jueves, 16 de marzo de 2017

Opinión de un experto

EL IMPACTO DE LAS ELECCIONES HOLANDESAS EN DIVERSOS ESCENARIOS EUROPEOS Y TAMBIÉN FUERA DE EUROPA

Por Martín Poblete

Las elecciones generales en Holanda fueron seguidas con creciente atención, debido a la percepción de aumento en la votación del partido de extrema derecha, PVV, y a su mercurial líder Geert Wilders,  cuya retórica parecía sugerir cambios drásticos en el ordenamiento jurídico holandés respecto a la inmigración, a los musulmanes ya residentes en el país, y a la relación con la Unión Europea; en círculos financieros y políticos se temían las implicancias de un eventual triunfo de Wilders, especialmente respecto de las elecciones en Francia dentro de un mes.

Con el 95% de los votos contados en la madrugada del día siguiente y una concurrencia de electores del 80.2% del padrón, Wilders y el PVV consiguieron una victoria relativa subiendo su representación parlamentaria de 15 a 20 diputados, buen resultado pero insuficiente para formar gobierno en un Parlamento de ciento cincuenta diputados.   El otro partido ganador fue el ecologista-verde considerado de izquierda en Holanda, al subir sus diputados de cuatro a catorce, un muy buen resultado.

De todas maneras, el Primer Ministro Mark Rutte obtuvo resultados apenas satisfactorios, sus liberales tradicionales del VVD cayeron de 41 a 33 diputados, sus socios de coalición del Partido Socialista  sufrieron estrepitosa caída de 38 diputados a 9, un desastre; los otros regulares socios de coaliciones con los liberales, los democristianos del CDA, sufrieron leve merma de 20 a 19 diputados, lo mismo sucedió al grupo considerado de izquierda radical SP cayendo de 15 a 14 diputados; dos partidos lograron mantener su representación, los liberal progresistas con 19 diputados, y los social cristianos de derecha en el CU con 5 diputados.    Al parecer, los partidos tradicionales lograron salvar los muebles gracias al giro de último minuto a políticas duras en cuestiones de inmigración de parte del Primer Ministro Mark Rutte, animadas por su serio conflicto diplomático bilateral con Turquía, evitando la temida migración de electores hacia Geert Wilders y su PVV.    El señor Rutte deberá salir a buscar compañeros de coalición mas allá de los socios habituales; probablemente, con un ojo en Berlín, mantendrá a los democristianos del CDA, pero el desastre socialista podría obligarlo a considerar a sus directos adversarios ideológicos, los liberales progresistas, y los socialcristianos de derecha de la CU.

Permanecen los factores  conducentes al cuadro político-social previo a la elección, es decir el descontento de la gente respecto de la inmigración percibida fuera de control; de las fracasadas políticas de integración de inmigrantes musulmanes; y de las relaciones con las burocracias y tecnocracias de la Unión Europea en Bruselas, sin olvidar la extendida desilusión con el proyecto europeísta en su conjunto.

Párrafo aparte merece el desastre del socialismo tradicional holandés.   Conocido como Partido Laborista, integró casi todos los gobiernos holandeses  desde el fin de la Segunda Guerra Mundial;  su debacle se inscribe en la crisis sacudiendo a los partidos socialistas europeos, con excepción del alemán, y en el Reino Unido.   En Grecia, los socialistas fueron flanqueados desde la izquierda por el actual partido gobernante, SYRIZA;  en España, el centenario socialismo español está siendo también flanqueado desde la izquierda mas radical por PODEMOS; en Francia, la sangría proviene de dos militantes, Emmanuel Macron y Jean-Luc Melenchon, postulando a la presidencia desde fuera de las estructuras del Partido Socialista francés; en Escocia, desplazado de la escena por el nacionalismo escocés; en Inglaterra, en profunda crisis después de sufrir tres contundentes derrotas consecutivas en elecciones complementarias, sin alivio en ningún horizonte.

Particularmente, la situación del socialismo español podría tener su correlato en Chile, en el Frente Amplio, dependiendo de la inteligencia y capacidad de manejo político de los diputados Gabriel Boric y Giorgio Jackson.

   

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