martes, 7 de julio de 2015

VIAJE LATINOAMERICANO DEL PAPA-KRADIARIO

EL PAPA EN ECUADOR: LA EVANGELIZACIÓN NO ES "HACER PROSELITISMO" SINO "ATRAER A LOS MÁS POBRES DE LOS MÁS INDEFENSOS"

 


El papa Francisco celebró hoy su última misa en Ecuador, antes de partir a Bolivia y dijo: "Evangelizar. Esa es nuestra revolución, porque nuestra fe siempre es revolucionaria, ese es nuestro más profundo y constante grito".
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Durante la misa multitudinaria que celebró en el parque del Bicentenario de Quito ante 900.000 fieles recalcó la necesidad "de luchar por la inclusión a todos los niveles" y aseguró que "es impensable que brille la unidad si la mundanidad espiritual nos hace estar en guerra entre nosotros, en una búsqueda estéril de poder, prestigio, placer o seguridad económica".
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Bergoglio advirtió de que la evangelización no es "hacer proselitismo" sino "atraer a los más pobres de los más indefensos, que no pierden su dignidad a pesar de que se la golpean todos los días", y que algunos hacen "una caricatura de la evangelización".
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El nombre del lugar donde celebró la misa sirvió a Francisco también para recordar "el grito de Independencia de Hispanoamérica" y su homilía tuvo numerosos pasajes de su exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" (la alegría del Evangelio).
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"Sería superficial pensar que la división y el odio afectan sólo a las tensiones entre los países o los grupos sociales. En realidad, son manifestación de ese difuso individualismo que nos separa y nos enfrenta, de la herida del pecado en el corazón de las personas", agregó.

La visita del Papa a Ecuador terminará mañana, cuando luego de visitar un hogar de ancianos y el santuario de El Quinche se dirija a Bolivia, su segunda parada en la gira latinoamericana.

En La Paz, la atención estará puesta en su salud dada la altitud de la ciudad y a que al Sumo Pontífice le falta parte de un pulmón. El viernes, finalmente, viajará a Paraguay, la última escala del viaje de Jorge Bergoglio a su continente natal.

Decenas de miles de fervientes católicos en Ecuador acamparon en la noche desafiando el frío, el viento y la lluvia, esperando ansiosos la misa de hoy.

El Papa con el Presidente Correa
Miles de peregrinos de distintos puntos del país llegaban al Parque Bicentenario capitalino para esperar al Sumo Pontífice. Unas 800.000 personas ya estaban congregadas, muchos cantando y orando después de que la lluvia escampara y el sol asomara.
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El Papa llegó a Ecuador justo cuando el país sufre protestas contra el Gobierno socialista de Rafael Correa, a quien sus opositores acusan de autoritarismo, y su polémico plan de aumentar impuestos. El mandatario enfrenta desde hace un mes las mayores protestas en ocho años de gobierno, a raíz de sus políticas de corte socialista que son rechazadas por empresarios y sectores de clase media y alta que piden a gritos su salida del poder.
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La oposición suspendió las protestas durante la visita del Papa, que al llegar a suelo ecuatoriano exhortó al diálogo y a respetar las diferencias.

Francisco celebró ayer una misa en la ciudad costera de Guayaquil ante más de 800.000 personas, en una homilía que tuvo como eje el tema de la familia y su importancia para la sociedad, y luego almorzó con viejos amigos jesuitas. Más tarde volvió a Quito para reunirse con Correa.

El papa previno el martes sobre la tentación de los “sectarismos” y los “liderazgos únicos”, y clamó por “inclusión a todos los niveles”, en la misa multitudinaria en Quito a la que asistió el presidente Rafael Correa.

Francisco, en su mensaje, destacó "la inmensa riqueza de lo variado (…) nos aleja de la tentación de propuestas más cercanas a dictaduras, ideologías o sectarismos”, afirmó el líder de los católicos.
En ese sentido, instó a “luchar por la inclusión a todos los niveles” y promover el “diálogo” en un mensaje que calza con el convulso presente político de Ecuador, primera parada de la gira de Francisco por Sudamérica que incluye a Bolivia y Paraguay.
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Declarado admirador del papa, a quien ha llenado de elogios durante su visita, el mandatario socialista asistió a la misa tras reunirse en privado con Francisco la noche del lunes.
A su ingreso al parque Bicentenario no se escucharon abucheos ni se vieron carteles de desaprobación contra su gobierno.
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La “revolución” por la que aboga la Iglesia en América Latina es comparable a la protagonizada hace 200 años por los países suramericanos para lograr la independencia de España, y que según el papa nació de la “conciencia de la falta de libertades”.
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En la misa, Francisco vistió sobre la sotana blanca una casulla de grabados blancos y negros elaborada por indígenas en una suerte de homenaje a los pueblos autóctonos.
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El presidente de Haití, Michel Martelly, también concurrió al acto religioso junto con representantes de otros gobiernos.

Las palabras del papa desataron al momento comentarios entre los fieles que las identificaron como un mensaje al gobierno de Correa y a sus opositores.

“Voy a dar la bendición (…) para este gran y noble pueblo ecuatoriano; para que no haya diferencias (…), que no haya gente que se descarte. Que todos sean hermanos, que se incluya a todos y no haya ninguno que esté fuera de esta gran nación”, dijo Francisco.

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