viernes, 20 de diciembre de 2013

20-12-13-KRADIARIO-883

¿AFP DEL ESTADO?

Por Hugo Latorre Fuenzalida

En el programa de Bachelet está la propuesta de crear una AFP estatal. Inmediatamente surge la idea de que la gente se trasladará masivamente a cotizar sus ahorros en esta institución y abandonará a las AFP privadas.
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Si esa es la intención es loable en su centro pues establece una competitividad efectiva en el sistema, siempre y cuando esta AFP estatal defina condiciones diferentes de costos y rentabilidad con los recursos de los trabajadores.
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Pero, claramente el que se haga quebrar a las AFP privadas por esta vía, no es suficiente, pues no resuelve el problema de las bajas pensiones.
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Si el ahorro  personal se mantiene, si la administración de esos recursos sigue poniéndose a disposición del capital financiero para que se enriquezca con esos dineros  provenientes del trabajo, entonces poco se habrá avanzado.
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Una AFP estatal debe imponer nuevos criterios de uso y de inversión, de costos y de rentabilidad..

Respecto al uso, ahora esos dineros no deben servir más de alcancía barata para los negocios privados y prioritariamente financieros. Ahora esos fondos deben ser puestos al servicio de los proyectos productivos con aval del Estado. Un ejemplo claro: si CODELCO requiere dineros para invertir en refinerías o ampliar sus explotaciones, entonces estos recursos de la AFP estatal pueden ser prestados a CODELCO a una tasa de rentabilidad mínima garantizada (con garantía estatal). Es decir, ahora los recursos se usarán para la inversión productiva, lo que acrecienta los procesos de desarrollo industrial y mejora los salarios y, por tanto, el volumen de cotización global.
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Esto es cambiar el eje de operación y destino de los fondos de pensiones, los que hasta ahora se mantienen como un fondo de capital social disponible para el enriquecimiento privado y en áreas que no son de interés colectivo, lo que hace ser a este un sistema absurdo, abusivo y de nula o escasa proyección estratégica como país.
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Por otra parte, una AFP estatal debe dar garantías a los trabajadores chilenos de una administración realmente conveniente y provechosa de sus dineros, para lo cual se hace imprescindible que en el directorio de esta AFP estatal estén representado con peso específico los trabajadores, ya sea a través de la CUT y de los diferentes entes sindicales de relevancia nacional.
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Debe existir, igualmente, una propuesta de integrar en las cotizaciones futuras una participación  porcentual de los empresarios y del Estado: Ni el Estado ni los empresarios deben sentirse perjudicados en los costos de sus aportes, pues estos recursos serán invertidos en el desarrollo productivo donde los empresarios y el Estado salen también gananciosos.
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Un sistema de reparto impone igualmente el resguardo de una porción de esos recursos  para ser usados como fondos de capital del cual se pueda extraer una rentabilidad mayor para los cotizantes y para impulsar el desarrollo de sus mismas fuentes de trabajo. Repartir todo el ahorro sería equivalente a agotar la fuente de agua al vaciarla, dejando inermes a la masa de fondos necesaria para extraer utilidades de capitalización en las generaciones futuras. La diferencia con el sistema actual radicaría en que la utilización de esos fondos se hará para proyectos  de desarrollo  con fuerte sesgo colectivo y productivo, y no como ahora que es privado y especulativo financiero.
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Por otra parte, es sabido que una sociedad que no tiene una  creación y reproducción suficiente de puestos de trabajos, con salarios suficientes y con estabilidad en el tiempo, necesariamente caerá  tarde o temprano en las crisis de financiamiento en sus sistemas de pensiones. La única posibilidad de asegurar una tasa de reemplazo adecuada, una estabilidad creciente de las cotizaciones y un crecimiento económico global a largo plazo, es mediante un proceso de industrialización, de crecimiento de la inversión productiva y de una responsabilidad fiscal simbiótica con los propósitos de crecimiento y desarrollo social.
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En consecuencia, una AFP estatal impone varias exigencias que no se encuentran asumidas por las AFP privadas, de lo contrario será más de lo mismo y, hasta puede ser, con un componente de burocratización engorroso e indeseado.

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