viernes, 10 de junio de 2016

El fin de las primarias

EE UU: DE LAS PRIMARIAS A LAS CONVENCIONES

Por Martín Poblete

Ha terminado el ciclo de las elecciones primarias en Estados Unidos.   Los demócratas pueden mirar tranquilos a su Convención, en Philadelphia, Pennsylvania;  los republicanos, por el contrario, llegarán a Cleveland, Ohio, inquietos y preocupados, teóricamente no debiera ser así,  al tener un candidato en apariencia confirmado por su victoria en las primarias.

La candidatura presidencial de Hillary Clinton es ya un hecho político, sus victorias en las primarias evidencian el apoyo de sólidas mayorías del "establishment" del Partido Demócrata, en las burocracias y tecnocracias federales y estatales, en lo que va quedando del movimiento sindical organizado alrededor de la federación AF of L-CIO,  en el masivo apoyo conseguido entre los electores hispanos y negros,  en la casi unanimidad de las organizaciones de homosexuales y lesbianas, en el tradicional espectro político-social liberal. 
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Después de los debates y discusiones propias de una convención presidencial demócrata, Hillary debiera tener una clamorosa proclamación, su problema pendiente de solución está mas allá de su partido, está en los electores del Senador Bernard Sanders.

En el largo recorrido de las primarias, surgieron algunos patrones de conducta electoral entre quienes votaron la opción de tintes socialdemócratas, representada por el Senador Sanders, "Bernie" para sus amigos.    En todos los estados, incluyendo aquellos en los cuales perdió, el Senador Sanders ganó entre los electores jóvenes menores de 35 años de edad.  En aquellos estados dónde ganó la primaria, "Bernie" Sanders  marcó muy bien entre    quienes se sienten perjudicados por el capitalismo financiero de la globalización, gente de trabajo en los diferentes estamentos de la clase media; intelectuales ecologistas, y en general electores con grado de educación universitaria.     Todos esos electores, en su inmensa mayoría mas allá del alcance habitual del Partido Demócrata, quedan a la espera de indicadores de quien fue su líder en las primarias; esto, a su vez, pone a Hillary ante la exigencia de lograr un auténtico acuerdo político, creíble,  con el senador Sanders.   Sería mejor para la candidata llegar a la Convención con ese acuerdo en el bolsillo.

En la vereda de bastante más al frente, las cosas lucen diametralmente distintas.   Donald Trump, un genuino "outsider" a la política del Partido Republicano, llegará a la Convención apoyado en su contundente triunfo en las primarias, a expensas de otros candidatos representativos de las diversas tendencias del "establishment" republicano, en esta primaria hubo daños de diverso orden, quedaron muchos heridos y no pocas llagas abiertas; el camino a Cleveland luce complicado, por primera vez  en mas de sesenta años no habría ningún miembro de la familia Bush asistiendo a una convención republicana, no son los únicos en esa elite en manifestar su intención de ausentarse de uno de los mas importantes rituales ciudadanos americanos.

En la perspectiva de Donald Trump, el camino a Cleveland  pasa por usar el tiempo en  limar asperezas y recomponer sus relaciones con los tradicionales líderes  republicanos, en primer lugar aquellos financiando las operaciones del partido, ni siquiera un hombre de la fortuna de Trump  puede pagar  por el costo de una campaña presidencial en los Estados Unidos; luego están los actuales líderes en el Congreso, los gobernadores y alcaldes republicanos, los intelectuales neoconservadores y su relación con importantes medios de comunicación y centros de investigación ("think tanks"), y personas provenientes de algunas prominentes familias en el Nor-Este y en Texas.  Un detalle importante, la Convención Republicana será la primera prueba, en  terreno de dura realidad política, de la elegibilidad de Donald Trump.

Terminadas ambas  Convenciones, podrá tenerse una clara idea  de como los partidos y sus candidatos resolvieron sus alineamientos internos, de cuales son las respectivas proyecciones al ubicarse en el punto de partida.     


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