lunes, 13 de junio de 2016

LA MASACRE DE ORLANDO, OTRA CONSECUENCIA DE LA VENTA INDISCRIMINADA DE ARMAS EN ESTADOS UNIDOS

Por Martín Poblete

En horas de la madrugada del domingo, un atacante solitario irrumpió en el club nocturno Pulse frecuentado preferentemente por homosexuales y lesbianas, disparó a la multitud, se dice en algún momento que habría tomado rehenes, dejando un balance de 50 muertos y 53 heridos,  algunos en riesgo vital.

En el procedimiento policial, el asesino murió en intercambio de disparos con los agentes; ha sido identificado como Omar Mateen, 29 años, nacido en Nueva York de padres afganos musulmanes observantes si bien no está todavía claro si su hijo también lo era, ciudadano americano, sin antecedentes delictuales, autorizado para trabajar en servicios de seguridad, licenciado para portar armas livianas, militante del Partido Demócrata, registrado para oficiar de notario público; en su conjunto, antecedentes difíciles de asociar con el crimen cometido.   El padre de Omar Mateen ha descartado motivos religiosos en la conducta de su hijo, pero ha dado indicaciones de odio a homosexuales y lesbianas, particularmente a sus expresiones públicas de afecto; de diversas fuentes oficiosas, se lo ha vinculado con grupos del extremismo musulmán.  Comienza una larga investigación.

De la información preliminar surge un dato importante, Omar Mateen había utilizado  un rifle de asalto AR-15, arma de características militares diseñada para ser usada en combate, dispara el tipo de munición de alta velocidad capaz de causar mucho daño al impactar, arma para matar al enemigo; el asesino adquirió ese rifle legalmente, toda la operación  registrada por un armero debidamente acreditado.

Mientras siga siendo posible en Estados Unidos adquirir en el mercado  ese tipo de armamento, continuarán ocurriendo masacres de las características de la cometida por Omar Mateen en el club nocturno Pulse.   No es aceptable seguir excusando la venta y tenencia indiscriminada de todo tipo de armas de fuego, en costumbres y usanzas de mediados del Siglo XIX, vinculadas a la expansión al Oeste y la ocupación territorial de las grandes planicies del Medio Oeste. 
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Sin embargo, hay fuerzas  considerables en la sociedad americana dispuestas a continuar apoyando la venta de armas y su tenencia en sus actuales condiciones. Se manifiestan a través de una poderosa organización:  The National Rifle Association, bien financiada, tiene su sede en Washington DC desde la cual dirige las operaciones de gestores profesionales, encargados de marcar a los líderes en el Congreso, a los diversos medios de comunicación, al gobierno federal, y a los gobernadores.  

Queda por verse si el impacto emocional de opinión pública de la tragedia en Orlando, Florida, tendrá expresión en los debates conducentes a las Convenciones de ambos partidos, y en la posterior campaña presidencial.   

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