viernes, 17 de marzo de 2017

Desde el Perú
LA BOMBA ECOLÓGICA SIGUE ACTIVÁNDOSE Y LOS POLÍTICOS, BIEN GRACIAS
Por Roberto Mejía Alarcón
Hoy por hoy en todos los rincones del país hay preocupación por ese constante, imparable, casi siempre negativo enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Diría más que desencanto, frustración. Y hasta impotencia ante la imposibilidad de lograr que quienes han recibido el mandato ciudadano para gobernar y legislar, alcancen acuerdos claros, definidos, que les permita sumar fuerzas, unir voluntades, para llevar al país hacia un destino mejor.
Son tantos los ataques del Poder Legislativo, pero tantos los berrinches, contra el Presidente Kuczynski, que da la impresión que sus esfuerzos mayores tienen como objetivo que éste patee el tablero, renuncie con cualquier pretexto o que se produzca su vacancia por permanente incapacidad moral o física, declarada por el Congreso. Como muestras están las recientes actuaciones de los procuradores que entran en ese juego, buscando que involucrar al Jefe de Estado en ese festival de coimas y sobornos que tiene con los pelos en punta a varios exgobernantes, pero sin fundamento, sin evidencias, realmente verdaderas ¿Afán de figuración, simplemente, o algo mayor? ¿Cómo saber hacia dónde van y qué pensar, al tomar nota de los cuestionamientos de gente como los parlamentarios Becerril, Galarreta, García Belaunde y hasta Mulder y otros imitadores, que están más preocupados en lo que dice o lo que no dice el Mandatario, que en sus propias obligaciones legislativas?
Pero no se diga que el Poder Ejecutivo no sabe jugar con las mismas mañas. Es cierto que con cierta precariedad y hasta saltando por encima de problemas internos, dada la existencia escandalosa de una bancada parlamentaria desunida y hasta de una vicepresidenta que utiliza los medios de comunicación para empujar al abismo a una ministra que, parece, no es de sus simpatías personales. Ejemplo: Hace pocos días puso en la agenda política, por intermedio de uno de sus portavoces en el Congreso, el caso laboral de Keiko Fujimori, quien no trabaja pero tiene ingresos mensuales. Toda una verdad, que todo el mundo conoce y que siendo censurable, no creo que en términos de política nacional, tenga prioridad sobre asuntos de mayor relevancia.
Estos hechos, entre otros tantos que sería extenso enumerar, dan una idea sobre lo que pasa en la gobernanza del país. El Ejecutivo plantea, el Legislativo, se opone. El Ejecutivo hace, el Legislativo interpela y hasta censura. El Legislativo, pregunta, el Ejecutivo responde a medias. El Legislativo juega a la fiscalización, el Ejecutivo se pone a llorar. Y así, crece en la ciudadanía un malestar creciente. La falta de partidos políticos -incluyendo al Apra y Fuerza Popular- es evidente. En los señalados quienes les siguen, van más por las dádivas que por otra cosa. Los demás, como el que tiene el gobierno, son puro cuento. La gente prefiere ahora estar en los “colectivos ciudadanos”, en donde no los une la ideología, la doctrina ni los programas de gobierno, sino las protestas, las quejas y, al menos, las ganas de hacer escuchar su voz.
¿Qué hay problemas de mayor envergadura por enfrentar? Por supuesto. Allí tenemos el caso de los daños que está causando el cambio climático. En el norte, en el sur, en la serranía, el pueblo está desesperado. Las agresiones de la naturaleza son violentas. ¿Qué hace el gobierno ? Simple, recurre a Defensa Civil y a otros organismos estatales, llevando alimentos, medicinas, carpas, etc, pero todo en plan de emergencia, esperando que transcurran las semanas, que vuelva la calma y, de esa manera, que la normalidad regrese. Vale decir que los pueblos sigan fregados como siempre. ¿Existe un plan a corto, mediano y largo plazo, que en forma preventiva, ponga remedio a estos desastres?
Es lamentable, pero en esto no se aprecia la labor del Poder Legislativo. Está pasmado. Pierde su tiempo jugando un carnaval plagado de escándalos y buscando que usurpar las funciones del Poder Judicial. Y de paso, preocupado en encontrar primeras páginas de los medios, respecto a hechos repudiables, que está bien que se conozcan, pero olvidando que el país requiere de respuestas más efectivas ante los fenómenos provocados por el desorden climático, como el colapso de carreteras, viviendas, servicios vitales, producción agrícola y producción industrial, además de pérdidas de vidas y el avance de enfermedades contagiosas. Los daños económicos y sociales están a la vista.
Nadie, y hablo de la llamada clase política, advierte que esta suerte de bomba ecológica sigue activándose más y más. Nadie recuerda que las Cumbres Mundiales, han sentenciado que el planeta, por causa de la misma, explotará en mil pedazos, si antes no se modifica radicalmente la relación entre el ser humano y la naturaleza, lo cual lleva necesariamente a modificar los conceptos y las prácticas de producción, de consumo y especialmente la necesidad de poner en marcha un nuevo paradigma de desarrollo integral sustentable.
Nuestros políticos, nuestros gobernantes, nuestros parlamentarios, nuestros gobiernos regionales y municipales, pregunto ¿tendrán en cuenta este real peligro? ¿Serán capaces de al menos, discutir, intercambiar ideas al respecto?… Tengo dudas fundadas. No están en capacidad intelectual para ello. Reflexionar, al menos, de problemas como este, donde se suman aspectos políticos, científicos, económicos y sociales, les podría ocasionar un desequilibrio mental, sino un derrame cerebral.

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