«El mundo debe
saber que si la guerra se extiende, sus efectos nocivos no se limitarán a
Oriente Medio». Eso advirtió el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás
Araqchi, en un discurso emitido en la televisión estatal.
«La inseguridad
y la inestabilidad pueden propagarse a otras regiones, incluso muy lejanas»,
añadió Araqchi.
Israel, gran
enemigo regional de Irán, está en guerra contra el Hamás palestino en la Franja
de Gaza y el Hezbolá en Líbano, dos movimientos aliados de Teherán. Irán, por
su lado pide un alto el fuego en ambos frentes.
Nuevos ataques israelíes matan a 46 personas en la Franja de Gaza y a 33 en el Líbano.
Teherán prometió
responder, e Israel hizo saber que en ese caso replicará con mayor
contundencia.
El jueves, Ali Larijani, uno de los asesores del ayatolá Alí Jamenei, el líder supremo de Irán, estimó que el país debe guardarse de reaccionar «instintivamente». Contra Israel tras los ataques del 26 de octubre, a fin de «no caer en la trampa» del gobierno de Benjamin Netanyahu.
El presidente
iraní, Masud Pezeshkian, declaró el domingo que un eventual alto el
fuego entre los aliados de Teherán e Israel podría influir en la respuesta de
su país a los ataques israelíes.
En Washington
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, rindió honores hoy a los soldados estadounidenses caídos en conflictos en el marco del Día de los Veteranos, evento que marcó la primera presencia junto a la vicepresidenta Kamala Harris desde su derrota en las elecciones la semana pasada.
La ceremonia en
la que Biden depositó una corona de flores en el histórico Cementerio Nacional
de Arlington, en una de las márgenes del río Potomac frente a Washington,
resulta también la primera vez que Harris se muestra en público desde que el 6
de noviembre reconoció en un discurso la dura derrota en las presidenciales
frente al magnate republicano Donald Trump.
Biden recibió a
oficiales castrenses retirados en la Casa Blanca para conmemorar el feriado
antes de dirigirse a Arlington, el lugar de descanso final de dos presidentes,
generales de las principales guerras de Estados Unidos y miles de otros
militares caídos.
Biden y Harris,
ambos vestidos con trajes oscuros, se pusieron las manos sobre el corazón antes
de participar en una ceremonia oficial y colocar coronas de flores en la Tumba
del Soldado Desconocido.
La ceremonia se
celebra antes de que Biden reciba a Trump en la Casa Blanca este miércoles.
Entretanto, los demócratas comenzaron a realizar un balance y ajuste de cuentas internos -incluso con acusaciones públicas- sobre lo que causó la derrota de Harris. Algunos apuntan a la insistencia inicial de Biden en mantener su nueva postulación a los 81 años, a pesar de haber prometido ser un presidente que oficiara de puente hacia una próxima generación del partido.
Las críticas a
la propia Harris han sido más moderadas e incluso Biden la elogió el jueves
pasado en un discurso televisad
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