lunes, 7 de diciembre de 2015

TRIUNFO DEMOCRÁTICO EN VENEZUELA
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Por Martín Poblete

La oposición democrática venezolana  tendrá mayoría absoluta en la Asamblea Nacional (Parlamento) después del arrollador triunfo en las elecciones de ayer; si la tendencia se mantiene para decidir las veintidós diputaciones pendientes, de mayoría absoluta se podría pasar a dos tercios, lo cual permitiría pensar seriamente en hacer correcciones a las consecuencias del desvarío chavista.

En la coalición opositora victoriosa, los partidos tradicionales ADECO y COPEI tienen participación secundaria, están pero no son los factores decisivos, se ha producido un cambio potencialmente importante en las dirigencias políticas venezolanas, cuya proyección se irá materializando en el curso de la gestión legislativa y en la necesaria relación con el régimen todavía gobernante.

Los líderes democráticos, especialmente Lilian Tintori de López, han enfatizado dos aspectos claves en  haber conseguido una elección fundamentalmente correcta, el activismo y compromiso vigilante de los demócratas en los diversos recintos de votación, y la presencia de observadores internacionales;  este último punto es un reconocimiento valioso para el Presidente de nuestro Senado, Senador Patricio Walker, en un golpe de suerte  aparece junto a Lilian Tintori de López celebrando el triunfo, en una foto dando la vuelta al mundo.

Para los líderes chavistas, especialmente para el inepto, siempre farsesco Nicolás Maduro, la contundente derrota trae consigo el fin del recorrido  de un proyecto político divorciado de la realidad venezolana y mundial, sostenido al comienzo por el carisma del difunto Hugo Chávez sustentado en derrochadoras  políticas asistencialistas. 

Maduro y sus asociados no debieran esperar a recibir una ley de amnistía de la nueva mayoría legislativa, es el momento para el derrotado régimen gobernante de asumir actitud magnánima y decretar la libertad de los presos políticos, especialmente de Leopoldo López un prisionero de conciencia.  

Los gruesos errores y excesos cometidos en materias económicas y financieras no tienen fácil corrección, lo mismo vale para la desastrosa gestión de los recursos naturales y de las ruinosas empresas estatales,  los disparates producto de ideologías obsoletas fracasadas y derrotadas no son inmediatamente corregibles; los venezolanos deberán armarse de paciencia y esperar a las próximas elecciones presidenciales para cambiar el gobierno. 
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Con cuidado,  prudencia y lealtad democrática de todas las partes, debiera ser posible llegar al necesario cambio con otros líderes y otras mentes, siguiendo el curso constitucional vigente en Venezuela. 

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