lunes, 12 de julio de 2010

INGRID BETANCOURT DESISTE DE SU DEMANDA CONTRA EL ESTADO COLOMBIANO



La ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt y ex rehén de la guerrilla de las Farc, descartó que vaya a demandar al Estado por su secuestro y dijo estar arrepentida de haber tramitado una solicitud de indemnización de cerca de 15 mil millones de pesos.

"No hay ni habrá ninguna demanda. No hay ningún ataque contra el gobierno que me liberó, contra el presidente (Alvaro) Uribe al cual le debo todo el agradecimiento ni contra las Fuerzas Militares. Las únicas culpables de mi secuestro son las Farc y quienes me liberaron fueron los héroes", señaló.

En una entrevista con Radio Caracol y Canal Caracol, Betancourt (ver fotografía arriba) -que pasó más de seis años secuestrada- explicó que la millonaria solicitud de indemnización que ella y sus familiares presentaron buscaba "un afán de solidaridad con otros secuestrados para que se les indemnice".

La ex rehén de las FARC y sus familiares presentaron el 30 de junio dos solicitudes de conciliación extrajudicial, en las que pedían una compensación por los daños económicos y morales sufridos, lo que levantó una fuerte polémica en Colombia.

Al ser interrogada sobre las reacciones adversas en su país, Betancourt admitió: "Si, me arrepiento de haberlo hecho".

"Es doloroso saber que esa fue la impresión que tuvieron los colombianos. Quiero decirles que yo amo a mi patria y que me duele mucho lo que ha sucedido", enfatizó la ex candidata presidencial colombiana desde un estudio de TV de Nueva York.

"Se me señalo como una persona imprudente y loca, es algo que me ha perseguido durante todos estos años. Ahora que estoy libre quería tener la posibilidad de compartir lo que viví", dijo en medio de las lágrimas.

Así la ex rehén -que también tiene nacionalidad francesa- se quejó de desinformación y tergiversación en torno a su pedido.

Aseguró que sus compañeros de cautiverio le solicitaron entrar en este proceso para que se contemplara la indemnización a las víctimas del secuestro.

“Me parece importante que los ciudadanos podamos expresarle nuestras inquietudes al Estado en sus funciones de servicio. Yo sólo quiero que se conozca la verdad, porque después de mi secuestro se dijeron muchas cosas negativas. Yo lo único que busco es que esto no vuelva a suceder”, reconociendo que la pretensión económica presentada es “astronómica y absurda, pero simbólica”.

La millonaria conciliación iniciada por Betancourt está enmarcada en una acción colectiva iniciada por otros plagiados, afirmó desde París el dirigente de los comités Libertad, Armand Bourguet. “No se trata de una acción aislada únicamente de Ingrid Betancourt, sino de su compromiso con un procedimiento legal que los otros ex rehenes liberados iniciaron desde hace tiempo, en aplicación de la ley colombiana”, declaró Bourguet en un comunicado.

“Al ser de dos años después de la liberación el plazo para presentar un expediente, los compañeros de detención de Ingrid”, indicó Bourguet, “la contactaron para pedirle se uniera a ellos, lo que podría ayudarlos a resolver varias dificultades y retrasos financieros-administrativos a los que se enfrentan”.

El pedido de Betancourt visto por el diario “La Razón” de La Paz

El 2 de julio del 2008, el mundo se conmovía con el rescate de Ingrid Betancourt, un emblema viviente del sufrimiento de los rehenes de las FARC en Colombia. La ex candidata presidencial había sido secuestrada en febrero del 2002 y el emotivo reencuentro con su familia destacaba en las tapas de los principales matutinos y en los noticieros del planeta. Se vaticinaba hasta el éxito de su nominación al Premio Nobel de la Paz.

Hoy, la sensación es otra. Ingrid Betancourt y su familia presentaron una acción de conciliación contra el Ministerio de Defensa para exigir el pago de 15.000 millones de pesos colombianos (unos 6,84 millones de dólares) por los perjuicios ocasionados durante su secuestro de más de seis años. La opinión pública reaccionó extrañada.

El arzobispo de Bogotá, cardenal Pedro Rubiano, por ejemplo, consideró que la demanda carece de sentido “porque no fue el Gobierno que la secuestró”. Mientras, el Ministerio de Defensa se declaró “sorprendido y apesadumbrado”. En los medios, el debate se ha iniciado.

Betancourt, por su parte, justificó su acción en el hecho de que las autoridades no le dieron las condiciones de seguridad en el momento de su secuestro. Habrá que esperar el desarrollo de esta demanda y su verdadero objetivo que, desde lejos, ya presenta visos políticos.

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