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jueves, 22 de octubre de 2015

GOLPE "BLANCO" DE LA MINISTRA BLANCO EN LA RATIFICACIÓN DE ABBOTT

Golpe Blanco
La victoria gubernamental frente a la candidatura de Jorge Abbott como Fiscal Nacional, ocurrida ayer en el Senado, fue en gran parte gestada por la ministra de Justicia Javiera Blanco, aunque ella durante varios días mantuvo en el más completo silencio todos sus movimientos políticos. Así se coincide en esferas del Gobierno y del Parlamento, especialmente del Senado.
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Varios interlocutores le pidieron reserva tras las conversaciones sostenidas con la ministra, pedidos que ella respeto plenamente, escribe Marcela Jiménez en El Mostrador.

Así el desenlace superó con creces el resultado esperado. Es que el escenario pasó de incierto a lograr una abrumadora mayoría que en la Sala del Senado que ratificó por 32 votos a favor y dos abstenciones el nombramiento de Abbott como próximo Fiscal Nacional. La Moneda volvió a respirar tranquila, menos el ministro del Interior Jorge Burgos, quien como gestor de la candidatura para Contralor General de la República sufrió la semana pasada un tremendo fracaso. Esta vez fue superada ampliamente por la ministra de Justicia lo que se hizo notar.
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Esta vez Burgos dejó entrever que él no era el negociador y por lo tanto no llegó  a la sesión con Abbott de la comisión respectiva en el Senado, lo que sí hizo la semana pasada con Rajevic, sentándose a su lado incluso desde el principio de su exposición. Ayer apareció más tarde en el Senado, incluso ironizó, al llegar, con que ya había quedado de manifiesto que él no era bueno para contar votos. Llegaba de Santiago, de su oficina en La Moneda, desde la que habría hecho varias gestiones telefónicas con parlamentarios de derecha para reforzar los apoyos comprometidos, según se ha dicho.
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Si bien algunos asesores de Burgos han intentado darle un protagonismo mayor y hacer ver una cierta tensión con Blanco, entre los que realmente conocen al ministro aseguran que dicha molestia no existe, que el ministro del Interior tuvo claro desde el minuto uno que la designación del Fiscal Nacional era un tema del ámbito de acción de su par de Justicia, que a ella le correspondía esa tarea y que, a la luz de los resultados, lo hizo mejor aun de lo esperado, comentó El Mostrador.
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La misma ministra creó un clima de incertidumbre como parte de su estrategia para evitar una fuga de votos y, sobre todo, para neutralizar los focos de disidencia pública en las filas de la Nueva Mayoría. Era fundamental para el Gobierno evitar que en la coalición hubiesen fisuras y que apareciera votando en contra de la propuesta presidencial. 

Según El Mostrador, todos coinciden en que el lunes la ministra de Justicia, después de varias conversaciones previas, tuvo un reservado diálogo con el senador RN Alberto Espina, del cual salió el apoyo de dicha colectividad para Abbott. El martes, Blanco hizo lo mismo con el timonel de la UDI, Hernán Larraín, con quien conversó privadamente por más de media hora, charla de la que también obtuvo humo blanco y que explica por qué la bancada de senadores gremialistas, a último minuto de esa tarde, canceló el punto de prensa que tenía programado y en el que iban a fijar públicamente su posición sobre el candidato a Fiscal Nacional.
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No fue casual que durante la votación en la Sala, ayer en la tarde, el senador opositor Antonio Horvath alabara públicamente en su intervención el papel que jugó Blanco: “Quisiera señalar la actitud y el trabajo de la ministra, ella a todos nos consultó, nos preguntó cuáles eran los nombres, de alguna manera se fue confeccionando un clima favorable para lograr un acuerdo como el que hoy día estamos percibiendo”.
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Más allá de las sonrisas inevitables en el Gobierno por haber sorteado exitosamente un episodio que pudo terminar bastante mal para Bachelet, la lectura que se hizo ayer en La Moneda apuntó primero a que efectivamente se evitara pagar un costo político a la Mandataria, la que había hecho suya la candidatura de Abbott al elegir un nombre distinto al preferido por los parlamentarios y anunciarlo ella misma en el marco de una gira internacional.

Por otra parte, la prensa destaca hoy la intervención de Sabas Chahuán en la decisión de la Presidenta para pedir la ratificación de Abbott en la lista de cinco nombres enviada a La Moneda por la Corte Suprema, lo que descartó este jueves el mismo alto funcionario público rechazando una intervención suya en la elección de su sucesor.

El jefe del Ministerio Público respondió así a una versión surgida en el medio digital The Clinic sobre su supuesta influencia en la votación que culminó este miércoles con el respaldo casi unánime de los senadores a la nominación del Gobierno.

"No hice gestiones por él (Abbott), pero sí conversé con parlamentarios con los que me encontré y me preguntaron mi opinión de Abbott, pero que es evidente si es director ejecutivo nacional del Ministerio Público, nombrado por mí", dijo Chahuán.

"La prudencia es no ir más allá de lo que uno puede ofrecer, no ir más allá de lo que la ley le permite y no vulnerar la ética", añadió el fiscal nacional.

"En ese sentido es importante que se precise ciertas preguntas que se hicieron respecto a eventuales negociaciones que se habrían hecho por parte de la Fiscalía por parte de quien habla con algunos políticos o con algunas defensas, eso es falso", recalcó Chahuán.

Sobre posibles salidas alternativas en los casos Penta y SQM, sostuvo que "nos hemos reunido en reiteradas oportunidades con las defensas, la semana pasada hablé de dos o tres salidas alternativas con los imputados Cardemil, De Mussy, etcétera, así que atribuir otro rol a la investigación como que influyó, lo lamento, pero es falso".

Chahuán informó que ahora que el proceso de ratificación de su sucesor está terminado, se tomará una o dos semanas para decidir si el fiscal Luis Toledo, quien postuló al cargo de fiscal nacional, retoma la investigación del caso Caval, debido a que hay diligencias en desarrollo y pendientes encargadas por su reemplazante en este periodo, Cristián Paredes.

Bachelet, sin grandes comentarios  con nadie ni tampoco hacer proposiciones,  nominó a Jorge Abbott, que fue recibido como un balde de agua fría en el Senado, donde se interpretó el hecho como un nuevo desaire de la Mandataria a la Nueva Mayoría, porque ciertamente se esperaba que al Senado, o al menos en algunos sectores de éste,  llegara el nombre de José Morales.


Lo que si habría sido efectiva una larga conversación sostenida por la Presidenta con Sabas Chahuán, el actual Fiscal Nacional, después del acto de aniversario del Ministerio Público, donde se habría abordado el tema de la necesidad de que en el trabajo de la Fiscalía Nacional hubiese una continuidad y, precisamente Abbott es cercano a la actual máxima autoridad persecutora, sin ser amigos como se ha aclarado. 
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En este esquema jugaban en contra José Morales y también el candidato Raúl Guzmán, ya que ambos prometían impulsar una reestructuración que radicalizaría las distintas reparticiones de dicho Ministerio, lo que no era ni es por el momento  del agrado ni del interés de una parte del oficialismo.

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