martes, 6 de junio de 2017

Columna de psicología social y familiar



CONOCER UNA PAREJA A TRAVÉS DE

LAS REDES SOCIALES
Por Jessika Krohne
www.psicologiaglobal.cl

Hoy en día se hace cada vez más frecuente que una pareja se conozca a través de las diferentes aplicaciones de redes sociales en lugar de un lugar físico. Seguramente eso se debe a la era posmoderna por la que estamos transitando y donde vivenciamos menos contacto cara a cara y nos enfocamos mucho más en mantener el contacto con las personas a través de las redes sociales.
Bauman, en 2006 le acuña a esta forma de relacionarse con las personas “relaciones liquidas”. Él se refiere en su libro a un tipo de vínculo no comprometido, donde las personas pasan a ser casi un producto de consumo entre sí, con la utilización de plataformas online y aplicaciones móviles.
Hay muchas aplicaciones que han aparecido para conocer parejas, una de las más conocidas es Tinder con 50 millones de usuarios lanzada en agosto de 2012 por Sean Rad, Justin Mateen, Jonathan Badeen y Ramón Denia. Estas tienen como objetivos conocer y contactar potenciales parejas, ya sean sexuales ocasionales o a largo plazo. Esta nueva forma de conocer a alguien puede tener una doble lectura: por un lado, se parecen a un supermercado de parejas, donde se juega simultáneamente a consumidor y producto; y por otro lado también se puede mirar como una nueva herramienta destinada a conectar a personas cada vez más aisladas en la sociedad.  
Aparte de Tinder, hay otros “buscadores de parejas” como Pure, que conectaría personas solo para tener relaciones sexuales y evitarse cualquier otra interacción. Ashley Madison, comenzó siendo un sitio web, que se hizo famoso hace un par de años por la filtración de su base de datos, pero ya cuenta con su aplicación, la cual consiste en poner en contacto a personas casadas para concretar infidelidades. U4bear y Gindr son apps parecidas a Tinder, pero en versión gay exclusiva.
Según Bauman (2005) las personas estarían deseosas de relacionarse, pero a su vez le temen a la interacción y más aún que esto sea para siempre, por el trabajo y la pérdida de independencia que esto conlleva, además de la pérdida de libertad asociada. Así, un buen ejemplo de lo planteado por Bauman, serían este tipo de aplicaciones, en particular Tinder, en donde las personas intentan relacionarse, pero exacerbando lo expresado por Bauman, de cómo se accede a estas posibles interacciones, es decir, acercándose a las personas anónimamente, sin el riesgo de un rechazo cara a cara o de tener que comprometerse de inmediato con esta persona. De esta forma, el amor romántico, como históricamente se ha conocido, ha ido perdiendo terreno, frente a este tipo de interacciones, donde los conceptos de conquista, coqueteo, espera o romance dejan de tener sentido o por lo menos cobran sentidos distintos.
Bauman (2006) también plantea la inestabilidad de los vínculos o vínculos líquidos como el los denomina que se generan al creer o esperar que podría llegar algo mejor, donde es usual que los usuarios mantengan varias conexiones, simultáneamente o sigan utilizándola, aunque ya hayan conocido a alguien interesante o hayan comenzado a salir con alguien.
También se podría abrir un debate de que la existencia de estas aplicaciones sea un indicio que ya no están funcionado los medios convencionales de encontrar pareja, como son la familia, amigos, distintos ámbitos sociales como la escuela, universidad, ambientes laborales, etc.  También daría cuenta, que cada vez las personas estarían más aisladas o con mayor dificultad para conocer personas y entablar relaciones con ellas. Así, las distintas plataformas sociales y en particular las del tipo Tinder, vendrían a cubrir este vacío o esta nueva necesidad, la de conocer personas y entablar relaciones más allá del círculo cercano o cotidiano de cada cual, que al parecer ya se hizo pequeño.

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