lunes, 18 de junio de 2012

CHEQUE EN BLANCO RECIBIÓ EL PRESIDENTE FRANCÉS HOLLANDE EN LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS - AHORA LOS FRANCESES ESPERAN LOS CAMBIOS Y LAS PROMESAS DE CAMPAÑA

Los franceses le dieron un cheque en blanco a los socialistas, a quienes les concedieron ayer la mayoría absoluta en las elecciones legislativas (segunda vuelta). Según las estimaciones de Ipsos, el PS habría conseguido 289 escaños, pero con sus aliados de izquierda tendrían entre 313 y 362. El PS y sus aliados tenían 205 diputados en la Asamblea Nacional saliente.

Esa evolución parlamentaria confiere al presidente Hollande un poder que no tuvo François Mitterrand, en su histórica victoria de 1981, cuando el PS solo era mayoritario en la Asamblea Nacional. El PS de Hollande es hoy mayoritario en el Senado, en la gran mayoría de las regiones de Francia, en las grandes ciudades, y, desde ayer, en la Asamblea Nacional.

Paradójicamente, el primer gran problema político del presidente Hollande es el enfrentamiento de fondo entre su compañera sentimental, Valérie Trierweiler, y su ex y madre de sus cuatro hijos, Ségolène Royal, derrotada en La Rochelle por un candidato socialista disidente, Oliver Falorni. Más allá del vodevil «familiar» entre el presidente, su compañera sentimental y su ex, el odio de fondo entre Trierweiler y Ségolène se ha convertido en una bomba de relojería política instalada bajo el lecho presidencial.

Royal denunció una "traición política", ya que Farloni recibió el apoyo expreso de Valérie Trierweiler, esposa del presidente francés, François Hollande, antigua pareja a su vez de la propia Royal.

"El resultado de esta noche es el resultado de una traición política", afirmó Royal, quien destacó que la campaña fue "difícil, pero limpia y correcta".

En la izquierda parlamentaria, los comunistas del PCF tenían 18 diputados en la Asamblea saliente. El Frente de izquierda (que integra al PCF y otros grupúsculos izquierdistas) tendrá 10 diputados. Se trata de una influencia mínima. Hollande no deberá hacer guiños políticos a la izquierda, cuando las crisis europeas reclaman políticas mucho más «centradas».

Gran novedad, a la izquierda, la formación de un grupo parlamentario Verde, ecologista, con 17 diputados, cuando solo tenía cuatro en la Asamblea saliente. Por vez primera en la historia de la V República, el movimiento ecologista tendrá un peso significativo en la Asamblea Nacional. Hollande no necesitará de los ecologistas para gobernar en solitario. Pero el PS y los Verdes firmaron hace meses un programa de gobierno que pudiera influir en la política nuclear de Francia, donde el 75 % de la energía consumida es de origen nuclear.

En el espacio «bisagra» del centro político, el hundimiento del MoDem (Movimiento democrático) es un acontecimiento histórico. François Bayrou, su líder, ha conducido hasta el abismo de la desaparición a una familia política que fue esencial en la historia nacional, con líderes emblemáticos, como Jean Lecanuet, Raymond Barre o Valery Giscard d'Estaing.

En la Asamblea saliente, las familias centristas tenían 36 escaños. En la nueva Asamblea solo quedarán dos diputados del MoDem. Y Bayrou perderá su escaño de diputado. La aventura personal de Bayrou, invitando a votar contra Sarkozy, en las pasadas elecciones presidenciales, ha culminado con el hundimiento próximo a la desaparición de los centristas que no han querido refugiarse en la Unión por un Movimiento Popular de Sarkozy.

Víctima del hundimiento del centro y la ascensión de la extrema derecha, la UMP pasará de 324 a 229 escaños. Una pérdida de 95 diputados, que tiene otros flecos problemáticos. «Huérfana» de Nicolas Sarkozy (foto izquierda), la UMP debe afrontar una larga travesía del desierto durante los próximos cinco años. Nadie conoce los proyectos políticos de Sarkozy. Varias personalidades se disputan el liderazgo de su partido. La rivalidad entre François Fillon, ex primer ministro, y Jean-François Copé, secretario general del partido, corre el riesgo de prolongarse durante algún tiempo.

Extrema derecha: «Acontecimiento histórico»

A la derecha, la gran novedad del nuevo paisaje político es la llegada a la Asamblea Nacional del Frente Nacional (extrema derecha), por segunda vez en la historia de la V República, con 3 diputados. Marine Le Pen fue finalmente derrotada, en Hénin-Beaumont, víctima de una coalición de todas las fuerzas políticas locales, socialistas, comunistas, centristas y conservadoras. Esa derrota personal está compensada por la elección de 3 diputados del FN, Marion Marechal Le Pen, sobrina de Marine y nieta de Jean-Marie, Gilbert Collard, un abogado muy ambicioso, y Jacques Bompart, alcalde de Orange. Se trata de un acontecimiento de primera importancia, a pesar de la cifra puramente simbólica de diputados, que no refleja la influencia real de la extrema derecha.

Marine Le Pen consiguió el 17 % de los votos en la primera vuelta de las recientes elecciones presidenciales. Sin embargo, el modelo electoral francés lamina a los partidos minoritarios en las elecciones legislativas: de ahí que el 17 % de la primera vuelta presidencial se transforme en el magro resultado de 3 diputados en las elecciones legislativas. «Un solo diputado ya será una gran victoria», había anunciado Marine Le Pen. A pesar de su derrota personal en la segunda vuelta, tras haber eliminado a un líder de izquierda, Mélenchon, en la primera, Marine comentó radiante el resultado final hablando de «acontecimiento histórico».

La benjamina de la nueva Asamblea Nacional será Marion Marechal Le Pen, nieta del patriarca, sobrina de Marine, una rubia platino que encarna ella sola el «recentraje» de la extrema derecha.

El tercer triunfo socialista en seis semanas permitirá a Hollande aplicar su programa . Especialmente podrá transformarse en el presidente europeo con más poder electoral, en una Unión donde predominan los líderes conservadores que están siendo erosionados por la crisis del Euro. Su proyecto de crecimiento sin austeridad deliberada ha sido legitimado en el balotaje y tratará de imponerlo en el G20 en México y en la Cumbre del Consejo Europeo en junio. También tendrá mucha mayor densidad frente a Angela Merkel , que se opone a su propuesta.

La participación, muy baja, sólo llega al 55%



La participación en esta segunda vuelta de las legislativas alcanzó un mínimo histórico, de un 56 % (55,90 %, según el sondeo del CSA) de los cerca de 46 millones de franceses con derecho a voto, a falta todavía de confirmación oficial.Los franceses estaban llamados a renovar la composición de la Asamblea Nacional, compuesta por 577 escaños, para los próximos cinco años.

La participación en la segunda vuelta de las elecciones legislativas en Francia alcanzó el 46,16 % a las 17.00 hora local (15.00 GMT), según datos del Ministerio del Interior.

Ese índice es inferior al registrado el pasado 10 de junio, durante la primera ronda de los comicios, cuando había una participación del 48,31 %, precisó la fuente.

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