lunes, 26 de octubre de 2015

OPINIONES DEL FIN DE SEMANA

DUDAS SOBRE EL FISCAL
Por Max Colodro

En un contexto de enorme desconfianza hacia los poderes públicos, las circunstancias que rodearon la elección del nuevo Fiscal Nacional han venido a agitar todavía más el mar de dudas. Versiones sobre presuntos acuerdos y amarres para asegurar la instalación de un fiscal ‘a la medida’ de ciertas aprensiones del mundo político, dejaron al final una larga estela de interrogantes sobre la sorpresiva decisión presidencial a favor de Jorge Abbott; las interrogantes se vieron luego acrecentadas por otra sorpresa: una ratificación del Senado al borde de la unanimidad, cuando todas las señales previas apuntaban a un transversal malestar entre los senadores, derivado de la decisión de Bachelet de desestimar a última hora las cartas con más respaldo en la Cámara Alta.

Así las cosas, la lectura de que el gobierno había clausurado toda posibilidad de acuerdo con el Senado se vio matizada a partir del súbito y contundente apoyo parlamentario al nombre propuesto por Bachelet. Ello se reforzó todavía más cuando el Fiscal Chahuán no esperó ni 24 horas desde la elección de su sucesor para afirmar que algunas causas sobre financiamiento irregular de campañas políticas podrían estar llegando a su fin. Y como secuela de esta trama, la semana terminó con un aparente giro en 180 grados del propio Chahuán, que para atenuar los rumores sobre una eventual impunidad pactada en los casos de ‘platas políticas’, salió a insistir en la posibilidad de nuevas formalizaciones y solicitó el desafuero del senador Orpis.

Toda esta comedia de hechos y versiones extrañas no ha sido gratis: se ha golpeado la credibilidad del proceso sucesorio en el Ministerio Público y se ha instalado un manto de aprensiones sobre la gestión del próximo Fiscal Nacional. Un cambio de mando en un escenario en particular sensible para la credibilidad de la administración de justicia,  en que empresarios, senadores, candidatos e incluso parientes de la propia presidenta de la República están siendo investigados, esta elección de nuevo Fiscal Nacional debió haber sido especialmente prolija en sus formas y resoluciones. Pero al contrario, el gobierno, los senadores y algunos de los candidatos al cargo en disputa se prestaron para alimentar rumores y señales públicas inconvenientes, que han dejado una secuela de dudas respecto a las consecuencias que tendrá esta elección para los casos políticamente más emblemáticos.

Como corolario inevitable, el futuro Fiscal Jorge Abbott deberá hacerse cargo no sólo de las complejidades propias de su cargo, sino también de los costos de una elección plagada de interferencias y turbiedades. Un peso con seguridad inmerecido para la nueva autoridad del Ministerio Público, pero que finalmente responde a un manejo que sólo vino a confirmar el deterioro político e institucional por el que atraviesa el país. Justa o injustamente, ahora los ojos de la opinión pública estarán puestos en los resultados de estas investigaciones que comprometen a la clase política, y no será fácil evitar una ola generalizada de crítica y desconfianza, si esos resultados terminan por no coincidir con lo que la ciudadanía con seguridad anticipa.

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