FUENTE: DEUTSCHE WELLE
Informes de autoridades europeas revelan que drogas sintéticas producidas en el Viejo Continente cruzan el océano Atlántico y llegan al mercado latinoamericano, impulsando alianzas transnacionales y esquemas de trueque.
América Latina sigue siendo el principal proveedor de la cocaína que llega a Europa. Sin embargo, reportes recientes revelan la existencia de una "ruta inversa": el tráfico de drogas sintéticas —fundamentalmente MDMA (conocido como éxtasis)— producidas en el Viejo Continente con destino a mercados de Latinoamérica.
En su Informe Europeo sobre Drogas de 2025, la Agencia de las Drogas de la Unión Europea (EUDA) y Europol advirtieron que las redes criminales emplearon, por ejemplo, sistemas de intercambio de mercancía de MDMA por cocaína. Según datos de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) citados en el informe, entre 2019 y 2022 se interceptaron al menos 1,2 toneladas de MDMA enviadas desde Europa hacia América Latina, con Chile (372 kg), Perú (160 kg), Brasil (141 kg), Colombia (136 kg) y Argentina (117 kg) como principales receptores.
Esta dinámica del narcotráfico viene a cambiar los esquemas tradicionales: "Lo que esta ruta inversa nos cuenta es que ya no hay solamente países productores o países consumidores. Ahora, los actores participan en toda la cadena de producción, transformación o consumo", explica a DW Zara Snapp, directora del Instituto RIA, asociación civil mexicana que busca cambiar las políticas de drogas bajo un enfoque de derechos humanos, salud pública y justicia social.
"Estamos enfrentando un escenario donde los grupos tienen mayor coordinación, comunicación, y la diversidad de sustancias en los mercados es más amplia", agrega Snapp.
Mariano Bartolomé, experto en Seguridad Internacional y Defensa de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, expresa a DW que desde hace cierto tiempo "se habla de un tráfico de drogas bidireccional entre América Latina y Europa. Lo que habría en sentido inverso son drogas sintéticas como metanfetaminas o MDMA".
La EUDA identifica a Países Bajos, Bélgica, Alemania y España, entre otros, como los epicentros de la fabricación de sintéticos en Europa. La producción aprovecha la infraestructura de megapuertos como Amberes, Róterdam o Hamburgo —puertas de entrada de la cocaína sudamericana— y la disponibilidad de insumos químicos.
"Los precursores vienen de India y China. El MDMA se produciría en Europa y se exportaría hacia América Latina porque es más fácil que esos precursores lleguen a suelo europeo de lo que sería que llegaran a suelo americano", especialmente cuando las rutas marítimas del continente americano están vigiladas por la Administración de Donald Trump, aclara Bartolomé.