martes, 16 de agosto de 2016

Comentario Político Nacional
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COROLARIO DEMOCRATACRISTIANO TRAS LAS DECLARACIONES DE JORGE BURGOS EN EL MERCURIO

Por Martín Poblete

Jorge Burgos, ex diputado y ex ministro del interior, cumplió el sueño del pibe de todo político chileno, usar eficientemente una extensa entrevista en El Mercurio para colocar varios temas de directo interés a un partido y a una coalición, y por consiguiente a todo el sistema de partidos en un año electoral;  hubo, y continúan habiendo, numerosas reacciones en forma de opiniones en todos los medios por variados comentaristas, y políticos.  De los asuntos colocados por Burgos, tres han concentrado  el mayor número de enfoques:  proyección de la coalición gobernante, las relaciones con el Partido Comunista, y las candidaturas presidenciales.

En cuanto va corrido del presente año, varios líderes democristianos dentro y fuera del Congreso, han cuestionado  con diversidad  de variables en el lenguaje, las perspectivas de proyección futura de la coalición gobernante, Nueva Mayoría.   Si bien parece aceptarse la continuidad del compromiso de apoyar al Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet,  se han ido acumulando sucesivas opiniones contrarias a la proyección de dicha coalición como instrumento político para la próxima elección presidencial. 

La Presidenta de la DC, senadora Carolina Goic, ha sido cuidadosa evitando calificaciones definitivas, no así personeros representativos de  las tendencias internas en un amplio espectro desde Genaro Arriagada hasta Belisario Velasco, nadie se la juega por la continuidad de la Nueva Mayoría; esto tiene sentido más allá  de los elementos negativos en la experiencia misma de haber formado parte de la coalición, pues las próximas elecciones presidencial   y de representantes al Congreso se darán con un sistema electoral diferente, terminado el binominal viene otra lógica y otra racionalidad calculatoria en la mecánica electoral. Para la DC, puede ser de la mayor importancia volver a saber cuantos treiles van quedando en la bandada.

Las relaciones de la Democracia Cristiana con el Partido Comunista han sido difíciles, a ratos contenciosas, al interior de la Nueva Mayoría; son partidos demasiado diferentes, no solo en lo ideológico, también por la forma diametralmente distinta como cada uno entiende la política y la gestión de gobernar.    Estas diferencias, intrínsecas a las características medulares de ambos partidos, continuarán firme y profundamente enraizadas por el futuro previsible; en opinión de muchos democristianos,  haciendo improbable  una eventual proyección de seguir compartiendo responsabilidades de gobernar con los comunistas, cualesquiera sea su forma.

En aparente lectura errada del sentir de las bases de la DC, Jorge Burgos se jugó explícitamente por la figura de Ricardo Lagos para la elección presidencial del 2017, en parte tal vez por propia convicción y tal vez  por el peso de las opiniones de algunos personeros democristianos en posiciones de poder.  
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Sin embargo, el sentir de los militantes parece ir en otra dirección,  la de llevar candidato presidencial hasta la primera vuelta.   En esta cuestión, la DC tiene un serio problema de credibilidad vinculado al fracaso de la candidatura de Claudio Orrego en las primarias del 2013; no será suficiente con acotar definiciones en la próxima Junta Nacional, seguida de la posterior proclamación del candidato, se  deberá demostrar verdadero compromiso y determinación en los hechos y en el terreno, será una apuesta de alto riesgo, pero tal como viene la mano va surgiendo tan imparable como inevitable.

En el juego entrecruzado de percepciones, no faltan quienes  insinúan, sin llegar a proponerlo todavía, intentar una estrategia basada en la tésis del camino propio   formulada en aquel trabajo ya clásico de Jaime Castillo Velasco:  Los Caminos de la Democracia Cristiana;  de darse un mal resultado en la elección municipal, surgirán voces planteando caminar solos, empezando por salir de la coalición gobernante.

Mientras tanto, mas pertinente que juegos teóricos es el manejo de las tendencias internas.    Es bueno para un partido político contar con atención en la prensa, y en los medios electrónicos,  a sus distintos grupos con sus respectivas tomas de posiciones ante la realidad nacional, y la gestión de gobernar de la cual la DC es parte; sin embargo, hay obvios peligros en la permanente exposición a la opinión pública de las divergencias internas. En este momento, pueden distinguirse cuatro vertientes de opinión en la Democracia Cristiana, con sus matices, sutilezas, y ocasionalmente percepciones muy distintas de un mismo hecho político.
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Es de la mayor importancia para la dirigencia democristiana encontrar la forma de generar debate interno, en el marco de la institucionalidad partidaria, traer a los protagonistas a encontrarse bajo un mismo techo,  buscando articular acuerdos y cuando sea posible, consensos.          

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