lunes, 2 de mayo de 2016

EL AUTOEXILIO DE BÜCHI

DESILUCIONADO Y SINTIÉNDOSE "INSEGURO JURÍDICAMENTE" ABANDONA CHILE PARA INSTALARSE DEFINITIVAMENTE EN SUIZA

VIVIRÁ EN EL CANTÓN SUIZO DE ZUG DONDE SE PAGAN MENOS IMPUESTOS Y ESTÁ UBICADO CERCA DEL IMPORTANTE CENTRO FINANCIERO DE ZURICH

ENTREVISTA DE LA REVISTA CAPITAL

El ex ministro de Hacienda de la dictadura y ex candidato presidencial, Hernán Büchi Buc (67), está vendiendo todo. Prácticamente sólo le queda un auto a su nombre, porque se va de Chile. Sólo sus más cercanos lo saben. Clavó sus ojos en un país europeo que le resulta familiar, Suiza, donde tiene nacionalidad por parte paterna, y, a fines del 2015 fijó ahí su residencia: compró un departamento en Zug, una pequeña ciudad de unos 29 mil habitantes emplazada a pocos kilómetros de Zúrich. Es ahí donde pretende pasar, junto a su familia, la mayor parte de su tiempo. Así comienza la entrevista a Büchi que le hicieron las periodistas Antonieta de la Fuente y María José López en la revista Capital.


La ciudad de Zug, conocida por tener bajos impuestos y por ser la sede de numerosas empresas, fue fundada por la dinastía Kyburg. El símbolo de la ciudad es el Zytturm, desde el cual se tiene una magnífica vista del casco antiguo de Zug, el lago y el Zugerberg, El cerro del lugar.   Fue fundada supuestamente por los condes de Kyburg a comienzos del siglo XIII. De la misma época es la torre Zytturm de 52 m de altura. En un comienzo fue construida simplemente como una puerta de entrada a la ciudad. Sin embargo, con el paso de los siglos fue ganando altura y estilo hasta alcanzar su forma actual con miradores y un techo con faldones. En 1574 se instaló en ella el gran reloj que le dio el nombre. Debajo de ese reloj principal, hay un reloj astronómico con cuatro agujas que marcan las semanas, las fases de la luna, el mes y los años bisiestos.


En el casco antiguo de la ciudad se encuentra el edificio del ayuntamiento, construido en 1505 en estilo gótico tardío, y la iglesia de St. Oswald de la misma época.

Zug está muy cerca del centro financiero de Zurich, donde seguram ente el ex minisdtro tendrá múltiples actividades económicas y financieras.

La razón que da Büchi para abandonar este bello país sudamericano es que al menos “jurídicamente” ahí se siente más seguro y, por lo mismo, reconoce que quiere estar lo menos posible en Chile. “Si antes pasaba 20 días al mes aquí, ahora pretendo estar máximo 10”, confiesa desde la sala de reuniones de Libertad y Desarrollo, el instituto que fundó en 1990 junto a Carlos Cáceres, Cristián Larroulet y Luis Larraín.

El ex ministro de Hacienda piensa que Chile está mal. Que las reformas están mal. Que las leyes no son claras y lamenta también que la actual administración quiera “reinventar” la sociedad en lugar de enfocarse en su crecimiento. No se siente a gusto en Chile, visión que reafirma con los últimos episodios en los que se ha visto envuelto. Hoy, su nombre aparece en dos de los casos más bullados del último tiempo: SQM y Panama Papers. En el primero ha sido cuestionado en su calidad de director de la empresa investigada por financiamiento ilegal de políticos, y en el segundo, por tener sociedades offshore.

-Me voy -dice Büchi en la entrevista- por la incerteza jurídica. He tenido mucha lealtad a Chile, pero tomé la decisión de centrar mis intereses fuera, principalmente porque cuando veo que las leyes se hacen difíciles de cumplir, porque las cambian o las reinterpretan, porque un día son una cosa y otro día son otra y no hay seguridad jurídica, me siento incómodo y me dan ganas de partir".

En la entrevista de Capital se señala que el autoexilio de Hernán Büchi será gradual. Este año empezó a dejar algunas de sus responsabilidades en el país. A principios de año anunció su salida de los directorios de las compañías de seguro de Consorcio. También, hace algunas semanas dejó los sillones de SQM y SAAM y puso su cargo de presidente del Consejo Directivo de la Universidad del Desarrollo a disposición. Hacia adelante no se cierra a la posibilidad de ir dejando más directorios.

Posiblemente se quedará en el directorio de Quiñenco y Falabella, pero donde se quedará seguro es en Libertad y Desarrollo. “Fundé este instituto en 1990, pero aunque no tengo ninguna responsabilidad ejecutiva, soy parte del Consejo Asesor y pretendo seguir siendo un aporte”, dijo.


-Zug es conocida por ser uno de los lugares con tasas impositivas más bajas de Suiza, de hecho muchas empresas se radican allá por lo mismo…Los que no son ciudadanos suizos pueden negociar impuestos distintos. Pero los que son ciudadanos suizos, no pueden. Tengo otras razones de por qué me voy… No sé si es una decisión para toda la vida. Si voy a jubilar allá, o si estoy semijubilando, no lo sé.

Dijo que había decidido conversar con Capital porque "me siento muy incómodo con la situación que hay en general. Se ha generado una corriente de lo que es políticamente correcto, con la cual yo no coincido en distintos frentes y uno parece como un extraño dando una opinión distinta a lo que es políticamente correcto. De hecho, el martes 12 de abril, la presidenta habló en cadena nacional sobre la reforma a la Constitución. Ése es el punto máximo que demuestra lo que ella piensa. Lo más antidemocrático que existe es el asambleísmo, el asambleísmo es la voz de los más oportunistas".

-¿A qué se refiere?

-Hay un grupo de personas, entre ellas la presidenta de la República, que creen que esta sociedad necesita un cambio radical y no les importa que eso tenga el costo de perder la oportunidad de seguir desarrollándonos como país. Se han usado frases como la retroexcavadora, y ese intento de reinvención genera una incertidumbre gigante.

-Hay quienes ven signos de moderación en este último trecho… ¿Lo comparte?

-Pero cuando uno ve lo que se quiere hacer con la Constitución. Una especie de… ¿exorcismo en que las personas van a poner todos sus deseos? ¡Pero si esto no es una lista de deseos! Transformar los deseos en derechos es la mejor manera para entrar en la demagogia del populismo. Para ello tiene que haber un líder iluminado que supuestamente lo va a poder cumplir.

“Hoy, Impuestos Internos está en una situación que no corresponde. ¿Por qué unos sí están en la lista y por qué faltan otros? O, ¿por qué a unos los presentó tarde? ¿Para que salgan prescritos? Hoy el SII es una institución que se ha desvirtuado”.

-Usted fue uno de los protagonistas del proceso de instauración de un modelo de libre mercado en Chile. ¿Qué opina de las críticas a ese modelo?

-Aquí, voy a ser políticamente incorrecto. Es legítimo que haya personas que aleguen y discutan. Pero yo veo el vaso lleno. Veo la cantidad de cosas nuevas que se han creado que están a disposición de todos. Hay imperfecciones, cosas que se pueden mejorar, pero no veo a las empresas como las culpables. En Chile, las personas que no tenían acceso al crédito eran casi todas. Se democratizó el crédito y ahora, por decir que ciertos casos eran abusos, estamos marcha atrás y muchas personas no tienen el acceso que tenían antes…

-¿No piensa que hay algo de ese modelo que falló? También están los casos de colusión…

-En los sectores que han aparecido estos casos, la verdadera pregunta es: ¿hay libre competencia en Chile o no? No quiero entrar caso por caso, pero ¿a quién le venden? Al Lider, por ejemplo, que es Walmart, la empresa más grande del mundo en retail. Y Lider el papel confort lo podría traer de cualquier parte del mundo. Ése y el de los pollos, son mercados súper competitivos. En un mercado monopólico cerrado hay escasez de productos, no hay alternativas, no hay calidad. Y no era eso lo que estaba ocurriendo.

-Pero lo que se cuestiona con la colusión no son las barreras de entrada, sino el cartel de precios que se generó…

-De nuevo, ¿ante quién? ¿Ante el supermercado? El supermercado podría haber importado. No es ante el público. Me parece además que estas delaciones, en vez de hacer las cosas bien, se prestan para que uno se acuse primero sin importar si es verdad o no… Y para hacerlo más inmoral, a veces incluso, de pasada, se le hace daño a terceros con la delación porque voy y corro primero a acusarme… No me gusta eso como precedente. Dije que soy políticamente incorrecto.

-¿Cuál es su opinión de los escándalos de financiamiento irregular de campañas políticas?

-Voy a entrar a las patas de los caballos de inmediato. Me parece completamente incorrecta, desde el punto de vista del Estado de Derecho, la forma en que se están tratando estos casos. Y la avalancha de querellas. Si usted ve el caso MOP Gate, consistió en sacarle plata al gobierno. Petrobras, también en sacarle plata al gobierno. Y acá se está acusando a empresas privadas, algunas con dueños casi únicos.

Ahora me voy a meter en las patas de los caballos completamente: creo que estos casos han sido de conveniencia política para algunos. En estricto rigor, es muy distinto sacarle plata al gobierno que gastar sus propias platas.

-Pero no pagaron impuestos…

-Nooo, no, no, no…

-Es lo que se cuestiona con el caso de las boletas ideológicamente falsas. Que dejaron de pagar impuestos para financiar políticos. Yo no creo en el concepto de facturas ideológicamente falsas. Creo que la factura es un elemento de control tributario. En ninguna parte del código tributario se habla de factura ideológicamente falsa.
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-Haber metido a Impuestos Internos en esto es el error más grande. Yo en su momento me preocupé por que una institución como Impuestos Internos no se transformara en un instrumento político. ¿Por qué? Porque los impuestos son por definición complejos y porque los gobiernos son cínicos y no quieren cobrar impuestos directamente. Pregúntese por qué en Chile está prohibido que alguien que vende algo no le diga al comprador cuánto impuesto hay. No puedo poner en mi vitrina que cobro esto por culpa del Estado, como lo hacen otros países, y no se puede porque el gobierno no quiere que se sepa cuánto está cobrando.

-Bajo su prisma, ¿habría que hacer vista gorda entonces con esas boletas (conocidas hoy como ideológicamente falsas)?

-No, hay que rechazar los gastos. Aclaremos las facultades de Impuestos Internos: rechazar gastos y cobrar un impuesto. No entrar en una pelea. Además, aquí estamos hablando de gente que pagó los impuestos. Porque al final decidió pagarlos. Entonces, estamos usando un instrumento penal, que no estaba contemplado, y que tiene un grave efecto. Hoy, Impuestos Internos está en una situación que no corresponde. ¿Por qué unos sí están en la lista y por qué faltan otros? O ¿por qué a unos los presentó tarde? ¿Para que salgan prescritos? Hoy el SII es una institución que se ha desvirtuado, se ha transformado en un instrumento político. ¿Usted sabe que en el sector privado puedo hacer lo que quiera con mi plata? En el sector privado yo no puedo hacer lo que está prohibido. Lo demás sí lo puedo hacer.

-Pero estaba prohibido que las empresas financiaran campañas políticas fuera de los aportes reservados.

-¿Estaba prohibido? Si estaba prohibido, ¿por qué no aplican la ley de prohibición y con eso las penan? ¿Saben por qué? Primero, porque esa ley prescribe en un año; segundo, según recuerdo, no tiene pena aflictiva, multas, etc. Es una tremenda distorsión del sistema chileno que por tratar de castigar a alguien no se invoque la ley que establece cómo hacerlo y se use el SII.

"Me parece muy bien que políticamente uno no vote por aquéllos que nos engañaron, pero de ahí a transformarlo en una cosa penal, es otra cosa. E incluso voy más allá: dudo si eso genera cohecho.

-¿Lo dice por el caso de Pablo Longueira?

-Cualquiera, no es el único. No tengo información distinta a la de la prensa, ni pretendo tenerla. En los gobiernos representativos tenemos un representante que vota, y para votar tiene que ver qué piensa la población. Distinto es si un parlamentario usa mal los pasajes o si el presidente del Senado se los da a un amigo porque le pasó plata por abajo.

Relación con Julio Ponce: “¿Qué es ser amigo? Yo no me junto con nadie. Entonces, si amigo es la gente que uno entiende que va a los cumpleaños, etc., no soy amigo. Si amigo es una persona que aprecio por lo que hizo dentro de SQM, sí. Depende lo que usted entienda por amigo”.
-¿Lo que dijo Eduardo Engel?

El nombre de Büchi ha sonado con frecuencia en uno de los casos de mayor connotación pública del último tiempo: SQM. El ex ministro de Hacienda llegó hace 23 años al directorio de la empresa minera que recién acaba de dejar y con la cual admite que tenía un especial vínculo. “La familia de mi madre llegó a las salitreras. Yo nací en el norte y de verdad si hay a una compañía o algún rubro que quiero, es ése. Estudié Ingeniería Civil e hice mi memoria en minería. Soquimich era una empresa que no tenía destino. Nadie daba un peso por ella. Y dado lo que hicieron sus trabajadores y sus ejecutivos, pasó a ser una empresa de rango mundial. Tenía una combinación muy buena, con Julio Ponce que es siempre muy audaz, con una especie de impulso por los negocios, y personas como el actual gerente, Patricio de Solminihac, que era un técnico muy operativo. Y Patricio Contesse, que es una persona muy respetable y lamento que hoy esté involucrado en esta situación donde se le trata de aplicar sanciones por el lado y que por guardar silencio, aparece como un no cumplidor con sus deberes. ¡Es su derecho!”.

-De verdad pienso que ésta es una gran compañía, muy valiosa, que hizo las cosas bien en ese sentido. Las empresas pueden tener altos, bajos y efectivamente puede haber alguien que hizo algo que no era lo exacto, no tengo idea. Por lo demás, hasta ahora nadie ha dicho que alguien se llevó plata para la casa. Y han dado vuelta la compañía. Y la pregunta es si aparentemente financió. A mí me parece que la compañía lo hizo legítimamente bien y que recibió información necesaria, y que en la pasada, sí, financió a personas.

Los empresarios, Piñera y la derecha

-¿Cree que ha habido una persecución personal en SQM? Algunos creen eso porque es la empresa del ex yerno de Pinochet.

-No lo sé. Penta no era del yerno de Pinochet y la destruyeron. Si usted me pregunta si hay una estrategia para atacar y desprestigiar a ciertos grupos, yo creo que sí. En esta estrategia por refundar Chile, obviamente los empresarios tienen que ser no legítimos, como la Iglesia tenía que ser no legítima en un minuto…

-Pero hubo casos no legítimos.

-Está bien… pero siempre ha habido. O sea, los seres humanos, son seres humanos, ¿ah? A los empresarios se les quiere deslegitimar y ahora hay una estrategia para deslegitimar a parte del espectro político. Esto partió con Penta, y Velasco fue una vedette en ese sentido… ¿curioso? Justo alguien que podía ser políticamente complicado. Y si ve, hoy pasa lo mismo con Enríquez Ominami… también políticamente complicado. Creo que lo que se le ha hecho a él, como lo que se le ha hecho a los políticos de la UDI, no es correcto.

-Usted fue crítico del gobierno de Piñera. ¿Cómo lo ve ahora a la distancia?

-Fue eficiente. Pero no defendió los principios básicos que moralmente y que legítimamente llevaban a que el desarrollo y el progreso, de la forma que se había hecho, se lograran de la manera adecuada.

-Usted, en una columna dijo que la derecha tenía vergüenza…

-Desgraciadamente la derecha, la centroderecha entre comillas, o como quieran llamarle, no tuvo la capacidad de defender que el progreso de Chile se basaba en principios de libertad, de apertura al mundo. Quedó la idea de que había sido a costa de alguien, y la verdad es que no fue costoso, sino beneficioso.

-¿Usted vota? ¿Ha participado de las últimas elecciones?

-He participado. No sé si voy a participar. No quiero aparecer como antichileno, pero he pagado costos tremendos por lo que he hecho. Fui una persona que participé muchos años en lo público y creo que fui muy útil en darles a los chilenos oportunidades para que progresaran. Pero hoy en lo público no me siento en condiciones ni creo que me corresponde encauzar procesos. Sólo desde mi lado profesional puedo dar una opinión. Mi participación pública decidí dejarla el año 89.


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