miércoles, 1 de marzo de 2017

Iniciativa de Juncker

LAS OPCIONES QUE TENDRÍA LA YA VIEJA EUROPA COMUNITARIA


El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se ha propuesto sacar a los gobernantes europeos de su ensimismamiento y ponerlos a pensar en el futuro de la UE tras el Brexit (salida del Reino Unidos de la Unión que está en trámite) .

Juncker  presentó hoy en el Parlamento Europeo un libro blanco con varios caminos posibles para sacar a Europa del laberinto, porque a pesar de los muchos logros, la UE  “no ha cumplido las expectativas de muchos ciudadanos, enfrentados a la peor crisis económica y social”, según declaró el alto funcionario comunitario en una entrevista con la corresponsal en Bruselas del diario catalán La Vanguardia Beatriz Navarro.

Los caminos de la “nueva UE”:
Jean-Claude Juncker
La primera opción es seguir como hasta ahora, algo que no parece responder al clima general de insatisfacción.
La segunda, reducir la UE a un mero mercado, opción que quizás habría evitado la salida del Reino Unido pero que supondría renunciar a 60 años de construcción política.
La tercera, avanzar mediante “cooperaciones reforzadas” o “coaliciones de voluntarios”, grupos de países dispuestos a hacer más en temas como la defensa, opción por la que se inclina Berlín.
La cuarta opción, que también tiene sus adeptos, implicaría devolver algunas competencias a las capitales comunitarias europeas: “Hacer menos pero de forma más eficiente”. Las capitales europeas se muestran tentadas a sustituir el reparto de poder laboriosamente construido durante 60 años de integración, por  un orden más intergubernamental, con más poder para los Estados nación y menos para las instituciones de la Unión. En cualquier caso, es lo que quiere evitar Juncker con esta iniciativa.
Sin embargo, “al margen de las personas, la Comisión es la institución más adecuada para lanzar el debate sobre el futuro de Europa”, sostienen fuentes comunitarias
Y la quinta y última opción es hacer hacer todo todos juntos, una idea para la que quizás a estas alturas ya no queden seguidores.
Juncker , en una conferencia en la Universidad Católica de Lovaina La Nueva, dijo que “Ya no es el momento de imaginarnos que todos podemos hacer todo juntos. Ha llegado el momento de aportar una respuesta a esa interrogante histórica de si queremos avanzar los 28 juntos (y ya hemos perdido a uno, el Reino Unido) o si no sería mejor que aquellos que quieran avanzar más rápidamente puedan hacerlo sin molestar a los demás. Podemos hacer menos pero mejor”, concluyó.
El libro blanco de Juncker puede ser el canto del cisne del llamado método comunitario y contribuir a las reflexiones para la cumbre que la UE –sin el Reino Unido– celebrará en Roma el 25 de marzo para conmemorar el 60.º aniversario de la firma de su tratado fundacional.
Las discusiones empezaron tras el verano europeo, pero a nadie se le escapa que hasta después de las elecciones en Francia y Alemania, en septiembre, no habrá decisiones de calado.
El declive del viejo lema “más Europa” se aprecia claramente en el Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo), impulsor por excelencia de la integración.
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Su contribución a la cumbre de Roma reafirma que la UE “sigue siendo la forma de responder a los desafíos actuales y de dar forma al mundo de mañana”, pero incluye reservas impensables hace unos años, reflejo del creciente recelo de Holanda hacia Europa. 
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La UE, dicen, “actuará sólo en caso de que los objetivos perseguidos no se puedan conseguir sólo por los estados miembros” y sólo allí donde esté claro “su valor añadido”, comentó la periodista Beatriz Navarro.

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