viernes, 30 de julio de 2010

El Mamo es preso Vip con un problema: Nadie le cree que es inocente del asesinato de Prats



Por Walter Krohne

El preso que cumple la pena más larga en Chile, 209 años de presidio tras haber sido condenado 38 veces por diferentes delitos de violaciones a los derechos humanos, es el ex general Manual Contreras Sepúlveda, quien fuera jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia, conocida mundialmente por su sigla DINA.

Esta polícía política, creada por el dictador Augusto Pinochet, fue la más temida y odiada en toda América Latina por la senda de horror y miedo que dejaba a su paso por pueblos y ciudades chilenas y extranjeras, en el marco de la Operación Cóndor, que el mismo Contreras inventó.

“El Mamo”, como se le apoda a Contreras, con 81 años de edad, vive hoy cómodamente y con todas sus necesidades cubiertas en el “penal” Cordillera, donde hay siete otros presos, a quienes ve poco y sólo divisa a la distancia a través de las ventanas de su casa o su "celda",  donde cuenta con computador, acceso a Internet, televisión y todo lo que necesita. Es cierto que está enfermo: problemas en las piernas, un cáncer, diabetes y muy cerca de tener que dializarse

Pero, como todos los adultos mayores, la salud es el mayor problema que tiene, aunque para el Mamo no debería ser una preocupación porque no mueve ni un dedo cuando requiere un médico ni tampoco para pedir un vehículo que lo transporte al Hospital Militar. Igualmente no debe pensar en cómo juntar el dinero para pagar todos los tratamientos y exámenes. “Ideal poder afrontar estos problemas como un  “Vip” sin serlo”, es lo que deben pensar muchos adultos mayores de Providencia que están tratando de vender sus casas para pagar las cuentas médicas y hospitalarias.

Para Contreras, los días pasan “volando” porque casi siempre está ocupado en la escritura de un nuevo libro. No se preocupa tampoco por sus dietas alimenticias, que debe respetar por la diabetes. Para eso están los encargados de Gendarmería.

Tres semanas después de que la Corte Suprema lo condenara como autor del homicidio del general Carlos Prats y Sofía Cuthbert, perpetrado en septiembre de 1974, en Buenos Aires, Contreras escuchó al juez sentado en su silla de ruedas y en silencio. Luego regresó a su "celda" Vip, donde comenzó a pensar y a pensar un camino que le permitiera rebatir la resolución del máximo tribunal chileno, porque el está acostumbrado a decir la última palabra y esta es siempre la declaratoria de su más absoluta inocencia.

Así estaba meditando en su casita, cuando le surgió la gran idea: Citar, como si fuera un Presidente, a los medios de comunicación al Penal Cordillera y conceder una extensa ronda de entrevistas para entregar su propia versión sobre este crimen y aprovechar de criticar la decisión del actual comandante en jefe del Ejército, de repudiar a los responsables del atentado. Y así lo hizo.

Siempre sentado en su silla de ruedas, Contreras conversó en tono amigable con los periodistas como si en su vida nada hubiese pasado. Vuelta al tema preferido de todos los viejos jubilados, como son las enfermedades, habló del estado de cada una de ellas, agregando que había bajado 17 kilos. En otras palabras no aceptó preguntas hasta que no terminara de entregar su historial médico.

Las que iban a ser entrevistas separadas,  terminaron convertidas en una conferencia de prensa. La prensa entraba y salía del penal Cordillera como si fuera un club privado. Las cámaras de televisión y  montones de cables obstaculizaban el paso por los senderos que tiene el interior del recinto carcelario. Todos expectantes con lo que iba a decir el Mamo. “Hay nerviosismo en el estadio” como diría un relator deportivo.

Y de pronto llegó la verdad, una verdad añeja y aburrida, porque está muy repetida y ya nadie la cree:
"Prats estaba sentenciado a muerte desde marzo de 1974". Así le habría quedado en claro tras una conversación que sostuvo en esa época con el director de la CIA Richard Helms, en Langley, en el cuartel central del organismo de inteligencia estadounidense. "Helms me pidió que la Dina fuera una filial de la CIA. Le dije que no, que iba a trabajar con mi gente y que no saldríamos del país. Entonces Helms me dijo que pasáramos a otro punto, que era muy importante para él. Me dice que estaban muy preocupados por el general Prats, porque en Argentina le estaban ofreciendo encabezar un gobierno en el exilio y Perón le había ofrecido la mitad del Ejército argentino para cruzar la cordillera y tomar el poder en Chile. Helms me dijo que no nos metiéramos con Prats, porque ellos lo tenían controlado, entre otros, por los informantes chilenos de la CIA", relató Contreras.

¿Cómo califica el homicidio de Prats?, pregunta de pronto un periodista de La Tercera.

Fue un acto abominable. Fui amigo del general Prats, su alumno, y después nos tocó interactuar en muchas ocasiones y siempre nos entendimos.

¿Qué sintió ante el repudio del Ejército hacia usted y los demás autores del crimen de Prats?, vuelve a la carga el periodista.

La declaración del general Fuente-Alba fue un insulto cobarde. El comunicado no es una reflexión del Ejército es el acto pasional de una persona. No aceptó que el general ignore la verdad sobre la inocencia de seis oficiales de alto grado (Comunicado publicado por Krohne Archiv el 8 de julio pasado).

Pero no era suficiente lo que ya había dicho, porque quería utilizar bien a fondo el momento que estaba viviendo y obligar al Presidente Sebastián Piñera a responderle. “Cuando iba al Hospital Militar -contunuó su relato- hablaba a veces con algunos sacerdotes. Les dije que el indulto no tenía ningún efecto real para nosotros y que lo único que serviría es que el Presidente Piñera se pusiera fime para que se respetara la ley de amnistía y la prescripción de las causas. Ninguno de mis hombres debería estar preso, porque yo respondo por todo lo que se hizo. Respondo de lo que hicimos, no de lo que se nos imputa”.

Y Piñera piso el palito,  respondiéndole hoy a Contreras, como el quería: “Yo me comprometí ante todos los chilenos, de hecho juré, cuando asumí como Presidente, cumplir y hacer cumplir las leyes y, por supuesto, ese compromiso lo tengo con los 17 millones de chilenos”.

Fin de esta historia y... mañana seguro que se nos ocurrirá otra.

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