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viernes, 22 de marzo de 2024

EL LÍDER ALEMÁN SCHOLZ: "NO PODEMOS QUEDARNOS CON LOS BRAZOS CRUZADOS Y VER QUE LOS PALESTINOS SE MUEREN DE HAMBRE

 EL “COMPLEJO DE CULPA” ALEMÁN NO SE EXTIENDE A RUSIA

Por Andrés Piqueras* – Observatorio de la Crisis

El canciller alemán Olaf Scholz se reunió el  pasado domingo con el prim
er ministro israelí, Benjamin Netanyahu en Jerusalén, así como con el presidente israelí Isaac Herzog, en su segunda visita a territorio palestino desde el pasado 7 de octubre. 

Allí ha vuelto a afirmar que «Alemania es un aliado incondicional de Israel», aunque esta vez, y a diferencia del viaje que hizo en octubre pasado, ha empezado a hacer algún guiño mediático ante el salvajismo sionista. «No podemos quedarnos de brazos cruzados y ver cómo los palestinos corren el riesgo de morir de hambre”, vino a decir, al tiempo que sigue aportando todo el apoyo diplomático, armamentístico y financiero al ente sionista y a su genocidio.

Muchas almas cándidas siguen pensando que Alemania tiene “complejo de culpa” con Israel a causa del Holocausto.

Poco saben, quienes así piensan, cómo se forjaron desde el principio los lazos entre el sionismo y el nazismo, como expresiones que son de una misma ideología. El Acuerdo de Haavara, o “Acuerdo de traslado”, del 25 de agosto de 1933, entre las autoridades nazis y la Organización Sionista Mundial, con intermediación de la Federación Sionista de Alemania, el Banco Leumi (fundado en 1902, como subsidiario del ) explican esta era histórica.

En compensación por su reconocimiento oficial como únicos representantes de la comunidad judía, los dirigentes sionistas se ofrecieron para romper el boicot que habían organizado todas las organizaciones judías del mundo, lideradas por las poderosas asociaciones de EE. UU. y que estaba afectando muy directamente al naciente Tercer Reich. También fueron muy activos en los Judenrat, los comités que controlaban los guetos y decidían quién debía ser expatriado y quién tendría que permanecer en los campos de exterminio. Obviamente, sólo los sionistas eran candidatos a la “deportación” hacia Palestina.

El polémico acuerdo incluía que los nazis organizaran los viajes, de modo que los judíos alemanes llegaban a Palestina en barcos que ondeaban la bandera con la esvástica. Las SA organizaron campos de entrenamiento para preparar a las juventudes sionistas en su emigración, además de imprimir su propaganda y contribuir a la difusión del proyecto y a la organización de los actos.


En diciembre de 1938, David Ben Gurion –el polaco que en realidad se llamaba David Yosef Grün-, quien fuera primer ministro de Israel, llegó a decir que “salvar las vidas humanas de los judíos de las manos de Hitler se considera una amenaza potencial para el sionismo, a menos que sean llevados a Palestina. Si el sionismo tiene que elegir entre los judíos y el Estado judío, siempre preferirá, y sin dudarlo, este último”.

Por otra parte, no cabría hacer un gran esfuerzo de pensamiento para darse cuenta de que el ‘complejo de culpa’ alemán se muestra altamente selectivo, dado que no parece abarcar nada más que a la entidad sionista (ni siquiera las poblaciones herero y nama, de Namibia, a las que a principios del siglo pasado Alemania casi exterminó –entre el 50 y el 70% de los hereros y alrededor del 50% de los namas-.

En cuanto a la URSS y la Rusia posterior, ¿por qué no exhibe Alemania ese arrepentimiento o complejo de culpa? Todo el peso de la Historia debería encaminarla a ello, dado que la soviética fue la población más dañada por el nazismo.

La URSS tuvo una pérdida de más del 30% de sus riquezas, por un valor de unos 3 billones de dólares. Más de un 25% de la población quedó sin hogar y las infraestructuras de ese país fueron destruidas casi en su totalidad. 

Pero dentro de la responsabilidad histórica, Alemania vuelve a estar una vez más al frente de la agresión contra Rusia. Armas alemanas de primer nivel, incluidos de nuevo los tanques, se utilizan en el campo de batalla contra ese país y Alemania vuelve a amparar un régimen nazi en Ucrania.

En estos momentos que en Europa vuelven a sonar los alaridos de guerra [¿están dispuestos los líderes europeos a “suicidar” al conjunto de sus poblaciones para servir los intereses estadounidenses? 

Nueve países de la OTAN realizan ejercicios militares para la guerra.  El esfuerzo bélico mayor sale de una Alemania, además, que, a diferencia de Rusia que se retiró permitiendo su reunificación, EE.UU. no ha dejado de ocupar militarmente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, con al menos 11 bases operativas actualmente en su territorio y alrededor de 34.000 militares reconocidos oficialmente.


Es esa Alemania ocupada, sin capacidad de decisión soberana, la que hoy ha sido encargada de liderar el apoyo europeo al ente sionista, así como la agresión a Rusia.

Que el sionismo es una forma de nazismo o fascismo viene claramente mostrado por su política de opresión, tortura y exterminio del pueblo palestino. 

De hecho, EE.UU. no venció al nazismo, fue la URSS quien lo hizo entonces y lo está volviendo a hacer hoy una vez más en Europa. Lo que hizo el país norteamericano fue absorberlo y distribuirlo en centros estratégicos de la industria bélica, de la inteligencia -espionaje, de la política internacional y de la OTAN.

Pero si hay algo que va quedando claro con el “apoyo incondicional” de las “democracias europeas” y de EE UU al genocidio del pueblo palestino, es que el Imperio Occidental no sólo ha comenzado a perder su poder militar y económico, también se le está empezando a escurrir entre las manos su control del relato, su imposición de la visión del mundo, de quiénes son los malos y los buenos, digamos.

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*Por Andrés Piqueras* – Observatorio de la Crisis y profesor de la Universidad Jaume de España.

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