martes, 30 de mayo de 2017

MANUEL NORIEGA TUVO UN DOLOROSO FINAL COMO NO HA SIDO LA SUERTE DE CASI NINGÚN OTRO DICTADOR LATINOAMERICANO


El que fuera hombre fuerte de Panamá, Manuel Noriega,  murió este lunes en un hospital de Ciudad de Panamá cercano a la cárcel donde cumplía su última condena,  un fin que han tenido muy pocos dictadores latinoamericanos. Tenía  83 años y tras pasar por distintas prisiones del mundo durante tres décadas –entre otras de EE UU y Francia- sufrió un cáncer cerebral que apagó su vida definitivamente.

Hace 27 años terminó abruptamente su gobierno dictatorial de seis años (1983-1989), se entregó a las tropas de Estados Unidos que invadieron Panamá para sacarlo del poder acusado de delitos de narcotráfico. La intervención estadounidense  causó la muerte de miles de personas. Desde aquel día, 3 de enero de 1990, el rastro que ha quedado de Noriega ha sido el de su periplo carcelario en Estados Unidos, Francia y Panamá, tres décadas en las que su imagen se fue deteriorando, no así el legado macabro que arrastró en su país.

El presidente panameño Juan Carlos Varela tuiteó:  "Muerte de Manuel A. Noriega cierra un capítulo de nuestra historia; sus hijas y sus familiares merecen un sepelio en paz".
Férreo militar amparado por la CIA desde los años cincuenta tuvo relaciones,no solamente con esta agencia de inteligencia estadounidense, sino también con la Cuba castrista, la Nicaragua de Daniel Ortega sandinista y con el capo narcotraficante colombiano Pablo Escobar y su cartel de Medellín. Justamente estos vínculos con el narcotráfico fueron su condena en Estados Unidos.

Noriega escaló dentro de las fuerzas militares panameñas hasta llegar a lo más alto, desde donde apoyó al general Omar Torrijos, fallecido en un misterioso accidente de avión en 1981. A partir de entonces, Noriega, como jefe de los servicios de seguridad e inteligencia, se convirtió en el hombre fuerte de Panamá, el sobrenombre con el que se le conoció.

En 1988, el general panameño fue acusado en un tribunal de Estados Unidos de tráfico de drogas. Un año después, en diciembre de 1989, tras unas fraudulentas elecciones y un intento fallido de golpe de Estado, el presidente George Bush dio la orden de comenzar el bombardeo contra Panamá, la conocida como Operación Causa Justa, para tratar de capturar a Noriega. Este se entregó el 3 de enero de 1990.

En 1992, Noriega fue condenado en Estados Unidos a 40 años de prisión, pena que le fue reducida a 30 —mientras seguía recluido con privilegios que no tenían otros reos— y después aún más por buena conducta. En abril de 2010 fue extraditado a Francia, donde fue condenado por blanquear dinero del narcotráfico. Un año después, Estados Unidos aprobó que fuese extraditado a Panamá


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