Por Martín Poblete
La visita del Papa León XIV a España estuvo precedida de considerable anticipación en las expectativas de todas las partes interesadas, en lo fundamental por la importancia histórica de España para la Iglesia, también porque no hubo visita durante el Pontificado del Papa Francisco.
En Madrid, al margen de saludos
protocolares con el Rey Felipe VI y el jefe del gobierno, hubo cuatro actos
públicos, tuvieron amplia cobertura de todos los medios con gran impacto de
opinión en España y globalmente. El encuentro masivo tuvo lugar en
la explanada de la Gran Vía hasta la Plaza de La Cibeles con sus espacios
circundantes, superó todos los precedentes, los estimados iban desde un millón
de personas hasta el entusiasta millón y medio del NY Times y el Guardian
británico; la Guardia Civil, que en estos asuntos tiende a estar acertada,
estimó la concurrencia en un millón doscientos mil asistentes. En
estos tiempos, no hay ningún otro país europeo dónde sea posible alcanzar
semejante convocatoria.
Por primera vez, un Papa visitó las
Cortes de España, el parlamento español, dónde están representadas todas las
vertientes de ideas y opinión políticas españolas, fue recibido con atención y
respeto, al concluir su discurso recibió una ovación de siete minutos.
Del macizo discurso, un par de citas.
Hubo
dos eventos privados, más bien "ad intra"; el primero fue la reunión
con el Episcopado español. En esa ocasión, el Papa enfrentó las
divisiones que han complicado el trabajo pastoral y la coexistencia de variadas
líneas interpretativas entre sacerdotes, frailes de diversas Órdenes, y algunos
obispos:
"Una
Iglesia reconciliada por dentro puede hablar con mayor libertad".
"Pido
verdad, justicia y reparación ante los abusos, cambios reales de
sanación."
"La
pederastia en la Iglesia es una plaga".
de Madrid dedicada al servicio en esta clase de situaciones. La reunión fue con
víctimas que son parte de un esfuerzo en y desde la Iglesia misma.
fue eclipsado por la Misa Inaugural de la Basílica de La Sagrada Familia.
año 1882; las cosas cambiaron al año siguiente, cuando Antoni Gaudí asumió
el cargo de principal arquitecto, este genio de la arquitectura occidental, católico
de intensa vida pastoral, imprimió su propia visión tan vigorosa que sobrevivió a su muerte el año 1924 y a la paralización durante los años de la Guerra Civil.
18 torres, 12 dedicadas a cada uno de los apóstoles, 4 a los evangelistas,
una a la Virgen María, y la más alta a Jesucristo, esta última hace de Sagrada
Familia el templo católico más alto del mundo.
puerta de entrada de la basílica, su posterior ejecución le
correspondió al escultor Antoni Subirats; los detalles
menores aún por terminar quedan en manos del actual
arquitecto principal, Jordi Faulí.
Tenerife, Islas Canarias, punto neurálgico de la migración africana de gente que
busca una mejor vida, en ruta de alto riesgo; solo el año pasado, mil novecientas
personas perdieron la vida en este drama de quienes lo arriesgan todo para llegar
a España y, eventualmente, a la Unión Europea.
"Llamo a defender la vida desde su concepción hasta su ocaso natural".
"Apelo a la historia de España y sus figuras como Santa Teresa de Ávila, Miguel
de Cervantes, don Miguel de Unamuno, para poner la dignidad humana en el centro de la vida pública."
"Toda sociedad justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable
de la persona."
El segundo encuentro fue con víctimas de abuso sexual por miembros del clero
