martes, 14 de marzo de 2017

Análisis internacional
EL GORDITO EN PYONGYANG

Por Martín Poblete

Desde la llegada al poder del tercer gobernante consecutivo del régimen comunista dinástico en  Corea del Norte, la relación geoestratégica de aquel país y su gobierno con sus vecinos inmediatos, Corea del Sur y Japón, ha estado marcada por una tensión ascendente, involucrando también a los Estados Unidos y a China. 

Kim Jong-Un  preside un régimen totalitario cuya base de sustentación es haber puesto un país al servicio del ejército y de una familia, en relación dinástica coherente con las tradiciones orientales, con 72 años ininterrumpidos  a cargo del gobierno.    En su impredecible diplomacia, el actual régimen se ha caracterizado  por su retórica rimbombante; sin embargo, los problemas radican en su política militar acompañada por el desarrollo de tecnologías vinculadas a la construcción de armas nucleares, así como a la cohetería capaz de llevarlas a destino.    Corea del Norte ha construido misiles de rango intermedio relativamente confiables, los ha vendido a varios interesados en Asia, África y el Medio Oriente;  el problema está en su progreso en construir misiles intercontinentales, y en el detectado trabajo en tecnologías de miniaturización buscando desarrollar un cabezal nuclear tipo Hiroshima, para colocarlo en los misiles intercontinentales, tal posibilidad ya ha sido descrita por el Presidente Donald Trump como   "inaceptable".

En respuesta al percibido agravamiento cualitativo de las amenazas desde Corea del Norte, el Presidente Trump autorizó la instalación en Corea del Sur del sistema anti-misiles THADD, invención del astrofísico nuclear Edward Teller, durante el gobierno del Presidente Ronald Reagan; desde las primeras etapas de su desarrollo, el sistema fue considerado esencialmente desestabilizante, los gobernantes de la entonces Unión Soviética objetaron enérgicamente la decisión de construirlo, apoyados por científicos de la talla de Andrei Zajarov.  En las actuales circunstancias, China objeta la instalación del sistema en Corea del Sur, pues sus poderosos radares tienen la capacidad de penetrar el espacio aéreo soberano chino, evidentemente esas capacidades podrían tener usos no solo respecto de Corea del Norte.  China ha pedido reconsiderar la decisión, y de paso postergar las maniobras conjuntas militares y navales  de Corea del Sur y Estados Unidos, pero al parecer la decisión se mantiene, el sistema está siendo instalado, y las maniobras se han confirmado.

Las tensiones crecientes en los mares Amarillo y Oriental de China, trayendo poderosas fuerzas navales y estratégicas peligrosamente cerca, intensificando el riesgo de algún error de cálculo y/o evaluación por un almirante o comandante, pueden desembocar en situaciones de alto riesgo en base al complejo entramado de acuerdos y tratados comprometiendo a Estados Unidos, China, y Rusia. 

Estados Unidos concedió garantías militares a Japón durante el gobierno del Presidente Harry Truman, siendo Secretario de Estado Dean Acheson, y Gobernador del régimen de ocupación el General Douglas MacArthur; esas garantías fueron revisadas de acuerdo por las partes durante el gobierno del General Dwight Eisenhower siendo Secretario de Estado John Foster Dulles, para incluir la protección de Japón ante amenazas nucleares, garantizando la disposición del sistema preventivo americano:  "the United States nuclear umbrella".   

Asimismo, Estados Unidos concedió garantías militares a Corea del Sur durante el gobierno del General Dwight Eisenhower, con John Foster Dulles en la secretaría de estado, el General Matthew Ridgeway al mando de las fuerzas americanas en terreno, y el legendario Presidente Singman Rhee en Seúl.
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El ancla de seguridad de las garantías americanas es la 7ª Flota, las mas poderosa fuerza naval del mundo, y las dos divisiones blindadas en terreno reforzando las guarniciones surcoreanas al sur del Paralelo 38.

Por otra parte, Rusia en su período comunista soviético  bajo el mando de Stalin, siendo ministro de relaciones exteriores Andrei Gromyko, concedió garantías militares a Corea del Norte; esas garantías fueron renovadas en el viaje a Moscú del segundo gobernante de la dinastía Kim durante el gobierno de Boris Yeltsin.

China concedió garantías militares a Corea del Norte a comienzos del régimen encabezado por Mao Ze Dong, siendo ministro de relaciones exteriores Zhou En Lai, con el fundador de la dinastía Kim en Pyongyang; China ya ejecutó una vez esas garantías, al intervenir con mas de veinte divisiones en la Guerra de Corea.

Hace poco mas de un siglo, un entramado de pactos y tratados con garantías militares tuvo un rol importante en las decisiones que precipitaron la Primera Guerra Mundial, valga recordarlo.

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