martes, 17 de enero de 2012

AHORA ES EL GOBIERNO HÚNGARO "EL MALO DE LA PELÍCULA" EN EL ESCENARIO EUROPEO


La Comisión Europea decidió hoy intervenir por la vía legal a Hungría para tratar de frenar polémicas reformas legislativas puestas en marcha por el gobierno del primer ministro húngaro Viktor Orbán.

La principal reforma es una nueva Constitución que entró en vigor el primero de enero y que afecta a la independencia del Banco Central húngaro, el sistema judicial y la autonomía de la autoridad pública de protección de datos.

"Espero que Hungría haga los cambios necesarios porque cuanto antes se resuelva esto, mejor", declaró en Estrasburgo José Manuel Durao Barroso, presidente del ejecutivo comunitario tras la reunión del colegio de comisarios que adoptó hoy la decisión. Su objetivo es que "deje de haber dudas sobre el respeto de los derechos fundamentales y los valores de la Unión Europea" en Hungría, "un país clave en la familia europea", afirma el comunicado oficial.

La Comisión Europea ha dado un mes de plazo al gobierno húngaro para que corrija la situación y le ha advertido que, si es necesario, denunciará ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo de la UE para asegurarse de que "se respete el derecho europeo". Preocupa también el cariz autoritario y poco democrático de otras medidas, pero la Unión Europea carece de medios legales para reclamar cambios al respecto.

Budapest necesita urgentemente sentarse a negociar un nuevo préstamo con la UE y el Fondo Monetario Internacional y el gobierno se ha mostrado dispuesto a reformar las normas que afectan a la independencia de su Banco Central pero ve "más complicado" ponerse de acuerdo en el resto de temas, explicaron fuentes diplomáticas.

Si Hungría no corrige estas "anomalidades" se le podría aplicar el artículo 7 del tratado de Lisboa, por el que el país afectado perdería sus derechos de voto en el consejo de ministros de la UE.

El año 2000 afectó esta medida a Austria, cuando la extrema derecha de Jorg Haider participó en una coalición de gobierno con los conservadores. El país sufrió durante meses las sanciones diplomáticas de sus socios europeos, que conforme pasaba el tiempo no veían como salir del embrollo y acabaron formando un grupo de sabios para determinar si había violado los derechos humanos en algún momento.

Entonces, como hoy, recordó el nuevo presidente de la Eurocámara Martin Schulz, la acción más efectiva no se tomó en Bruselas sino en Viena, con la decisión del presidente del país de hacer firmar a los miembros del gobierno una declaración de adhesión a los derechos humanos y valores democráticos europeos.

En el caso de Hungría, diplomáticos y expertos insisten en los riesgos de ejercer una presión excesiva sobre el gobierno húngaro: "Creo que a Orbán le importaría un bledo lo que le dijeran y hasta le vendría bien", comentaba recientemente a La Vanguardia Jan Techau, director del think tank Carnegie Europe. "Es un populista y, como tal, y tener enemigos es la gasolina que le mantiene vivo", afirmó. "Cuantos más enemigos tienes fuera, cuanto más pueda acusar a Bruselas, mayor será su imagen de héroe en casa".
 
Viktor Orbán, nacido en 31 de mayo de 1963, es un político que participó activamente en el  cambio de régimen de los años 1989-1990 (del socialismo a la democracia occidental), y uno de los fundadores del partido conservador, Fidesz (unión de jóvenes demócratas). Entre los años 1993 y 2003 y desde 2003 es el presidente de dicho partido. Fue entre los años 1998 y 2002, y es -desde 2010- el Primer Ministro de Hungría.

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