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miércoles, 8 de abril de 2015

DEBE QUEDAR CLARO QUÉ ESPERAR DEL FORO SOCIAL MUNDIAL

Por Roberto Savio (*)
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El último Consejo Internacional (CI) del Foro Social Mundial (FSM), el 29 y 30 de marzo en Túnez, se caracterizó por la secuencia habitual de proposiciones de tres minutos, sin ningún tipo de conclusiones.
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Debido a su composición (y química), el CI cambia cada vez de acuerdo a su ubicación. La próxima reunión se celebrará en Montreal en 2017, con la participación asiática, árabe y unos pocos africanos. Será una mezcla Europea-América Latina, tal como lo fue el FSM en su nacimiento, lo cual puede ser una regresión.
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Acerca del debate sobre el futuro del FSM , como dijo una vez el difunto Tarzi Vittachi, siempre se trata de otra cosa.
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Después de 15 años, los hechos sobre el FSM son ahora bien evidentes. El Foro está haciendo exactamente lo que debía hacer. Es un espacio de encuentro, donde decenas de miles de personas se reúnen para compartir e intercambiar opiniones y es una ocasión para tomar decisiones sobre una acción común entre los participantes.
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Especialmente para los jóvenes que se reúnen por primera vez, es una experiencia emocionante. El problema es que para los que vieron el FSM como un nuevo actor para hacer posible un mundo diferente, esta fórmula autorreferencial no causa impresión en el mundo real.
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El primer foro, celebrado en Porto Alegre en 2001, provocó una ola de entusiasmo. Cuando en su inicio, una Marcha por la Paz, congregó a 110 millones de personas en todo el mundo, el New York Times describió la sociedad civil global como “un nuevo actor crucial en el mundo”.
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También se estableció un enlace de televisión para un debate entre algunos participantes destacados del Foro Económico Mundial de Davos, como George Soros, y algunos participantes de Porto Alegre. Hoy en día, eso sería imposible.
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El Foro nunca perdió su vitalidad, en todos los pasajes de Porto Alegre a otros lugares del mundo, de Bombay a Nairobi, de Caracas a Dakar. Siempre, decenas de miles de personas se reunieron, discutieron y compartieron cómo hacer posible un mundo diferente.
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Lo que ha ido creciendo es la desconexión entre el Foro y el mundo que quiere cambiar. Los desastres creados por la globalización neoliberal son ya evidentes para todos. La pérdida de legitimidad del sistema político se fortalece cada día.
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La incapacidad del sistema para resolver incluso problemas para la supervivencia del planeta, como el cambio climático, se han vuelto ampliamente conocidos. El crecimiento sin precedentes de la injusticia social es ahora denunciado hasta por organizaciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial.
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Sin embargo, en todas estas cuestiones, el FSM no adopta ninguna posición. Se congela en la fórmula de un espacio abierto, sin relacionarse con el mundo exterior. El CI es sólo un moderador que no puede tomar posiciones oficiales, proponer alguna visión o plan de acción.
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Algunos análisis históricos pueden ser útiles. El primer FSM en 2001 fue creado como un anti-Davos, y estaba destinado a ser un evento de una única vez. Sin embargo, el comité organizador brasileño se encontró frente a un éxito inesperado: acudieron más de 50.000 personas. Era evidente que se trataba de un movimiento que no podía ser asesinado.
Por lo tanto una “conferencia de reflexión” fue convocada al año siguiente en São Paulo y se invitó a varias organizaciones internacionales o locales para asistir.
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Al CI de entonces asistieron personalidades de muy alto nivel, porque el FSM era considerado un acontecimiento revolucionario. Pero lo cierto es que la Carta de Principios que adoptó no era un estatuto para alguna acción para cambiar el mundo, sino era simplemente permitir que el mayor número de participantes se reúnan y debatan entre ellos.
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Es interesante observar que en el CI de Túnez, un joven participante alemán rechazó toda normativa para el debate, acusando al CI de ser una organización burocrática, con la re-creación de las divisiones entre los países y la copia de las instituciones políticas.
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La cuestión es antigua y viene de la época colonial. ¿Pueden los oprimidos liberarse usando los mismos instrumentos que los opresores? Esto abre paso a otra pregunta: ¿es la verticalidad que caracteriza a los males del sistema político o es su contenido y sus protagonistas?
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El CI está formado por más de 150 organizaciones, pero, en verdad quizás 50 participan realmente. Además, en cada CI menos de la mitad de los participantes son los mismos que en el siguiente CI y en cada ocasión los recién llegados regresan a las cuestiones que se examinaron de alguna manera en anteriores CIs.

El resultado es que los pocos que vienen a todos los CI (porque están financiados por sus organizaciones para hacerlo), se han convertido de hecho en una fuerza organizadora, con muchos rumores de haber creado un grupo de poder con escasa transparencia.

Si bien se acepta generalmente que el FSM no es un evento sino un proceso, la horizontalidad hace esto muy difícil. En un proceso organizado, cabe esperar repasar debates anteriores y la sabiduría acumulada de foro en foro, a fin de dar al proceso más velocidad y fuerza. Sin embargo no existe un vínculo entre los foros.

En Túnez, había más de 1.000 talleres, seminarios o reuniones, varios de los cuales se ocupaban exactamente del mismo problema. Así que cada reunión habló sólo a su audiencia directa, sin escuchar las voces de los demás.

Dada la disminución gradual de periodistas que asistieron a los foros de discusión, la propuesta de presentar una lista de especialistas por género, medio ambiente, pueblos indígenas, etc., para que los periodistas pudiesen encontrar su camino entremedio de cientos de reuniones para obtener el material para escribir sus artículos, fue desestimada por ser una forma de designar portavoces.

En cualquier caso, la comisión murió en silencio, sin que nadie se diera cuenta y la secretaría del FSM también fue cerrada debido a problemas presupuestarios. El comité organizador del Foro de Túnez incluso dejó en claro que no había recibido ninguna contribución del CI.

En los últimos meses, el debate sobre el futuro del FSM ha tomado nuevo vigor. Los partidarios del cambio dicen que cuando se creó el FSM, la globalización neoliberal era nueva y el FSM era necesario para denunciarla y debatir.

Ahora bien, este trabajo se ha hecho y se debe empezar a actuar. De partida, esto requiere cambiar la Carta de Principios y aceptar que el Foro puede hacer declaraciones sobre las cuestiones que los participantes consideren pertinentes.

Los guardianes de la Carta sostienen que esto llevaría inexorablemente a un fraccionamiento de los movimientos. Pero por ejemplo, sería suficiente un quórum de 80 por ciento, para tener la seguridad de que cualquier acto adquiera una visión de masas.

En Túnez, por ejemplo, habría sido perfectamente posible lograr una declaración unánime pidiendo a los gobiernos del mundo ser responsables por el futuro del planeta y estar preparados para ir a la Conferencia sobre el Clima en París en diciembre, ignorando el lobby de las corporaciones de energía y en lugar de eso, pensando en la vida y la supervivencia de las personas.

Esto nos lleva al meollo del problema. Como lo es ahora, el CI no es un órgano de representación de la sociedad civil global, porque no es el resultado de un proceso orgánico. Debería reorganizarse radicalmente, lo que es una propuesta muy poco realista.

De esta forma, un CI tal podría llevar a cabo planes de acción, aprobado por los foros, para la toma de posiciones en temas globales en eventos mundiales, tales como la próxima conferencia sobre el clima en París. Esta propuesta es sólo un ejemplo del debate que debe ser lanzado. De continuar como ahora sin hacer cambios, el Foro será sólo como un espacio de encuentro, muy parecido al ejercicio espiritual celebrado durante siglos por la Iglesia Católica, mientras que los conflictos y revoluciones estallaban en el exterior, en el mundo real.

¿Está la sociedad civil global bajo la forma del FSM dispuesta a adoptar algunos mecanismos de organización aunque limitados? ¿Está dispuesta a aceptar que para combatir el sistema debe organizarse algún tipo de contra-sistema y que la horizontalidad tiene algunos límites?

Sin esa decisión clara, todo siempre será sobre otra cosa. Y vamos a seguir debatiendo temas que no son realmente nucleares, tales como la eficiencia del CI. ¿Pero eficiente para qué?

(*) Co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”.

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