miércoles, 1 de marzo de 2017

La paz entre las FARC y el estado colombiano
COMENZÓ LA DESMOVILIZACIÓN DE 7.000 COMBATIENTES EN 26 ZONAS GUERRILLERAS COLOMBIANAS
El 18 de febrero arribó el último grupo de combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) al municipio de La Montañita, en el sureño departamento de Caquetá, una de las 26 zonas donde se encuentran concentrados unos 7.000 guerrilleros como parte del proceso de dejación de armas y su reintegración a la vida civil.
Luego que la ciudadanía desestimara el Acuerdo de Paz en el plebiscito realizado el 2 de octubre —convocado para que la ciudadanía expresara su aprobación o rechazo al Acuerdo de Paz firmado el 26 de setiembre entre el presidente Juan Manuel Santos y el líder máximo de las FARC, Rodrigo Londoño— un segundo acuerdo fue negociado entre el gobierno y las FARC a partir de lo firmado, que fue refrendado por el Congreso el 1 de diciembre.
Según lo establecido en el segundo acuerdo, la entrega de armas se realizará entre el 1 de marzo y el 1 de junio ante una misión de las Naciones Unidas. Al término del proceso, las armas se fundirán y con el metal obtenido se construirán tres monumentos que se instalarán en Colombia, Cuba y Nueva York.
Los guerrilleros permanecerán concentrados durante seis meses, plazo en el que recibirán capacitación laboral, se les entregará cédulas de identidad y serán registrados en el sistema de salud.
Para mayo se tiene previsto que las FARC realicen un congreso que les permita constituir su partido político legal. Durante los próximos dos periodos legislativos, las FARC tendrán asegurados un número limitado de escaños parlamentarios.
El líder guerrillero Jorge Torres Victoria, conocido como Pablo Catatumbo, encargado de la movilización de los combatientes de las FARC, denunció en una carta publicada el 8 de febrero la lentitud del gobierno para implementar las obras que permitan la instalación de los desmovilizados en 26 veredas (pequeñas unidades geográficas rurales).
El representante de la misión de las Naciones Unidas en Colombia, Jean Arnault, manifestó a las autoridades colombianas el 17 de febrero que la mayoría de campamentos “ni están listos, de acuerdo con los criterios acordados con el gobierno, ni han sido delimitados con precisión”, lo cual puede desencadenar incidentes.
El alto comisionado para la paz, Sergio Jaramillo, y la canciller Ángela María Holguín, respondieron a Arnault que las principales dificultades han sido superadas y que “la construcción de los campamentos avanza a buen paso”. Indicaron, asimismo, que la delimitación corresponde al Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación (MMV), conformado por Naciones Unidas, el gobierno y las FARC, a la vez que expresaron su preocupación por el silencio del MMV “ante muchos hechos violatorios de los protocolos y las reglas que rigen al cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, y la dejación de armas”.
A pesar de las buenas intenciones, diversos analistas han manifestado su preocupación de que muchas de las reformas contenidas en el Acuerdo de Paz no sean continuadas por el próximo gobierno que será elegido en junio del 2018. Además, existe el riesgo de que el presidente estadounidense Donald Trump, que inició su mandato el 20 de enero, dé marcha atrás a la entrega este año de alrededor de US$450 millones comprometidos por EEUU para el postconflicto.

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