lunes, 17 de octubre de 2011

El futuro del modelo económico ya divide al kirchnerismo

ELECCIONES ARGENTINAS 2011 EN LA PRENSA

El sector de Boudou quiere pedir ayuda externa si hay crisis; el ala política buscará fuentes internas

Por Mariano Obarrio

El comentario ganó los pasillos del gobierno de Cristina Kirchner. El candidato a vicepresidente del oficialismo, Amado Boudou, redobló su apoyo la semana última al secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, para que sea su sucesor al frente del Ministerio de Economía y busque financiamiento en el mercado internacional para el caso en que el " modelo " kirchnerista sufra el impacto de la crisis económica mundial .

"Quiere un acuerdo con el Club de París y colocar deuda por entre 2500 y 7000 millones de dólares", confiaron en el Gobierno a LA NACION. "Nadie sabe si tiene el aval de la Presidenta. Ella no habla con nadie del futuro", agregó la fuente oficial.

El asunto profundizó las peleas. El ala política del secretario legal y técnico, Carlos Zannini, no cree viable -por el contexto mundial- ni necesaria esa alternativa y apuesta a "profundizar el modelo".

Cerca de este sector confiaron a LA NACION (de Argentina) que la idea es "agotar las fuentes de financiamiento interno", como el Banco Central y la Anses, y estudiar una posible reforma tributaria en 2012 para mejorar los ingresos fiscales. Como motor del crecimiento económico, se seguirá apostando a sostener el consumo y el empleo, con más subsidios para impedir futuros despidos.

"Hay que terminar 2011. En diciembre se evaluarán la economía local y la crisis internacional. Por ahora, Cristina ordenó frenar todos los proyectos, pero la crisis obligará a tomar medidas. Ella no habla con nadie del futuro", confió a LA NACION un alto funcionario.

El desconcierto continuará en la Casa Rosada hasta las elecciones del domingo próximo, cuando la Presidenta ponga en juego su reelección. Si ella gana, se concentrará hasta diciembre en reorganizar su gabinete nacional.

Sin embargo, preocupan allí la posible recesión mundial, el descenso del precio de la soja, la devaluación del real, la desaceleración de la economía de Brasil y la fuga de capitales, que en 2011 alcanzaría los US$ 20.000 millones.

Desde el ala política promueven para Economía a una figura amigable para el "modelo industrial". No hay nombres aún. Acusan a Lorenzino de tener el apoyo de los bancos. Algunos en ese sector impulsan a Mercedes Marcó del Pont, presidenta del Banco Central, como sucesora de Boudou. Pero ella descuenta que si el Senado aprueba su pliego en noviembre se quedará en el Central.

Por su parte, Diego Bossio permanecería al frente de la Anses, según se comenta en Balcarce 50.

"Lorenzino representa al Club de la Deuda y la idea de seguir financiando un modelo que no apunta a la productividad. Es financiar la fiesta. No queremos eso ni la «profundización del populismo» de manotear la renta de los granos o la estatización del comercio exterior", comentaron a LA NACION en el sector industrial.

La Unión Industrial Argentina (UIA), agregaron, alienta el "neodesarrollismo". Su titular, José Ignacio de Mendiguren, impulsa medidas para mejorar la competitividad, al margen del tipo de cambio, y así generar rentabilidad y frenar la fuga de capitales con mayor inversión productiva.

El ala política coincide con la industrial. "Por ahora no hace falta emitir deuda externa; alcanzara con el financiamiento interno. Se verá en 2012 según cómo evoluciona la crisis, que es muy volátil", dicen.

Por las dudas, se estudia para el año próximo una reforma tributaria, que incluiría impuestos al consumo y el gravamen a la renta financiera; el cambio de la ley de entidades financieras y el de la Carta Orgánica del Banco Central para que, además de tener la función de preservar el valor de la moneda, promueva el crecimiento económico, el empleo y la inversión.

Pedido de Máximo

En los últimos días se conoció también un pedido de Máximo Kirchner a sus amigos de La Cámpora: comenzar a estudiar una reforma del sistema de salud, sin afectar a las obras sociales sindicales. Al parecer, se enfrió por ahora la idea de intervenir esos fondos. "El plan es gobernar hasta que se sequen las cajas", dijo a LA NACION un allegado.

No está descartada, para frenar la fuga de dólares, la idea de limitar el giro de utilidades al exterior de las empresas.

El otro problema es frenar la suba del gasto. Se aumentarían en un 18 y 20% las tarifas domiciliarias a sectores medios en gas y energía eléctrica (también transporte) porque la importación de gasoil dejaría un déficit comercial energético de 8000 millones de dólares en 2012. Se aspira también a acotar la suba salarial y a que la propia crisis modere la inflación.

El tipo de cambio podría deslizarse hasta 5 pesos por dólar a fines de 2012. Pero nadie admitirá la devaluación..
La Nación

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