martes, 16 de agosto de 2011

La derecha en masa dice ahora que es partidaria de mantener el binominal "por sus resultados"- Y el plebiscito les da terror...

Por Walter Krohne
Director-Editor de Krohne Archiv

Los partidos de la alianza de derecha parecen ser los principales "escollos" que tiene el gobierno del Presidente Sebastián Piñera. Porque no se entiende que  en medio de una crisis de proporciones, como es precisamente la que tiene hoy el país con la educación, los máximos líderes de los dos partidos Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI) salen a abrir fuego con otro problema que tiene a Chile molesto, como es la existencia del sistema electoral binominal, otro “producto” de la dictadora de Pinochet.

El senador designado Carlos Larraín y su colega elegido Juan Antonio Coloma, respectivamente, tras una reunión de sus directivas partidarias defendieron enfáticamente el sistema electoral actual en Chile. "Nosotros somos partidarios de mantener el binominal por sus resultados, no por una definición ideológica", destacó Larraín.

Y lo hacen en un momento en que el Gobierno y Piñera van bajando vertiginosamente en cuanto a apoyo popular a su gestión, transformándose el binominal en un mal necesario para ambos partidos, porque las elecciones parlamentarias se van acercando y con el modelo actual de todas maneras se van a asegurar un cupo a la Cámara y otro al Senado en cada uno de los distritos electorales que corresponda. Esto con o sin apoyo popular a la gestión del Gobierno.

Lo peor de todo es que para afirmar y reafirmar su posición mencionan como fuente y prueba al diputado Pepe Auth, del concertacioinista Partido Por la Democracia (PPD) y experto electoral, quien hace años, cuando se decía que “el binominal no era represantativo” (y no lo es), el parlamentario habría logrado demostrar que “en la relación final entre los votos y los resultados del sistema electoral eran  proporcionales”, según afirmaron Larraín y Coloma.

El líder de RN destacó que el sistema "ha traído muchas cosas buenas para la política chilena", impulsando "a las distintas corrientes de pensamiento hacia el centro del espectro; creemos que eso ha producido más estabilidad".

"Nos conforta mucho que el sistema es efectivamente representativo, como lo demostró exhaustivamente don Pepe Auth en un trabajo que publicó hace ya cinco años", agregó Larraín.

Coloma recalcó que este sistema "tiene el gran mérito de generar estabilidad en los países porque tiende, como bien lo ha dicho el senador Larraín, a buscar los grandes espacios del centro donde uno trata de buscar grandes mayorías, y para eso tiene que hacer el esfuerzo y sacar más del 30% de los votos".

Sin embargo, el problema es mucho más profundo que los argumentos que dan estos dos senadores, uno designado y otro elegido, ya que precisamente en gran parte, por la existencia de este sistema electoral, hay casi dos millones de jóvenes que no van a votar porque el binominal no les da las garantías necesarias.

Según el constitucionalista Fernando Atria, el hecho que la participación política haya bajado, significa que "nada importante se juega en una elección parlamentaria: el voto es irrelevante porque hay una serie de mecanismos, el principal de los cuales es el sistema binominal, que intervienen la voluntad popular. Por supuesto, eso es parte de lo que explica la masiva no inscripción que tenemos hoy. Si el sistema binominal fuera abolido y reemplazado por uno en el que de las elecciones parlamentarias dependiera algo importante, lo probable es que la marginación empezaría a disminuir. Esa es la reforma de verdad”.

Sólo un caso concreto: En las senatoriales del 2005 (Región de los Ríos) compitieron Allamand y Frei y ganaron Allamand y Frei (un candidato de cada bloque). Es decir, la votación popular sólo sirvió para refrendar la elección hecha previamente por los partidos. Uno o dos meses antes, los electores de Valdivia ya sabían quienes iban a ser los futuros senadores que los iban a representar en el Congreso Nacional. ¿Es esto democrático? o ¿es una democracia de los partidos?

Atria concluyó que “creo que precisamente en las condiciones actuales de una democracia intervenida, tener a un tercio de la población excluida del sistema es lo más funcional a la mantención de este sistema intervenido. Que esa desafección no se manifieste institucionalmente es lo que Jaime Guzmán habría querido, porque el ideal de la derecha es precisamente un mundo sin política. O sea, que voten sólo los inscritos, lo que da a los ricos sobrerepresentación política, porque son los ricos los que más se inscriben. Es urgente cambiar este sistema aunque no vaya solucionar todo.

Hace algunos días el mismo "reformista" Carlos Larraín, refiriéndose a  otro tema candente y pendiente en Chile, como es el plebiscito, declaró: Yo le tengo terror a un plebiscito, no sólo miedo".

(*) Las declaraciones de Fernando Atria fueron tomadas del archivos de Krohne Archiv y publicadas en este medio el 10 de noviembre de 2010.

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