jueves, 27 de abril de 2017

Columna de psicología social y familiar

TRASTORNO BIPOLAR: UN  TRASTORNO DIFÍCIL DE DIAGNOSTICAR

Por Jessika Krohne
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Este 30 de marzo de 2017 se conmemoró el Día Mundial del Trastorno Bipolar, enfermedad caracterizada por la alternancia de episodios maníacos y depresivos separados por periodos deestado de ánimo normal. Este trastorno es una enfermedad de difícil diagnóstico y tratamiento.

Esta fecha fue instaurada por la Sociedad Internacional de Trastornos Bipolares con el objetivo de generar conciencia sobre la patología que afecta a alrededor de 60 millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud, OMS. 

En Chile, la prevalencia alcanza al 2% de la población mayor de 15 años, es decir, unas 200 mil personas, de acuerdo al Ministerio de Salud, Minsal. Se caracteriza porque el paciente fluctúa entre dos polos o estados de ánimo, que son la manía (generalmente asociado a la euforia o hiperactividad) y la depresión (estado profundo de tristeza). Se trata de una enfermedad en alza, que no discrimina rangos etéreos ni condición social. Muchas personas que la padecen no son conscientes de ello y se piensa en simples estados de melancolía o momentos de euforia fugaces. Sin embargo, de no ser diagnosticado y tratado oportunamente, podría convertirse en un problema invalidante.
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El trastorno bipolar generalmente se diagnostica en la tercera década de vida, sin embargo, pueden aparecer los primeros síntomas en la adolescencia más específicamente desde los 12 años. El doctor Juan Martin Castillo, psiquiatra infantojuvenil del Centro de Adolescencia de Clínica Alemana, señala que “a esa edad se produce la poda sináptica, proceso que consiste en la eliminación de conexiones antiguas y la instauración de otras nuevas, lo que provoca un cambio de la configuración del cerebro y del pensamiento y, por lo tanto, en ese cambio estructural suele aparecer esta enfermedad”, describe.

El tratamiento es especialmente farmacológico, donde se dan estabilizadores de ánimo, los que consisten en anticonvulsivantes, Litio y antipsicóticos atípicos. En algunos casos, se requiere complementar con otros fármacos. También es importante una psicoterapia de apoyo y/o psicoeducación al paciente sobre su enfermedad.

La causa exacta del trastorno bipolar se desconoce y por ello el diagnóstico es solo clínico, sin embargo, se sabe que antecedentes genéticos tienen una gran influencia en el brote de la patología. “Nadie nace con una enfermedad mental; debe haber una condición para que se active la genética. Diversos factores ambientales pueden gatillar el trastorno, como procesos biológicos y culturales que se producen en la adolescencia”, afirma Dr Castillo.

Los adolescentes con bipolaridad son más propensos a caer en adicciones de droga y alcohol porque durante los episodios psicóticos experimentan pérdida de juicio y por ello suelen tener más conductas de riesgo.

“La adolescencia es una época naturalmente transgresora y la mayoría de los muchachos tienen conductas de riesgo, pero una persona bipolar siente aún más necesidad de explorar, de traspasar los límites establecidos, y allí las drogas y el alcohol son las primeras opciones. Además, suelen tener una sexualidad muy desarrollada y sin protección. Por eso es tan importante apenas aparezcan los primeros síntomas”, concluye el especialista.

Los síntomas de un episodio maníaco:
Los síntomas de un episodio depresivo:
- Hablar o pensar muy rápido sobre distintos temas.
- Sentirse muy animado o alegre sin motivo.
- Sobrevalorar las capacidades propias.
- Estar muy irritable y tener actitudes agresivas.
- Comportarse de manera imprudente e impulsiva.
- Dificultad para relajarse o dormir.
- Sentirse muy triste y preocupado.
- Dificultad para concentrarse y olvidar cosas muy seguido.
- Pérdida del interés en realizar actividades que antes sí lo animaban.
- Experimentar pesimismo frente a las diferentes situaciones.
- Cambios en el apetito y patrones de sueño.


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