miércoles, 15 de junio de 2016

Referéndum el 23 de junio

IRSE O PERMANECER UNIDA A LA EUROPA CONTINENTAL: LA GRAN INCÓGNITA HOY EN EL REINO UNIDO


Por Martín Poblete


Dentro de ocho días (23 de junio), el Reino Unido decidirá su permanencia en la Unión Europea (UE) mediante un referéndum vinculante. Las dos alternativas (si o no)  han estado en la delantera y en estos últimos días ha sido el turno de la opción por irse, según las encuestas.

En los debates y discusiones, cualesquiera sea la línea de argumentación, siempre ha estado al centro la idea de las relaciones del Reino Unido con la Europa continental.  Mientras los partidarios de irse las prefieren distantes, solo en aquellos asuntos necesarios, sin obligaciones en el ámbito jurídico ni legal,  los partidarios de permanecer en la UE,  apuntan a compromisos contraídos y a la mutua conveniencia  en el largo plazo.

En los dos siglos precedentes, el Reino Unido estuvo estrechamente involucrado en los asuntos europeos, fue protagonista de las guerras napoleónicas culminando en Waterloo con sus fuerzas al mando del Duque de Wellington, luego tuvo participación clave en la negociación de los acuerdos de paz sentando las bases de la diplomacia europea del Siglo XIX, su Secretario de Relaciones Exteriores (Foreign Secretary) Lord Castleragh compartiendo responsabilidades con su contraparte el Príncipe de Metternich.
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Mas adelante, los británicos participaron activamente en todas las negociaciones con las potencias europeas continentales, conducentes al reparto colonial de África, como entre  el Primer Ministro Benjamin Disraeli uno de los protagonistas del Congreso de Berlín junto al anfitrión, el Canciller Otto von Bismarck.  
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 En el siglo XX, el Reino Unido y sus fuerzas armadas pelearon en dos guerras mundiales, algunos de cuyos mas importantes frentes de batalla estuvieron en suelo europeo.   Entre ambas guerras, los británicos delegaron representación en Sir Mark Alan Sykes para negociar con el embajador Francois Georges Picot en nombre de Francia, el reparto colonial de  las posesiones del disuelto Imperio Turco Otomano en el Medio Oriente.

La actual Unión Europea
Sin embargo, a pesar de los evidentes intereses y proximidades  económicas, financieras y geopolíticas, siempre hubo una cierta distancia cultural expresada en distintas percepciones complicando las relaciones.  
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Después de la Segunda Guerra Mundial, siguiendo el liderazgo de un grupo de visionarios políticos democristianos:  Amintore Fanfani, Pierre Pflimlin, Sicco Mansholt, Robert Schuman, Paul Henri Spaak,  los europeos continentales iniciaron contactos con miras a construir instituciones comunitarias, con el modesto comenzar de la Comunidad del Carbón y del Acero, seguida por la mas ambiciosa Comunidad Económica Europea, y por el acercamiento franco-alemán lanzado por el General Charles De Gaulle.  En Londres, los gobiernos de los primeros ministros Clement Attlee, Winston Churchill, y Lord Eden, contemplaron las iniciativas comunitarias europeas sin manifestar mayor interés en su desarrollo.
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Por un momento, las cosas parecieron cambiar con el gobierno del Primer Ministro Harold Macmillan.  Impresionado por el entendimiento entre Adenauer y De Gaulle en la conferencia de Rambouillet, además de genuinamente interesado en las proyecciones de los acuerdos, Macmillan inició un intento por negociar la entrada del Reino Unido en la Comunidad Económica Europea en una serie de negociaciones que se arrastraron en los años 1961-62, para concluir en fracaso en la reunión bilateral  entre Macmillan y De Gaulle en el Chateau des Champs en Julio de 1962.
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 El sucesor de Macmillan, el laborista Harold Wilson, fue hostil a negociar con instituciones europeas. En 1970, el gobierno conservador de Edward Heath  logró  negociar  junto con Noruega y Dinamarca  la admisión del Reino Unido a la Comunidad Económica Europea,  con algunas limitaciones.   El impulso se perdió durante los gobiernos laboristas de Harold Wilson y James Callahan, para recuperarse en el segundo gobierno de  Lady Thatcher, continuado en los gobiernos de John Major, y especialmente en el primer gobierno de Tony Blair quien, con el apoyo del Presidente Jacques Chirac en Francia y del Canciller Helmut Kohl en Alemania, llevó al Reino Unido a ingresar en la Unión Europea en el marco del Tratado de Maastricht, si bien haciendo  excepción de la unión financiera y monetaria, Gran Bretaña se abstuvo de ingresar a la Eurozona, manteniendo sus bancos y la City de Londres lejos de la tutela del Banco Central Europeo y de los reguladores en Bruselas.

En el  primer gobierno del Primer Ministro David Cameron, y su ministro de hacienda George Osborne,  empezaron a surgir severas críticas al manejo de la frondosa burocracia y tecnocracia en Bruselas, al carácter vinculante de las decisiones de  los tribunales europeos expresadas en aquella frase de Cameron:  "Que la Corte Suprema del Reino Unido sea Suprema", y muy especialmente a la percepción de no estar recibiendo beneficios acordes con la contribución financiera al funcionamiento del complejo, enorme, aparato administrativo con sede en Bruselas.  Surgió un movimiento político-social  llamado euroescéptico, su líder Nigel Farage fundó el UKIP/Partido por un Reino Unido Independiente, a corto andar el euroescepticismo había penetrado a los principales partidos políticos británicos así como a considerables grupos intelectuales.   Cameron, en una decisión de esas con lugar asegurado en la historia, decidió convocar a un referéndum vinculante el jueves 23 de junio para decidir la continuidad, o la partida, del Reino Unido de la Unión Europea,  tal vez confiado en ganar la permanencia sobre la base de un período de relativa prosperidad, creación de empleo y baja inflación.

El impacto del terrorismo islámico en Europa, especialmente en Francia, y la llegada a países miembros de la Unión Europea de cientos de miles de refugiados musulmanes, provenientes de las guerras civiles del Medio Oriente, como también de los conflictos armados ligados a la guerra civil de religión en el Islam, asolando el Medio Oriente y países de África Sub-Sahariana, cambiaron drásticamente el juego de posibilidades. BREXIT, la opción por la salida del Reino Unido de la Unión Europea, podría ser la más votada en el referéndum de la próxima semana.      

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