jueves, 15 de septiembre de 2011

La zona euro está aparentemente "salvada" hasta fines de año

Por Walter Krohne
Director-Editor de Krohne Archiv

La inyección en dólares realizada hoy por cinco poderosos bancos centrales del mundo resolverá el grave problema de restricción crediticia, especialmente en la divisa estadounidense, que han sufrido en los últimos meses los países de la zona euro (ver nota aparte sobre la medida).

Pese a las presiones de los gobiernos para lograr mayores recursos del banco emisor europeo destinados al sector productivo y a que el euribor (tipo de interés que grava los préstamos que se hacen entre sí las instituciones bancarias de la zona Euro) registró un mínimo histórico en el último mes, los bancos se han mostrado más reticentes que nunca a conceder créditos en dólares a empresas y particulares. La medida adoptada hoy por los bancos centrales apunta a acabar con este problema tras concluir que la actitud restrictiva del sistema financiero podía poner en serio peligro la recuperación económica.

No sólo en España se ha apreciado la presión por dinero fresco, sino también en Alemania, donde el gobierno de Angela Merkel ha estado fuertemente presionado por el sector empresarial que temía un nuevo y severo estrangulamiento del crédito en la temporada otoñal.

Aunque el ministro alemán de finanzas, Peer Steinbrück, anunció que presentaría esta semana una nueva propuesta, con las tres subastas de dólares aprobadas hoy, la situación ha cambiado bruscamente. A través de la acción concertada,los bancos centrales prestarán a los bancos comerciales europeos toda la liquidez en dólares que necesiten a un tipo de interés fijo, a cambio de garantías para asegurar que tienen suficientes dólares hasta finales de año. Las subastas de dólares se realizarán el 12 de octubre, el 9 de noviembre y el 7 de diciembre. Estas tres operaciones serán adicionales a la subasta semanal que el BCE conduce para inyectar liquidez en dólares.

El gobierno alemán se ve presionado a su vez porque tiene al frente, el 27 de septiembre, las elecciones legislativas en Berlín, que podría significar una nueva derrota para la coalición democristiana-liberal, como ya ha sido la experiencia este año en otros estados federados alemanes.

En todo caso, en Alemania ya se da por hecho una recuperación en breve plazo, aunque, tras resolverse el tema de la restricción crediticia, subsiste una seria amenaza que es el aumento del desempleo. Es importante la recuperación alemana, porque es justamente el motor de la zona euro y esto lo saben muy bien los restantes 16 integrantes de este bloque de países que tienen una moneda única.

El mismo problema restrictivo ha afectado al gobierno francés. El mismo presidente galo, Nicolás Sarkozy, propuso a los bancos en varias ocasiones la adopción de medidas para que el sector productivo pudiera mostrarse más activo en la economía.

Los datos del BCE son contundentes. Los préstamos concedidos al sector privado en Europa en el mes de julio crecieron sólo un  0,6 por ciento en el último año. Empeora todavía más el escaso crecimiento de meses precedentes. El 1,5% en junio y el 1,8% en mayo.

Comparativamente, el BCE registraba en enero del año pasado un ritmo de crecimiento en términos interanuales del 11%. Si vamos al detalle, los créditos a las empresas no financieras crecieron sólo el 1,6% en julio y cerca del 2,9% en junio. Los créditos a las familias se han estancado sin prácticamente diferencia entre el crédito inmobiliario o el crédito al consumo.

Esta congelación de dinero suponía una clara amenaza para la recuperación que se empezaba a observar en varias de las grandes economías europeas, lo que explica la medida adoptada hoy por los bancos centrales, la que no es nueva. Desde la crisis del 2008 se adoptó después del estallido de la crisis subprime en EE UU, luego tras el colapso de Lehman Brothers (coincidentemente hoy se cumplieron tres años de su quiebra); y la última vez en febrero pasado.

"Los bancos centrales entran en juego cuando sienten que los mercados no están proveyendo la suficiente liquidez por si mismos", declaró Julian Callow, economista jefe de Barclays, ya que esta medida "trata de reducir las tensiones en el tramo final de año, cuando la demanda de liquidez aumenta por motivos estacionales", agregó.

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