viernes, 11 de julio de 2014

La columna del periodista Fernández

EL SECRETO DE NERUDA
Por Enrique Fernández

Los visitantes que este fin de semana lleguen hasta la aldea de Isla Negra, en la costa central, no podrán evadir el clima de recogimiento que tradicionalmente rodea en esta fecha la casa de Pablo Neruda.

Aldeanos y turistas depositarán alguna ofrenda floral junto a la tumba de Neftalí Reyes Basoalto, nombre real del poeta que cantó al amor, a la revolución y las cosas más elementales como el aire y la cebolla, al cumplirse este sábado 110 años de su nacimiento.

La ciudad campesina de Parral, 350 kms. al sur de Santiago, vio nacer al autor de los "Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada", para acompañar los sueños de los enamorados en los cuatro puntos cardinales y los distintos idiomas del planeta. Entre la publicación de aquel primer libro, en 1924, y el "Canto General", en 1950, hay un salto en la obra de Neruda que lo lleva del romanticismo al surrealismo y de la búsqueda de la belleza a un compromiso humanista.

Fue en España, mientras se desempeña como cónsul en tiempos de la Guerra Civil, donde surgen sus inquietudes sociales, al conocer a la pintora e intelectual argentina Delia del Carril (“La Hormiguita”), 20 años mayor que él y miembro activa del Partido Comunista. Ella se convierte en su segunda esposa y lo impulsa a comprometerse con la causa republicana, Neruda escribe los versos de "España en el Corazón" y reemplaza las metáforas románticas por violentos disparos verbales contra los partidarios del general Francisco Franco. Los califica como "chacales que el chacal rechazaría, piedras que el cardo seco mordería escupiendo, víboras que las víboras odiarían".

Instalado en París, organiza en 1939 el viaje a Chile de más de 2.000 refugiados españoles, que llegan al puerto de Valparaíso, a bordo del barco "Winnipeg" para iniciar una nueva vida.

Corría 1948 y después de retornar a Chile Neruda es elegido senador. Sin embargo el presidente Gabriel González Videla rompe con el Partido Comunista y lo declara fuera de la ley (*). El poeta entonces se sumerge en la clandestinidad, mientras los diarios publican grandes titulares para informar que "se busca a Neruda por todo el país". No le queda otro camino que escapar. Y junto con dos amigos y tres arrieros, cruza a caballo las montañas de la Cordillera de Los Andes, en febrero de 1949, para refugiarse en Argentina, primera escala de un exilio por tierras americanas, europeas y asiáticas.

En en el duro exilio que se prolongaría durante cuatro años, cuando nacen los primeros versos del "Canto General", su extenso poema épico sobre el pasado y presente del hombre americano.

"Es extenso como un buen fragmento del tiempo -dijo Neruda años más tarde- y en él hay sombra y luz a la vez, porque yo me proponía que abarcara el espacio mayor en que se mueven, crean, trabajan y perecen las vidas y los pueblos".

El escritor y periodista José Miguel Varas, amigo y colaborador del poeta, cuenta en una de sus crónicas que un ejemplar del “Canto General”, editado en forma clandestina, llegó a manos de su creador cuando participaba en París en un homenaje al pintor español Pablo Picasso, por haber recibido el Premio Stalin. Neruda, por supuesto, fue uno de los oradores. “Contó con mucha emoción cómo se había editado el libro en Chile. Los asistentes se pusieron de pie y prorrumpieron en aplausos y ovaciones cuando el poeta chileno solemnemente regaló el libro a Picasso", agrega el escritor.

El pintor homenajeado alzó el ejemplar para que todos lo vieran, entre nuevas oleadas de aplausos. Cuando terminó el acto el poeta se acercó a Picasso y sorpresivamente le arrebató el libro. El pintor lo miró atónito, con los ojos muy abiertos, pero Neruda se limitó a decir: "Es el único ejemplar que tengo…”. Y recuperó el valioso volumen.
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Es ésta una de las facetas desconocidas del carácter humorístico y a veces infantil del poeta que fue candidato a la Presidencia en 1969 y retiró su postulación para apoyar a Salvador Allende. Cuando su amigo fue elegido presidente, el 4 de septiembre de 1970, Neruda volvió a París esta vez como embajador y al año siguiente ganó el Premio Nobel de Literatura.

De regreso en Chile y enfermo de cáncer, el poeta de 69 años se refugió en Isla Negra junto a su tercera esposa, Matilde Urrutia. Cuando la violencia del golpe de Pinochet se extendió por el país, su casa en Santiago fue saqueada y una patrulla militar llegó hasta su refugio junto al mar. Los soldados traían una orden de allanamiento. La leyenda cuenta que buscaban armas. Y entonces, desde su lecho de enfermo y con su voz cadenciosa de siempre, Neruda les reveló su secreto:

- Mi única arma es… la poesía.

(*) Se había promulgado la mal llamada Ley de Defensa de la Democracia (conocida como la Ley Maldita) que tuvo como finalidad proscribir la participación política del Partido Comunista de Chile (editor).

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