y confortable. Esta aspiración es hoy singularmente fuerte, pues sabemos que la red de protección construida en los últimos tiempos no impidió que 355.000 chilenos cayeran bajo la línea de la pobreza en los últimos 3 años.

Nuestro Gobierno es partidario de una nueva política que busca hacer más efectiva la protección social, y que además de ello entregue herramientas e incentivos apropiados para que las personas puedan salir adelante por sus medios y con el apoyo del Estado y su familia. El mejor ejemplo de esto es el Ingreso Ético Familiar, que implementaremos gradualmente a partir del 2011. Además de garantizar un ingreso básico, se les exigirá a los beneficiados esfuerzos de capacitación, búsqueda de empleo para los adultos en edad de trabajar y asistencia a clases y controles de salud para los menores. Este instrumento, además de fortalecer las capacidades de desarrollo de las personas, contempla el retiro progresivo de los beneficios a medida que aumentan los ingresos familiares, de modo que no se convierta en una red que atrape, sino en una que impulse a superar la pobreza. No se trata por tanto de las políticas impulsadas por la Concertación que pusieron el énfasis principal en el asistencialismo.

Un país innovador

Coincido también en que la ciencia y la tecnología son un factor clave para el desarrollo de Chile, pues cuando un país alcanza cierto nivel de ingreso depende en buena medida de la innovación y la tecnología para seguir prosperando. Un país que no innova hipoteca sus posibilidades de progreso.

Durante el Gobierno del Presidente Lagos se prometió subir el monto de la inversión en esos campos al 1,2% del PIB. Sin embargo, para 2009 ella llegaba tan sólo al 0,67%. Asimismo, durante el Gobierno de la Presidenta Bachelet se deterioró la productividad.

Nuestras políticas en estas materias también serán diferentes, ya que junto con incentivar la innovación con estímulos tributarios y la ciencia con recursos públicos, promoveremos la creatividad generando un ambiente favorable al emprendimiento, lo que el economista austríaco Joseph Schumpeter llamó la “creación destructiva”. Ello supone contar con un marco jurídico que facilite el inicio de nuevos emprendimientos y permita poner término con rapidez, simpleza y ausencia de toda estigmatización aquellos que han dejado de ser viables.

Mejor Democracia

Valoramos profundamente el aporte de la Concertación a la transición a la democracia, pero no podemos desconocer que ella requiere con urgencia perfeccionamientos y profundizaciones para hacerla más participativa y acorde a las expectativas de ciudadanos cada vez más exigentes. Cuatro millones de ciudadanos con derecho a voto no están inscritos en los registros electorales y su parecer sobre los asuntos que les atañen es raramente consultado. Por eso el Gobierno ha convertido al perfeccionamiento de la democracia en uno de sus ejes prioritarios, propiciando medidas como la inscripción automática, el voto voluntario y el derecho a votar desde el extranjero para los chilenos que mantengan vínculos con el país. Además, impulsará la iniciativa popular de ley, la elección de los Consejeros Regionales, una legislación que permita realizar con más frecuencia plebiscitos comunales, un sistema de primarias voluntarias y vinculantes para la selección de candidatos y una nueva regulación de los partidos.

Esta es la agenda para recuperar el prestigio de nuestras instituciones democráticas y no la modificación del sistema presidencial, debate que nos alejaría de lo fundamental. En efecto, cabe recordar que según la Encuesta Nacional Bicentenario PUC-Adimark, 7 de cada 10 chilenos “prefieren mantener el actual sistema basado en la autoridad del Presidente de la República”.

Distribución del Ingreso: empleo y educación

Lo fundamental para mejorar la distribución del ingreso y reducir la pobreza no es subir la carga tributaria, pues no hay que olvidar que los impuestos generan incentivos o desincentivos que pueden acelerar o frustrar nuestra marcha hacia el desarrollo. En líneas generales, creo que, en vez de optar por mayores gravámenes a la producción de bienes, nuestro país irá aumentando su carga tributaria sobre la producción de males, como la contaminación y la congestión. De ese modo se obtendrá un doble dividendo, desincentivaremos lo que hace daño y obtendremos recursos para financiar aquello que es beneficioso. Impuestos a las emisiones contaminantes y la tarificación vial están en la agenda de un acuerdo tributario. Pero los pilares para mejorar la distribución del ingreso son la reforma a la educación, cuya calidad ha estado estancada por dos décadas, y las políticas pro empleo, como la reciente histórica rebaja tributaria que aprobamos en el Congreso y que beneficiará a más de 600.000 pymes.

Políticas pro Familia

Concordamos que la tasa de natalidad ha experimentado en Chile una baja preocupante, pero no hay que conformarse con esa realidad. Es por ello que hay que incorporar nuevas políticas públicas en esta materia. El Gobierno del Presidente Piñera hará esfuerzos resueltos para alterar esa tendencia, con medidas como el aumento del Subsidio Único Familiar, la creación de un ingreso ético familiar para las familias vulnerables, la prolongación del posnatal o la extensión del derecho de los padres a contar con salas cuna para sus hijos. A ello se suma el desarrollo de una política urbana integral con barrios más amables y viviendas más grandes y dignas, que ofrezcan un contexto adecuado para una buena convivencia familiar.

La Identidad Nacional y la Riqueza de la Diversidad

Sin duda es necesario mantener la fortaleza de nuestra identidad nacional, pero ella debe ser dinámica, plural y abierta al mundo y fundarse, ante todo, en valores compartidos y en la común adhesión a unas instituciones que nos tratan como ciudadanos libres e iguales y nos ofrecen oportunidades de realización personal. “Una sociedad de sólidos valores -sostuvo el Presidente el pasado 21 de mayo- significa respetar y proteger la vida, la dignidad y los derechos humanos; no discriminar a nadie por su origen étnico, situación económica, apariencia física, opción religiosa o preferencia sexual. Significa también respetar y promover la familia, la naturaleza, la honestidad, la justicia, la fraternidad y la paz”. Esa debe ser la viga maestra de una identidad nacional que, mientras haya chilenos y chilenas, estará siempre en construcción y enriqueciéndose con el aporte que tantos extranjeros que han pisado esta tierra han realizado a ella.

En el mismo sentido, valoramos nuestra diversidad étnica y su riqueza cultural. Es por ello que nuestras políticas hacia nuestros pueblos originarios no son reduccionistas, como ha ocurrido en los últimos años, sino que por el contrario buscan promover sus culturas y desarrollo con políticas de integración, educación y dignidad.

En suma, el Chile del Bicentenario tiene muchas más luces que sombras. Los chilenos tienen hoy mucha más confianza en el futuro que hace cien años atrás. Así lo muestran todos los estudios de opinión. La meta del desarrollo, en un sentido amplio e integral, es alcanzable. Conseguirla depende de una combinación virtuosa de políticas públicas que la Coalición por el Cambio liderada por el Presidente Sebastián Piñera impulsa: estimular el emprendimiento, la libertad creativa y la generación de empleo, al mismo tiempo que dar una protección social efectiva que incentive a la superación personal; modernizar el Estado para hacer más eficiente su funcionamiento; restablecer el sentido de autoridad junto con profundizar la democracia; luchar con firmeza contra la delincuencia respetando rigurosamente los derechos humanos; promover la familia y fortalecer la unidad nacional reconociendo y valorando la diversidad.

Pero eso no es todo. El país necesitaba un cambio en el estilo de gobernar. Ese que ya se nota en un gobierno que tiene sentido de urgencia; privilegia la excelencia y el compromiso con los ciudadanos. No tengo dudas que gracias a este cambio muchos de los sueños que el Presidente Lagos plantea para el 2030 se harán realidad.

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