lunes, 2 de mayo de 2016

HERNÁN BUCHI TIENE TODA LA RAZÓN: CHILE ES EL PAÍS MÁS INSEGURO JURÍDICAMENTE DEL MUNDO

Por Rafael Luis Gumucio Rivas
Consideremos algunos de los motivos por los cuales nuestro “príncipe valiente”, con pinta de joven deportista, pero con “arrugas en las arrugas”, nos ha hecho saber para querer emigrar de tan monstruoso país, que persigue sin piedad a los ricos y ampara los pobres y mapuches.
En este país del Sagrado Corazón, el Ministerio Público se ha atrevido a imputar a la mayoría de los ex candidatos presidenciales – Pablo Longueira, Laurence Golborne y yo mismo -, de los partidos políticos, donde milita la “gente decente” 
Emprendedores, como Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín han tenido que pasar cuarenta y cinco días en prisión cual delincuentes. Empresas que dan empleo a los  chilenos de a pie y que pagan sus impuestos religiosamente y como es debido, se les acusa de colusión y, a sus directores, de ser jefes de una máquina para evadir tributos.
La justicia se ha “ensañado” con dirigentes y parlamentarios de la UDI. Un héroe de la patria, dilecto amigo de su mentor Jaime Guzmán, Jovino Novoa, es el único político condenado hasta ahora a penas muy gravosas y humillantes; Pablo Longueira, quien la Concertación le debe algunos servicios por salvarla en situaciones muy embarazosas a la Concertación  está siendo “calumniado” por presunto delito de cohecho; el senador Jaime Orpis, un hombre consagrado a los jóvenes drogadictos, está acusado de “ser funcionario” de Corpesca, recientemente despojado de su fuero parlamentario. Las listas siguen circulando y, hasta ahora, sólo limitada a la “gente decente” de la derecha política.
El mismo prohombre, Hernán Buchi, con razón quiere dejarnos, pues se siente perseguido judicialmente por el solo hecho  de haber sido director de SQM – empresa dedicada al “servicio” de Chile y que, de vez en cuando y en forma muy equitativa, aportaba dinero a las campañas políticas, pues esta noble actividad no puede financiarse sola, ni muchos menos, con el dinero del innoble Leviatán, que sólo sirve para proteger la propiedad privada, y le está vedado inmiscuirse en los asuntos del poder, propios de los emprendedores -. Mi “maestro” Friederich  Hayek, pensaba que debiera existir una Cámara legislativa compuesta por los triunfadores del mercado.
Si la justicia sólo persigue a los políticos de derecha y denosta a los empresarios y deja en la impunidad a quienes han cometido presuntos  tributarios, por el solo hecho de haber participado en la campaña de Michelle Bachelet, nos demuestra que la igualdad ante la ley, en Chile, es una ilusión; para más remate, los fiscales se han dedicado solamente a investigar a empresarios y políticos de derecha, sin tener en cuenta que estas castas son los “pilares de desarrollo” de nuestro país.
En la Araucanía, los mapuches incendian fundos y camiones a voluntad y por doquier, sin ningún respeto al sagrado derecho de propiedad, único puntal para que una sociedad marche bien. Los carabineros están atados de pies y manos, y es casi imposible aplicar la justa  ley antiterrorista.
Los “rotos” delincuentes, que asaltan nuestras bonitas casas del barrio alto – Víctor Jara se reía de estas mansiones -, salen libres a las pocas de ser detenidos, es decir, la justicia funciona al revés: dura para los ricos y muy blanda y maternal para los “roteques”.
Añoro la época de “mi” general Augusto Pinochet en que a los terroristas y delincuentes comunes se les hacía uno que otro “cariñito” al interior de las Comisarías. Las empresas del Estado se vendían baratas y, además, no pagaban impuestos. Tampoco se perdía tiempo y dinero en elecciones, ni siquiera las empresas tenían que hacer caja para pagar políticos que los representaran en el Congreso. (El ministro de Hacienda de Pinochet y ex candidato a la presidencia de la república ignora que en Suiza existe una democracia directa y referendos para resolver los problemas e iniciativas de los ciudadanos, que no hay ejército profesional, por consiguiente, su venerado Pinochet no tendría cabida y que además, se paga el 50%  de las ganancias en impuestos – en Chile los ricos pagan un mínimo  o nada -. Los suizos son inteligentes: el asunto del secreto bancario y el paraíso fiscal son aplicables sólo a los extranjeros.)
Si Chile pudiera dar un paso atrás y convertirse en un “paraíso” fiscal – tal cual funcionó antes de la cocinada reforma tributaria – me quedaría en Chile  y muy feliz.

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