miércoles, 10 de agosto de 2016


COLUMNA DE OPINIÓN DEL EDITOR
JUBILACIONES DE HAMBRE: LA SOLUCIÓN DEBE SER AHORA

Por Walter Krohne


La ineficiencia del gobierno ha quedado demostrado una vez más esta semana en lo que es ya una tendencia histórica que no tiene vuelta. Esto explica el bajo apoyo  que Michelle Bachelet tiene entre los chilenos que en la última encuesta Plaza Pública Cadem se estimó en sólo 19 por ciento.
El común denominador de la autoridad no es otro que buscar los caminos para dilatar la solución de los problemas.
¿Cuánta discusión inútil, interpelación y críticas se hubiesen evitado si la Presidenta o la ministra  o a quien corresponda, hubiese adoptado medidas urgentes para investigar las altas pensiones en Gendarmería o de la serie de muertes no aclaradas en su totalidad en el Servicio Nacional de Menores?
Tuvo finalmente que intervenir la Contraloría para al menos resolver el tema de las altas pensiones, como lal de Myriam Olate que ha recibido mes a mes más de 5 millones de pesos de jubilación, mientras el promedio en Chile es de entre 100.000 y 200.000 pesos.
Lo mismo ha ocurrido con la reforma tributaria, la reforma laboral y la reforma educacional;  todas han terminado o están a punto de terminar en un gran fiasco. Las protestas son múltiples porque la dirección que lleva La Moneda en este largo camino es muy diferente a las necesidades del país, de los jóvenes y de las familias chilenas. Lo que se ha conseguido aquí es un cúmulo de leyes que no conducen a objetivos centrales y concretos, como son el mejoramiento sustancial de la calidad educacional y la gratuidad  universitaria del cien por ciento de los más vulnerables. A lo más, con suerte, se espera llegar a un 50% si es que lo permite el presupuesto fiscal y sin saberse hasta cuándo.
Tampoco fue posible hacer la reforma por partes o en etapas dentro de un proceso en serie de largo plazo, lo que ocuparía más tiempo en su concretización. Justamente es a esto a lo que se opone la influyente mentalidad de “retroexcavadora” existente en la actual administración,  porque no permitiría que sean también otros gobiernos y políticos que participen y puedan beneficiarse con los logros de una reforma tan fundamental. 
La nueva "batalla" que viene

Para colmo anoche ha comenzado un nuevo proceso, más complicado que el tributario, laboral y educacional,  como es el tema de poner fin a las pensiones de hambre que mayoritariamente reciben los chilenos con el sistema AFP y no de reparto.

Los puntos claves de este proceso son cuatro: 1. Fortalecer el carácter solidario del sistema, con uno mixto y tripartito. Para ello, con cargo exclusivo al empleador, se aumentará gradualmente en 5 puntos porcentuales la tasa de cotización en un plazo máximo de 10 años. Este aumento en la cotización, permitiría crear un pilar de ahorro colectivo solidario. Una parte de éste permitirá incrementar las actuales pensiones y otra parte será destinada a lograr más equidad en las pensiones futuras.  2. En cuanto al cobro de las comisiones en los periodos de rentabilidades negativas (inversiones externas de los fondos), se propondrá que éstas sean devueltas a las cuentas de los afiliados. 3.- Se continuará trabajando en la creación de una AFP estatal; y 4. Se incorporará gradualmente la obligación de cotizar a los trabajadores independientes y se usará una sola tabla de mortalidad, terminando con las discriminaciones que afectan a las pensiones de las mujeres.
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Ya en 2008, en el primer gobierno de Bachelet,  se creó el aporte previsional  y la pensión básica solidarias que favorecieron principalmente a mujeres chilenas que no alcanzaban a pensiones mínimas de vejez o de invalidez. Hoy son ya un millón 300 mil las beneficiadas, lo que en algunos casos los montos superan al de mujeres jubiladas que cotizaron mes a mes y que cumplieron trabajando con todos los requisitos, lo  que no hicieron las  mujeres que recibieron este beneficio pero que nunca trabajaron. “Proteger a las personas, especialmente a los más vulnerables, ha sido la razón de mi vocación pública y el centro de mi acción como Presidenta”, reconoció Bachelet…pero   ¿dónde queda el resto de los chilenos y chilenas también con pensiones bajas?.
Lo contradictorio en la actual propuesta es que al comienzo de este segundo Gobierno de Bachelet  se creó la Comisión Bravo, cuyo costo para el Estado debe haber sido altísimo, para que entregara una  idea concreta sobre lo que había que hacer en cuanto a pensiones. Hoy, sin embargo, muy pocos planteamientos de esta comisión han sido incorporados en este nuevo planteamiento que deberá pasar por nuevas comisiones y cruzar todo el aparato legislativo.

Andras Uthoff, ingeniero comercial de la Universidad de Chile e integrante de la Comisión Bravoindicó que lo que hay en el anuncio  de Bachelet realmente parece ser más de lo mismo, porque “el talón de Aquiles del sistema”, las AFP, no se eliminan y seguirán igual como hasta ahora usufructuando con el “sudor y lágrimas” de los trabajadores. Luis Mesina, líder del movimiento para un cambio de las pensiones, destacó: "La gente dijo 'no más AFP' y la Presidenta nos ha respondido sí más AFP".


“Lo único que hay es una AFP estatal aplicada a una tabla de mortalidad única que tiene equidad de género y que aunque se pierda mucha plata no van a cobrar comisión”, dijo.

Explicó que en esencia para el 10% que aportan los trabajadores, va todo al sistema de las AFP, sólo cambia que una de ellas sea estatal. Sobre el resto del anuncio, señaló que el subsidio para el pilar solidario se ampliaría con una segunda red con aportes de los empresarios para un fondo de solidaridad que es para los más vulnerables.

“Aquí los derechos ciudadanos no existen sino que existe el derecho del pobre y el vulnerable (…) para mí la lógica se mantiene, creemos que es perversa y no va a producir tantos resultados, lamentablemente”, señaló Uthoff anoche en una entrevista con la televisión.

Esto nos está indicando  que para cambiar el sistema previsional debe plantearse un cambio radical y que lo actual es una propuesta maquillada con un lenguaje muy bonito y que se diluye  en un populismo preelectoral y una necesidad urgente para que la Presidenta incremente  el nivel de apoyo ciudadano.

Para hacer un cambio como corresponde hay que sincerar la propuesta con una decisión real  y mucho liderazgo y no con propuestas a medias. Hay que afrontar a los grupos de interés y a los poderes económicos, para lo cual se requiere una espalda política fuerte que en este momento es escasa o no existe. ¿Habrá un solo fondo de jubilación igual para todos los chilenos? ¿Qué ocurrirá con la jubilación de las Fuerzas Armadas..seguirá igual o también se orientará en el futuro por un fondo único? Son preguntas con respuestas pendientes.

Los "pobres" jubilados o los jubilados pobres de hoy no pueden ni siquiera subsistir y menos cuando el resto de los sistemas no encajan entre sí, como el de la salud. Un jubilado que recibe 200.000 pesos de pensión debe ser sometido a una intervención quirúrgica de aorta en la Clínica Santa María a un costo de 27 millones de pesos y sólo porque su isapre Cruz Blanca no tiene o no quiere tener con ese establecimiento hospitalario convenios "GES" ni tampoco de seguro catastrófico que todos los afiliados pagan con sus cotizaciones...¿no es injusto todo esto? ¿Qué hace el Estado para que se cumplan las normas?
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El problema de las pensiones debe tener una solución rápida hoy, no puede esperar porque los pobres que reciben pensiones de hambre terminarán en un año más en la indigencia total. No hay tiempos para nuevos diálogos, mesas redondas y comisiones. La solución debe ser ahora, también en la salud.

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