lunes, 2 de mayo de 2016

Columna semanal de psicología familiar y social
MADRE HAY UNA SOLA
Por Jessika Krohne
www.psicologiaglobal.cl
El amor hacía la madre es único, incondicional y el primero que experimenta un ser humano en la vida. Es el sentimiento más intenso que vivencia un niño en su infancia y muy decisivo para el resto de su vida. Si el niño por alguna razón no tiene madre, éste vive ese sentimiento intenso de amor hacia su madre que no conoce por distintas razones (muerte, abandono etc) en su fantasía. Se imagina ese amor materno como algo tan real como podría experimentarlo en la vida si existiera ese personaje.
Meses después del nacimiento los bebés se dan cuenta que existe otra persona aparte de la madre. Ese amor entre madre e hijo tan intenso influye en cómo este pequeño va a experimentar el amor hacia los otros personajes que aparecen en su vida y cómo se va a enamorar de sus primeras parejas en la adultez temprana.
Además todo el amor que la madre entrega  en esa relación primera, y que el hijo o hija es capaz de recibir, es estructurante en términos de constituir el primer pilar del aparato mental.
En la cultura, la mujer es lo opuesto a la madre, como describe muy bien Constanza Michelson en su libro "Las 50 sombras de Freud". La madre tiene, por tanto da, es altruista y asexuada. Es María. Ese es la imagen que tiene el niño de su madre, es por eso que muchas veces se traumatiza cuando se da cuenta que esa madre que tanto ama y es tan pura en sus ojos, es mujer, puede mentir, fijarse en otra persona y es egoísta, caprichosa y corruptora. Es Eva.
Por su puesto las mujeres podemos oscilar en estas posiciones. Las que se vuelven demasiado madres, pierden sus relaciones de pareja, suelen ocultarse bajo capas de grasa, y se obsesionan con sus criaturas. Mientras que las que están del lado mujer de manera radical, son incapaces de ejercer la maternidad.
Claramente, lo esencial es mantener el equilibrio y transmitirle eso a los hijos. una madre también es mujer, pero no por eso va a dejar de ser madre.
En fin, estas reflexiones son un tributo a las madres a una semana de celebrar su día basado en la teoría psicoanalitica que seguramente es la que más ha investigado la relación de madre e hijos.
Revisando estas teorías, nos damos cuenta que como madres cumplimos un tremendo rol y tenemos una inmensa responsabilidad de transmitirle este amor incondicional y tan decisivo a nuestros hijos de una manera adecuada y madura. Pero también es una tremenda oportunidad de poder ser un aporte en nuestros hijos en esta importante labor de formar su aparato emocional y sentimental e influir de buena manera en cómo va a experimentar este amor a futuro.

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