domingo, 4 de abril de 2010

CRITICA AYMARA A MORALES ¿MIOPIA?

BOLIVIA: ELECCIONES DEPARTAMENTALES Y MUNICIPALES

Por Pablo Mamani R [1] y KrohneArchiv


Hay descontento en los sectores aymarás con la gestión de Evo Morales en la Presidencia de Bolivia, situación que ha debilitado al Movimiento al Socialismo (MAS). Tanto es así que ya no se espera captar el histórico 82,28 por ciento de los votos en el departamento de La Paz como ocurrió en las elecciones presidenciales de diciembre de 2009.

Justamente esta baja, si ocurre realmente, lo confirmará esta noche o mañana el resultado de las elecciones departamentales y municipales que se han realizado hoy en Bolivia en un ambiente de mucha traquilidad, aunque con algunos incidentes aislados. En estos comicios, los bolivianos eligen a más de 2.500 autoridades regionales y municipales, entre ellas a nueve gobernadores, 337 alcaldes y 267 miembros de las asambleas departamentales.

Descontento aymará

Para lo aymaras existen muchos niveles de descontento, particularmente ante las acciones gubernamentales de tipo reformista (de un reformismo radical baja a un reformismo débil), de las políticas públicas que no tienen mayor relevancia en la orientación de una efectiva descolonización del estado, unos discursos en ciertos niveles gubernamentales anti-aymaras que han logrado lastimar la autoestima que este pueblo, y forma de un gobierno que poco o nada de plurinacional tiene según la propia Constitución, y por la nominación casi a dedo de los candidatos a las elecciones a gobernadores y a las alcaldías, etc.

Tal vez los hechos más profundos de todo ello es que se haya detenido radicalmente la redistribución de la tierra en Bolivia. Ya no hay, incluso discursivamente, una reforma radical de la tierra. De hecho las grandes concentraciones de tierras se mantienen en manos de los grupos de poder en Santa Cruz, Beni, Pando o Tarija. Y también las propiedades de estos grupos no han sido tocados. Incluso sus empresas obtienen valiosos ganancias económicas.

El propio Presidente dijo: “Deberían agradecer al gobierno por sus ganancias”. En esto nuestro punto de vista es reformar y modificar el art. 399 de la nueva Constitución que dice no hay retroactividad para la redistribución de la tierra en Bolivia. Pues de hecho esto quiere decir que quienes tenían antes de esta Constitución más de 5 mil hectáreas no se los afectará. Pues en Bolivia casi cerca de 65- 70% de tierra productiva está en manos de muy poca gente. Este articulo y otros deben ser reformados para tener una lucha efectiva contra el sistema de dominio y explotación de los grupos de poder oligárquico o empresarial. La vía es un referéndum nacional.

Reducción de lo indógena originario

Otro hecho cuestionable y que no tiene efecto de cambio, es la reducción de lo indígena originario campesino a una expresión territorial y social mínima en un país de mayoría indígena (62% según el Censo de 2001). Las autonomías indígenas reducen lo indígena a minúsculos territorios y gobiernos, que es contrario al hecho Declarativo de la Nueva Constitución que sostiene que los pueblos y nacionalidades indígenas son precoloniales y prerepublicanos.

Pero en los hechos se lo reduce a minúsculos reductos territoriales. Incluso se estaría volviendo a imponer con ello el principio de dominación colonial bajo ahora la figura de lo plurinacional. Las autonomías deben ser de hecho y no sujeto a la constatación de un antropólogo que es la Certificación que el Ministerio de Autonomías debe hacer igual a una TCO (Tierras Comunitarias de Origen).

¿Si lo indígena es la base de la nueva Constitución por qué lo reducimos a una condición de minoría?. De continuar así esto sería la política neocolonial del nuevo estado boliviano. Ahí la reconstitución territorial de los ayllus y de las autoridades originarias sigue siendo un gran desafío histórico.

Del mismo modo, la representación y participación indígena originario en el Estado, es un hecho nada concordante con el actual proceso. En esto se debería cambiar el sistema de participación y representación indígena originaria campesina en el estado como está diseñado actualmente. Dado que es casi vergonzoso que los 36 pueblos, solo tengan 7 representantes de los 130 en el Congreso Plurinacional.

Aunque el Presidente Evo Morales se ha comprometido a cambiarlo, no lo ha hecho. Esto sin descuidar que la mayoría aymara y quechua tiene su presencia en estos niveles. También es fundamental reformar el tipo y cantidad de representantes indígenas en la Corte Electoral Plurinacional, en el sistema judicial, en el tribunal medio ambiental o agrario, y otros niveles.

Si la Constitución reconoce lo indígena originario como fundacional no puede entonces lo indígena originario quedar reducido a minorías en estas instituciones. Pues de hecho la transformación del Poder Judicial no es el simple cambio de actores jóvenes por viejos sino de una total transformación del concepto de justicia y de sus procedimientos. La lucha en este sentido es por una verdadera pluralidad jurídica y de los actores sociales en los niveles decisionales.

El impulso de la economía comunitaria también se está quedando en discurso. Pues la economía es uno de los hechos fundamentales para la reproducción de la vida social y la reproducción de los animales, de los ríos, del mundo aymara o quechua o guaraní. De hecho en el mundo se están buscando nuevos paradigma de civilización económica que sea más acorde con los tiempos del calentamiento global del mundo. Esto no significa en absoluto descuidar el proceso de producción industrial y de producción del excedente.

Programa económico


El hecho es construir una economía comunal que produzca y a la vez que redistribuya radicalmente sus excedentes a todos los sectores sociales. De igual modo es poco lo que se hace para impulsar políticas de estado que garanticen realmente la reproducción de los sistema de los bosques del altiplano, los valles y la amazonia como Alto Beni y el lago Titiqaqa, o el Oriente. No se ha propuesto de forma transversal reproducir árboles, agua, animales (como la llama o alpaca) y otros ecológicamente no dañinas a la vida. Los discursos no hacen agenda sino es el hecho de hacer.

Tenemos presente que el calentamiento global del mundo nos puede llevar a condiciones de vida desérticas en los territorios de los Andes y de la Amazonía. Incluso esto es una responsabilidad histórica de nuestra generación para evitar tal hecho que afecte a las futuras generaciones. Pues sin agua que se reproduzca se corre el grave riesgo de no tener agua para todas las poblaciones, lo cual implica diseñar una política de largo aliento sobre este vital elemento de la vida del hombre-mujer y de toda especie viviente.

Así el nuevo estado plurinacional tiene el histórico reto de cambiar el concepto de agua como la vida misma y del territorio como habitad plena de todos y todas. En este sentido es de vital importancia el mantenimiento y reproducción de las aguas del Lago Titicaca ubicado entre Bolivia y Perú, y de los grandes ríos que atraviesas las zonas subtropicales y las tropicales.

Programas de salud

Tampoco se proponen programas de salud y vida equilibrada como es la suma qamaña (aunque se usa como un discurso justificativo del desarrollo en el Plan Nacional de Desarrollo). En este campo se hace urgente hacer estudios y campañas de salud preventiva. Aunque no tenemos muchos datos estadísticos, pero es observable por ejemplo en El Alto y en otras ciudades como Cochabamba, que la gente muere por no saber que el consumo excesivo de azúcar, grasas, provoca diabetes, o también el consumo de coca cola, a la vez del consumo desmedido de la carne roja que daña a la salud humana.


Incluso por los grandes problemas psico-sociales de nuestras poblaciones no se impulsan centros de vida acordes con esta problemática que es el hacer y vivir la vida de otro modo. El alcoholismo, la drogadicción, la violencia intra-familiar, son efectos de los niveles de pobreza que viene desde la infancia, el abandono, la violación que nuestros pueblos históricamente han sufrido.

Ello implica impulsar sistemas de alimentación propia. En esto habría que impulsar (con la mirada de la economía comunal), el consumo, producción, venta de los productos agrícolas, pecuarias, pesqueras, lanares, tejidos telares, musicales, de forma más propia y justa. De hecho esto implica potenciar la economía del ayllu (comunidad familiar quechua o aymará), de los barrios urbanos, porque gracia a esto hasta ahora se ha subsistido ante sistemas de explotación y dominación política. Los grandes levantamientos de Omasuyus, El Alto, los Yungas o Chapare, Cochabamba, han sido sostenidos por esta dinámica social y por este tipo de economía.

La educación

Educación bajo los principios de la civilización andina-amazónica. En esto es fundamental profundizar una política educativa no colonial ni liberal. Todos sabemos que la educación es el garante del devenir de la historia de los pueblos, de su pensamiento, valores, y su memoria, etc. En ese sentido se debe implantar políticas que estén en la línea de la filosofía de relación hombre-mujer y la naturaleza. Una educación que ayude a pensar, actuar y ver el mundo con autonomía y con dignidad sobre nuestro pasado y nuestro presente. Pues hasta ahora se sigue enseñando una educación colonizadora y liberal.

Discriminación en institutos militares

A todo ello hay que sumar en los institutos militares, pese al programa de incorporación de jóvenes indígenas, son espacios en los que se mantienen los núcleos duros del estado colonial. De hecho en este campo no hay militares aymaras-quechuas o guaranies con grados de general, coronel, capitán. El estado en el nivel miliar y policial también debe democratizarse y profundizarse. No puede seguir la división racial que tiene el Ejército boliviano con niveles superiores de gente de condición económica acomodada y una tropa y suboficiales de raíces indígenas o de sectores urbanos populares. Para este hecho es fundamental pensar y estudiar cambiar el programa de la enseñanza militar en dichos colegios. Lo cual es otra de las grandes falencias del actual proceso boliviano.

Hay que referirse también a otras líneas de acción como políticas públicas y que tampoco tienen impulso desde el gobierno. Hay que anular o revertir los convenios con la Iglesia Católica, particularmente los convenios educativos. Además habría que exigir que la Iglesia pague sus impuestos al estado y que transparente sus ingresos y egresos, además que devuelva grandes tierras a las comunidades y pueblos en muchos lugares del país.

Reforma visual

Hay que emprender una radical reforma en lo visual y las representaciones públicas donde aún predominan las imágenes, bustos, monumentos, a líderes y héroes no aymaras o quechuas en casi todas las plazas y calles de las ciudades e incluso en algunas provincias. Este no es parte de una política de transformación desde los niveles del poder gubernamental. Incluso se impuso en la Ceja de la ciudad de El Alto un Ché Guevara estéticamente inadecuado en un territorio y lugar histórico del gran cuartel general del ejército aymara de Tupaj Katari-Bartolina Sisa que cercó la villa de La Paz junto a Tupaj Amaru en 1781. Sí aquello no es posible debería por lo menos existir un reconocimiento en forma de bustos a los caídos, 70 muertos y 400 heridos, en la guerra del gas de 2003 donde esta ciudad fue vital para la caída de Sánchez de Lozada y el neoliberalismo.

Un giro trascendental en los propios medios de comunicación del estado como es el canal 7 y la radio Patria Nueva o el periódico el Cambio. Dado que en estos, particularmente canal 7, después de las exitosas jornadas de lucha contra la reacción de la oligarquía cruceña y otros entre 2006 y 2009, se han vuelto inadecuados a los nuevos contextos. Son repetitivas, propagandísticas, y con programas donde no participan los intelectuales o líderes aymaras o quechuas, sino sectores de la clase media que no tienen la visión ni la necesidad histórica de luchar contra el colonialismo estatal.

Escuelas de futbol.

Este sería un lugar para que los niños o niñas huérfanos y los no huérfanos tengan oportunidades de vivir y triunfar en la vida. El fútbol en Bolivia es un lugar de un profundo colonialismo y racismo antiindígena. En la selección boliviana, en la liga, juegan, los que tiene apellidos argentinos, españoles y otros. ¿Cuándo vamos a tener un número 10 de apellido Condori o Apaza? Por ley las escuelas y colegios deben tener sus escuelas de fútbol u otros deportes de carácter indígena y no indígena. Ello implica en que todos y todas tengan iguales posibilidades en fútbol, en raquet y otros deportes, etc.

Investigaciones académicas y becas estudiantiles.

Tampoco existe políticas públicas, en las universidades y otros niveles estatales de investigación desde el enfoque aymara, quechua o guaraní, pese a las universidades indígenas fundadas. En esto se requiere de una profunda reforma académica, o del pensamiento social. De hecho se cuestionada muy poco el sistema de conocimiento y pensamiento social en Bolivia. Todavía seguimos pensando con paradigmas euronorte occidentales, aunque es innegable su aporte, para realidades muy propias y originales, como es el Sur del Mundo y Bolivia en particular.

En el mundo indígena existen un conjunto de saberes y conocimientos que si bien han emergido desde las luchas sociales, pero aún no son valorados desde los nuevos lugares del poder.

(1) Pablo Mamani R. es sociólogo qulla aymara con Maestría en Ciencias Sociales por la FLACSO-Ecuador, autor de varios libros y artículos publicados en Bolivia y en el exterior y actualmente doctorante por la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.

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