martes, 18 de abril de 2017

EE UU-Diario Clarín 

LO INSÓLITO QUE PUEDEN LLEGAR A SER LAS REGLAS DE TRUMP SOBRE INMIGRACIÓN









Harvey Kenyon Caims iba a realizar su primer viaje al exterior. El destino era Orlando, en Florida, Estados Unidos. Eran las primeras vacaciones en su vida. Iba a abandonar su casa en la húmeda Poynton, cerca de Liverpool, en Inglaterra, para disfrutar tierras más cálidas.
Sería perfecto para una increíble historia de un anciano, que después de una larga vida de trabajo, conocería un nuevo lugar en su merecido primer descanso. Pero no. Harvey Kenyon Caims tiene solo tres meses. Y su familia iba a vivir una pequeña pesadilla por un error cometido por el abuelo del pequeño.
Paul Kenyon, el abuelo del bebé, al llenar el formulario de visado para poder entrar a Estados Unidos, debía colocar cruces en el SÍ o en el NO de un largo cuestionario. El hombre se encargó de responder por su pequeño nieto. En una de las preguntas se le demandaba "si su nieto había participado o estaba ligado a actividades terroristas, de espionaje, sabotaje o genocidio". Sin prestar atención, Paul puso la cruz en el SI. Y fue su perdición.

La embajada de Estados Unidos en Londres, a pesar de saber que el bebé tenía tres meses, exigió la presencia del pequeño para un interrogatorio. Y les informaba que el visado no había sido otorgado. Paul de 62 años se sintió aterrorizado e indignado.
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Nada les interesó a las autoridades estadounidenses y el bebé Harvey, su mamá Faye, y el abuelo distraído, tuvieron que viajar diez horas desde su pueblito hasta Londres. Un recorrido que les demandaba más tiempo que el viaje soñado. De Manchester a Orlando el avión emplea nueve horas y media.


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