martes, 21 de febrero de 2017

EE UU (*)
DONALD TRUMP Y LA DIPLOMACIA
Por Martín Poblete

Pasado ya un mes desde que asumió el 24 de enero, el Presidente Donald Trump solamente ha nombrado al Secretario de Estado Rex Tillerson dejando por el momento acéfalos otros altos cargos que son fundamentales para el buen funcionamiento de la diplomacia estadounidense. 

Así continúan vacantes los cargos adjuntos de mayor rango, Subsecretario de Estado, y los dos que le siguen, Subsecretario de Estado para Asuntos Políticos y Subsecretario de Estado para la Economía y los asuntos financieros. Y además, siguen pendientes todos los nombramientos  de rango intermedio, es decir, los secretarios adjuntos regionales y sectoriales.

No faltarán quienes vean en esto solamente algo de negligencia acompañada de una pizca de ineptitud, en el manejo de una frondosa burocracia ya que en realidad, el asunto tiene sus implicancias y consecuencias  mas allá de la gobernabilidad.

El Secretario de Estado Tillerson estuvo ausente de dos importantes reuniones del Presidente Trump en la Casa Blanca, con el Primer Ministro canadiense Justin Trudeau, y con el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu. Según el propio Tillerson, estaba ocupado leyendo documentación (briefings) y preparando su viaje a Europa, tareas de las cuales podría haberse aliviado, al menos en parte, si hubiese nombrado antes a algunos de los funcionarios que aún faltan por designar.

Igualmente estuvo ausente de reuniones presidenciales en la Casa Blanca, en las cuales se ratificó la decisión de revisar el Tratado NAFTA, y se puso término a cincuenta años de política de Estados Unidos respecto de la cuestión de Palestina.

La segunda mitad de la semana recién pasada fue testigo del desplazamiento a Bruselas y otras capitales europeas, de Rex Tillerson, del Secretario de Defensa General (R) James Mattis, y del Vicepesidente Mike Pence, cuya misión principal era suavizar asperezas generadas por declaraciones del Presidente Trump  antes y luego de asumir, especialmente durante su conferencia de prensa conjunta con la Primera Ministro Theresa May como también dar seguridades a los líderes europeos del compromiso de Estados Unidos con la OTAN; y de un calificado si bien positivo apoyo a la Unión Europea.  

El tiempo dirá si esas gestiones consiguieron tranquilizar los ánimos.   No puede ignorarse  un punto en el cual persisten serios desacuerdos, la demanda de Estados Unidos a sus aliados europeos de cumplir con elevar el gasto militar al 2% de su PIB;  los mas altos jerarcas europeos, Jean Claude Jungker y Donald Tusk, expresaron su desacuerdo con la exigencia americana, para ellos la seguridad en Europa no pude limitarse al gasto militar. Mike Pence replicó exigiendo a los miembros europeos de la OTAN hacer su parte en el asunto del 2% de gasto militar:  "El Presidente de Estados Unidos espera de sus aliados el cumplimiento de su palabra y de su compromiso".

En una interesante variable, el ministro de relaciones exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, resultó ser el mas provocativo con su propuesta de "la OTAN es una reliquia de la Guerra Fría.   Espero optemos por crear un orden mundial democrático y mas justo, un orden mundial post-Occidental".  

El vicepresidente Mike Pence respondió recordando a Rusia sus obligaciones en el Acuerdo de Minsk de 2015, para terminar el conflicto armado en Ucrania Oriental.

(*) Las opiniones de los columnistas no representan necesariamente las de KRADIARIO ni tampoco de su editor que abren sus páginas a todo tipo de ideas y pensamientos como defensores permanentes de la libertad de expresión. 

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