martes, 10 de mayo de 2016

OPINIÓN DEL EDITOR

LA CORRUPCIÓN CONSUME A CHILE JUNTO A LOS GRAVES ERRORES POLÍTICOS Y A UN ESTADO DEFICIENTE HEREDADO DE PINOCHET


Por Walter Krohne



Tanto nos admiramos de lo que está ocurriendo en Brasil o en Argentina, especialmente en este último con la ola de descrédito y corrupción que dejó la ex mandataria Cristina Kirchner, y no miramos lo que pasa en Chile, donde nos enfrentamos a una situación interna que alcanza ribetes  dramáticos en distintos niveles.
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Para que hablar de la corrupción chilena que no puede ser más generalizada, porque ésta ha envenenado ya a casi todos los sectores de la sociedad. Hoy se puede decir que sólo hay que levantar una piedra para encontrar un nuevo foco de apropiamento ilícito de dineros fiscales, ya sea en el empresariado, en los políticos, entre los empleados del Estado y ahora en las FF AA.
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¿Quién iba a pensar que después de lo ocurrido en nuestra historia más reciente los militares iban a seguir apropiándose de dineros públicos?
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Lo que hoy ocurre en el Ejército es realmente increíble, porque se trata de una institución que después del fin de la dictadura ha tratado de levantar su imagen y presentarse como intachable frente a la opinión pública, especialmente en los períodos en que se abren las admisiones en la Escuela Militar.
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Para los actuales altos oficiales y los comandantes en jefe parecía que los millonarios robos del ex dictador y de su círculo más cercano eran parte de un capítulo cerrado, pero lamentablemente no ha sido así, tras las últimas denuncias que involucran especialmente al general en retiro y ex comandante en jefe de la entidad José Miguel Fuente-Alba o a todo el proceso vinculado con los fondos reservados del Cobre, que destina el diez por ciento de las ganancias por el metal rojo a cubrir  los gastos relativos a compras y renovación del armamento militar de las FF AA.  Claro que todo se hizo como se ha hecho y se hace en Chile, nadie o ningún organismo del Estado asumió la tarea de controlar la forma en que se gastaban estos fondos.
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Es que las Fuerzas Armadas siguen siendo en Chile un tema que origina urticaria entre los políticos. Toda la relación entre el poder político y militar es, por esta causa,  muy hipócrita porque ningún civil quiere llegar a tener problemas con los altos mandos militares.  Es entonces una relación falsa en que la clase gobernante está permanentemente evitando cualquier conflicto   con los uniformados y por lo tanto hacen vista gorda frente a lo que saben cuando algo se conoce de este tipo de irregularidades.  Quizá esto ocurre porque siempre está el temor de lo sucedido en nuestra historia reciente como fue la larga  y cruenta dictadura militar con numerosos  políticos exiliados, además de  muchos que fueron torturados, encarcelados  o muertos en la forma más cobarde y vil, como fue haber lanzado a personas vivas al mar desde aviones militares. Si bien, aunque nunca se sabe, en este momento parece que estamos lejos de una repetición de un proceso dictatorial, siempre renacen entre los políticos los crímenes de la dictadura.

Con Pinochet no sólo se violaron los derechos humanos sino que comenzó una corrupción del Estado a gran nivel. Podemos decir que el dictador les enseñó a los chilenos a robar, porque esta situación generalizada y patética no se observaba en la forma tan flagrante en los años sesenta como es actualmente en Chile. Las mejores lecciones son los casos hasta ahora nunca aclarados como las "platas" del Banco Riggs y las casas Cema Chile que se investigan ahora, por mencionar solamente algunos aún vigentes, y antes el "regalo" que el dictador le hizo a sus parientes y amigos más cercanos, de decenas de empresas del Estado chileno, como es el caso SQM.

Pero no solamente este tipo de corrupción mantiene al país en vilo. Está también la irresponsabilidad de la clase gobernante que se gasta el presupuesto de un año en pocos meses o inician obras públicas que, por falta de control,  terminan en un fiasco tras haber desembolsado un alto costo. El ejemplo más claro es el del puente basculante Cau Cau de Valdivia, donde participó un “topógrafo” con título falso que tampoco fue controlado por ningún organismo del Estado (Costo aproximado del proyecto $40.000 millones que fueron botados a la basura). 
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Pero hay muchos otros, como las mismas inundaciones ocurridas recientemente en Santiago-Providencia,  especialmente originadas al parecer en las obras de ampliación de la Costanera Norte. En este caso no se tomaron las medidas precautorias ante las anunciadas lluvias torrenciales  que causaron pérdidas millonarias en el llamado barrio Sanhattan de la capital chilena.
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Y así suma y sigue. La falta de consciencia y de responsabilidad en el gasto fiscal y en la planificación de obras públicas de gran envergedaura como también la corrupción tanto militar como civil, están originando un nivel muy alto de desconfianza y lo peor de todo es que los chilenos ya no creen en los políticos, lo que seguramente quedará a la vista de todo el mundo cuando se registre una muy baja participación electoral en las elecciones previstas hasta 2017.
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Lo que ocurre en Chiloé, por ejemplo, no tiene nombre. Cuando comenzó la tragedia de la marea roja el Gobierno le ofreció cien mil pesos de subsidio a cada una de las 6 o 7 mil familias afectadas, lo que fue rechazado por los isleños.  Burgos argumentó con su brillantez de siempre  que “ha  quedado claro que este es un gobierno que se preocupa de la gente en esta situación, pero no somos un gobierno de billetera fácil y no lo vamos  a ser porque sería irresponsable". Este término quedará grabado en la historia del Gobierno de Bachelet como ocurrió también con el de la “retroexcavadora” del timonel del PPD senador Jaime Quintana. Los dos políticos se han convertido "en grandes cerebros" del Gobierno progresista.
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Sin embargo en cuanto a la “billetera fácil” el gobierno se ha visto en la obligación moral y de servicio público a echar marcha atrás para “ponerse las pilas” y cubrir en mejor forma una mínima parte de lo que requieren los pescadores chilotes para no morirse de pena y de hambre, subiendo la oferta a una suma de 750 mil pesos, lo que sin lugar a dudas seguirá aumentando.
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Quizá el peor golpe para los chilotes,  que pedían a gritos la presencia de la Presidenta en el lugar de la tragedia, fue no solamente recibir una negativa o cero respuesta, sino que ahora se han impuesto por la televisión que la Presidenta de todos los chilenos había preferido viajar a Suecia a una visita llena de atenciones protocolares de primer nivel antes que estar junto a su gente en Chiloé que sufre y sufrirá las consecuencias por muchos años de una tragedia,cuyas causas reales no se conocen con exactitud hasta ahora ¡Es realmente una lástima y una nueva mala decisión política!

1 comentario:


  1. Lucho Diaz Alvayay compartió tu publicación.
    9 h ·
    Me parece un artículo, en muchas cosas, muy objetivo y real

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