martes, 22 de marzo de 2011

Yemen será la próxima etapa en la escalada independentista del mundo árabe

Las protestas por un cambio en el rumbo político en Yemen se han intensificado en los últimos días. Cada vez más soldados, altos oficiales de las fuerzas armadas y líderes tribales les brindan su apoyo a los manifestantes que piden la renuncia inmediata del presidente Ali Abdulá Saleh que lleva 32 años en el poder.

Ante esta situación, el mandatario advirtió que cualquier intento de golpe militar llevará a la guerra civil y anunció que dejará su cargo sólo después de organizar las elecciones en enero próximo y que se negaba a entregar el poder sin saber quién lo sucederá.

"El presidente dijo que entregará el poder a través de elecciones parlamentarias y la formación de instituciones democráticas a finales del 2011 o enero del 2012", expresó el secretario de prensa del Presidente, Ahmed al Sufi.

La oposición rechazó la decisión del Presidente y en el gobierno afirmaron que las próximas horas serán decisivas. Esto en medio de las revueltas y protestas que se vienen sucediendo por semanas en el país, donde la población pide la salida del mandatario. Incluso altos jefes militares se han unido a las manifestaciones.

El régimen se desmorona

La deserción de altos oficiales de los cuerpos armados, incluyendo el prominente general Ali Mohsin Saleh, ha dado un espaldarazo a las protestas que comenzaron en Yemen hace más de un mes.

Pese a que los manifestantes han acampado por largo tiempo en una plaza cercana a la Universidad de Saná, la capital del país, los enfrentamientos del viernes pasado, en los que resultaron muertas unas 50 personas, marcaron un punto de inflexión en el movimiento.

Desde entonces, varios funcionarios renunciaron a sus cargos y ayer lunes cuatro generales, incluyendo a Ali Mohsin Saleh, quien comanda un contingente importante en el noroeste de Yemen, se sumaron a esas deserciones.

Según el especialista en temas de seguridad de la BBC, Frank Gardner, los pilares sobre los que se sustenta el poder del actual mandatario están cayendo uno tras otro. Abdullah Alsaidi, ex embajador de Yemen ante Naciones Unidas, uno de los que le dieron la espalda al gobierno, dijo a la BBC que duda de que el presidente Saleh sobreviva a esta crisis.

"Él tiene que darse cuenta de que su régimen ha llegado a un punto de no retorno", afirmó el ahora ex funcionario.

Los analistas consideran que las potencias de Occidente enfrentan un momento crítico en Yemen, dado el papel clave que juega este país en la estrategia contra el terrorismo de Washington, lo que representa una coyuntura de alto riesgo para los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido. A estas potencias les sería muy difícil tener que abordar la situación como ha sido con Libia, como también para el presidente Ali Abdulá Saleh tener que huir con el riesgo de poder ser asesinado en cualquier momento y lugar, especialmente por su trabajo realizado para las grandes potencias occidentales.

El descubrimiento el año pasado por agentes estadounidenses de un complot para colocar explosivos en aviones con destino a EE UU, confirmó lo que muchos sospechaban: que Yemen se había convertido en una base clave para la red Al-Qaeda. La amenaza terrorista era real.

En plena campaña electoral para las legislativas estadounidenses, el presidente estadounidense Barack Obama compareció ante la prensa para asegurar que los paquetes encontrados en dos aviones con rumbo a Estados Unidos, contenían explosivos destinados a una organización judía en Chicago. Los acontecimientos, "subrayan la necesidad de permanecer en alerta contra el terrorismo" dijo Obama. Los primeros indicios apuntaban de que se trataba de una trama perpetrada por la red terrorista Al Qaeda, indicó el mandatario, asegurando que “fortaleceremos la cooperación con Yemen para extirpar a Al Qaeda de la Península Arábiga y destruir a sus afiliados, así como lograr un Yemen más próspero", declaró Obama.

“Si el actual presidente es derrocado, esto va a poner de patas para arriba la estrategia contra el terror de Estados Unidos", afirmó la analista.

¿Quiénes son los opositores?

Al principio, entre los manifestantes había principalmente estudiantes y sectores liberales de Yemen. Pero en los últimos días, una serie de líderes tribales, altos funcionarios y oficiales de alto rango han respaldado las protestas. Incluso el líder de la federación tribal a la que pertenece el propio mandatario, Sadiq al-Amar, le dijo a la cadena Al-Jazeera que había llegado el momento de renunciar para el Presidente. La semana pasada, Saleh anunció planes para reformar la Constitución y establecer un sistema parlamentario, y anteriormente había prometido que no se presentaría a elecciones cuando termine su actual mandato, en 2013. Pero sus detractores han dicho que la condición fundamental para cualquier cambio es que abandone inmediatamente el poder.

Yemen es el país más pobre del mundo árabe, basado en un sistema tribal y con profundas divisiones. El año pasado, el foco de la mayoría de los análisis apuntaba a que esta nación iba camino a convertirse en un Estado fallido. El gobierno controla la capital, Saná, y otras ciudades en el centro del país. En el norte hay una rebelión chiíta que -según algunos- es respaldada por Irán, mientras que en el sur hay un movimiento independentista que tiene un fuerte apoyo. Mientras tanto, las tribus que controlan el oriente del país no reconocen autoridad alguna y constituyen la principal base de respaldo a Al-Qaeda en la península arábica.

Algunos analistas destacan que el presidente yemení aún tiene suficientes tanques en las calles para intentar  aferrarse al poder, de manera que no se descartan nuevos episodios de violencia como el del viernes pasado. Pero también advierten que el derrocamiento de Saleh también podría llevar al país a una guerra civil. "Hay un gran júbilo en Yemen ante la posibilidad de que el actual mandatario salga del poder, pero también una enorme ansiedad y miedo de un posible conflicto", dijo a la BBC la analista Ginny Hill.




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