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domingo, 16 de enero de 2011

Por haber escondido los pecados de Maciel, critican beatificación de Juan Pablo Segundo


Papa Juan Pablo Segundo
 Muchos aplausos, pero también fuertes críticas ha tenido como reacción la anunciada beatificación del Papa Juan Pablo Segundo por el Vaticano, fijada para el próximo 1 de mayo.

Uno de los críticos es el sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, importante figura de la Teología de la Liberación en América Latina, quien se mostró sorprendido por esta iniciativa en favor de quien “protegió” a acusados de pedofilia.

Ernesto Cardenal
“¿Cómo va a ser declarado santo el que protegió al padre mexicano (Marcial) Maciel (fundador de la Congregación de los Legionarios de Cristo)”, declaró Cardenal esta semana al ser consultada en Managua su opinión sobre el anuncio del Vaticano.

El padre Maciel, fallecido en 2008, había sido denunciado por abusos sexuales a menores y por mantener una doble vida con dos mujeres y varios hijos. Dirigió con mano de hierro a los Legionarios de Cristo hasta que en 2006 el actual Papa Benedicto XVI lo obligó a renunciar.

Cardenal, uno de los pilares de la Teología de la Liberación en América Latina, fue reprendido públicamente y de modo enérgico por Juan Pablo II, en ocasión de la visita del entonces Papa a Nicaragua en 1983.

El Papa que será beatificado
 aparece aquí con el fallecido
fundador  de la Orden de los
Legionarios Marcial Maciel,
 acusado de practicar
la  pedofilia.
La beatificación

A casi seis años de su muerte, el Vaticano anunció que el actual Pontífice Benedicto XVI firmó esta semana el decreto que valida el milagro de la sanación de una monja francesa atribuida a Karol Wojtyla.

La beatificación del Papa polaco, paso previo a la canonización, se llevará a cabo en tiempo récord, inferior a los cinco años habitualmente necesarios para iniciar el proceso. Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005.

La celeridad se explica por la imponente reputación de santidad de la que gozó el papa Juan Pablo II durante su vida, en su muerte y después de su muerte”, explicó el Vaticano en un comunicado.

La comisión de cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos aprobó esta semana el milagro atribuido a la intercesión de Juan Pablo II, paso clave antes de elevarlo a los altares. Se trata de la curación “inmediata e inexplicable”, en junio del 2005, de la monja francesa Marie Simon-Pierre, de 51 años, quien sufría el mal de Parkinson. Este mismo mal sufrió también el futuro beato.

La monja, enfermera de profesión, se habria curado tras oraciones y pedidos a Juan Pablo II pocos meses después de la muerte del Pontífice.

La canonización de Juan Pablo II, quien estuvo al frente de la Iglesia Católica durante 27 años, requerirá la ratificación de otro milagro.

Desde su elección como Papa en 1978, Juan Pablo II visitó 26 países de América Latina al que consideró el “continente de la esperanza” y de donde se llevó emocionantes recuerdos, admitió él en varias ocasiones. El llamado “Papa viajero” efectuó en total 104 periplos pastorales a cinco continentes.

Así como hay críticas por la beatificación, también hay aplausos en América Latina como son los del Arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, quien mostró su satisfacción tras conocer el anuncio del Vaticano acerca de la beatificación del fallecido Papa Juan Pablo II.

"El Salvador se alegra sobremanera porque de los 16 viajes que realizó el querido Papa a América Latina, al que él llamó el continente de la Esperanza, en dos de esos viajes tuvo la dicha El Salvador de recibirlo. Sin duda que sí nos alegramos mucho, pues ya se ha aprobado el milagro obrado por su intersección en la hermana religiosa Mari Simón Pierre", exclamó.

El jerarca Católico recordó algunas frases del Papa Juan Pablo II, al referirse a El Salvador, golpeado por el terremoto de 1986 y por un conflicto armado.

"Yo quiero insistir en aquellas palabras de su visita cuando nos invitó a ser artesanos de la Paz", destacó.

De acuerdo a las normas de la Iglesia, para que una persona sea beatificada tras su muerte se necesita establecer que permitió un milagro y para que sea declarada santa eso debe ocurrir dos veces.

El Vaticano indicó en un comunicado que la celeridad de esta beatificación responde a la “imponente reputación de santidad” de Juan Pablo II, durante su vida y tras su muerte.

Santo súbito

La rapidez del proceso evoca un sistema que tenía la Iglesia antigua, que permitía la proclamación del “santo súbito”, explicó José Luis Cabria, vicedecano de la Facultad de Teología del norte de España, a BBC Mundo.

La Iglesia se había distanciado de ese método para que hubiera “un tiempo para analizar” un proceso de beatificación antes de iniciarse, recordó Cabria, normalmente cinco años después de la muerte de un candidato.

Pero el propio Juan Pablo II derogó ese plazo para permitir la beatificación de la Madre Teresa de Calcuta, que se concretó en octubre de 2003, seis años después de su muerte.

La frase “santo súbito” fue coreada por muchos de los que acompañaron el funeral de Juan Pablo II en abril de 2005. Un mes después, para acelerar su beatificación, Benedicto XVI también exceptuó las normas.

“La celeridad con que se ha hecho este proceso es por la petición espontánea de una gran parte del pueblo de Dios, que pide su beatificación y su posterior canonización”, dijo Cabria.

Historia
Pero otros creen que Benedicto XVI busca con su decisión un efecto en la imagen de la Iglesia católica y de sí mismo, cuya gestión a menudo es contrastada con la de Juan Pablo II.

“Esto permite a Benedicto XVI reconocer la popularidad y el carisma de su predecesor y al mismo tiempo neutralizar la competencia que le hace siempre en el ejercicio de su ministerio”, dijo Christian Terras, director de la revista francesa Golias, crítica de la Iglesia católica.

La decisión pone definitivamente la figura de Juan Pablo II a nivel de la “historia”, aseguró Terras.

La decisión de beatificar a Juan Pablo II también surge en tiempos de crisis para la Iglesia católica, que ha perdido fieles y estuvo sacudida recientemente por escándalos de pederastia y abusos sexuales.

Acción y polémica

Durante sus años de pontificado, Juan Pablo II sobrevivió a un ataque a balazos en su contra en 1981 y tuvo una influencia considerada clave para la caída de los regímenes comunistas en Europa oriental.

Cabria indicó que la labor de Juan Pablo II permitió “poner a la Iglesia en todos los rincones del mundo, dado su espíritu viajero”.

Pero también fue criticado por su rechazo al uso del preservativo en tiempos del VIH/SIDA, por su rechazo a las uniones civiles entre homosexuales y por los abusos sexuales que cometieron responsables religiosos mientras él encabezaba la Iglesia.

Con el apoyo del entonces cardenal y actual Papa Joseph Ratzinger, también combatió en América Latina la teología de la liberación, una corriente crítica dentro de la Iglesia que Juan Pablo II asociaba con el marxismo.

En cambio, otorgó un estatus semi-independiente de “prelatura personal” al Opus Dei y autorizó la polémica canonización del fundador de esa agrupación, el español Josemaría Escrivá de Balaguer.

De hecho, algunos creen que la influencia del Opus Dei en el Vaticano ha sido importante para lograr la beatificación acelerada de Juan Pablo II.

El camino de la santidad


El proceso de canonización empieza transcurridos cinco años desde la muerte del candidato o candidata. Para tomar su decisión, la Iglesia analiza la vida y obra de la persona y busca “evidencia” que confirme su santidad.

Primera etapa: la persona es declarada “sirviente de Dios”.

Segunda etapa: la persona es declarada “venerable”.

Tercera etapa: beatificación, la persona es declarada “bendita” (require de un milagro atribuído al candidato).

Cuarta etapa: canonización, la persona es declarada “santa” (requiere de la autenticación de otro milagro).

1 comentario:

  1. La culpa de este silencio perverso, NO la tiene el Papa, ni ningùn Papa, la tiene el OPUS DEI, que es quien dirigetodas las cuestiones dentro del Vaticano- El OPUS DEI, es la perdiciòn del Vaticano y los verdaderos creyentes en la Iglesia de Dios y Jesùs, no los queremos-
    El silencio perverso durante años y años, en perjuicio de los niños, lo digitò el OPUS DEI, y nadie màs-

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