miércoles, 12 de abril de 2017

Política internacional

BUSCANDO LA QUINTA PATA DEL GATO EN EL MAR AMARILLO

Por Martín Poblete

Utilizando funcionarios  subalternos en la Casa Blanca y el Pentágono, seguidos de los infaltables altos funcionarios opinando con reserva de su identidad, el gobierno de los Estados Unidos ha dado a conocer información relacionada con significativos desplazamientos de sus fuerzas navales, en los mares rodeando a China, Japón y la Península de Corea.

De la fragmentada información disponible se infieren dos datos importantes.   Una fuerza de tarea naval de la Tercera Flota del Océano Índico, centrada en el superportaviones nuclear Carl Vinson, ha sido liberada de su anterior destino a maniobras en las márgenes occidentales de Australia, siendo redirigida a unirse a la Séptima Flota del Pacífico Occidental.

Un barco capital de las características del superportaviones nuclear Carl Vinson siempre se desplaza acompañado de varias naves complementarias de su poder, en este caso un crucero nuclear con misiles de largo alcance, dos destructores con misiles de alcance intermedio,   navíos auxiliares, y la nunca declarada  -we neither confirm nor deny-   presencia de dos submarinos nucleares, uno estratégico de la Clase Tridente dotado de misiles equipados con cabezales nucleares, y otro del tipo "hunter killer" Clase Los Angeles, este último con la única misión de proteger al superportaviones..   Este de por sí formidable conjunto de buques de guerra, se unirá a la mas poderosa fuerza naval del mundo, la 7ª Flota americana.

Basta leer un mapa de la Península de Corea, para darse cuenta del  diseño estratégico naval americano, un superportaviones  nuclear en el Mar Amarillo al occidente de las dos Coreas, y otro en el Mar de Japón, frente a la margen oriental.  Si los riesgos de algún almirante o comandante malinterpretando sus órdenes, o evaluando erróneamente los movimientos dispuestos por sus contrapartes, ya eran grandes, ahora se han duplicado.



Mientras tanto, el gordito en Pyongyang  sigue haciendo su parte  lanzando pruebas de misiles de variados rangos, y reforzando las fuerzas del Ejército norcoreano al norte del Paralelo 38, apenas a cincuenta kilómetros de Seúl.

A diferencia del ataque a una base aérea secundaria en Siria, en las fuerzas militares y navales de los países circundantes a la Península de Corea hay armas nucleares.      

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