jueves, 1 de junio de 2017

BACHELET: CON LAS REFORMAS HEMOS TERMINADO CON EL MODELO NEOLIBERAL 



ENTREVISTA EXCLUSIVA DE LA AGENCIA ESPAÑOLA EFE REALIZADA POR EL CORRESPONSAL EN CHILE MANUEL FUENTES 

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, asegura en una entrevista exclusiva con Efe que las reformas que emprendió durante su segundo mandato han puesto punto final al sistema neoliberal en el país que lo aplicó por primera vez.
“Había algunos vestigios del modelo neoliberal con los que hemos ido terminando a través de las reformas. La educación era tal vez el más potente”, señala la mandataria.
Pero 17 años de dictadura acabaron haciendo mella en la conciencia de los chilenos. “Nos falta un sentimiento más solidario”, reconoce.
A mediados de los setenta, Milton Friedman y sus discípulos de la Escuela de Chicago desmantelaron el modelo desarrollista de Chile y lo sustituyeron por otro en el que el mercado imponía sus leyes sin restricción alguna.
Cuarenta años después, Michelle Bachelet fue reelegida como presidenta con un ambicioso programa que tenía como ejes principales la transformación del modelo educativo, la reforma tributaria y una nueva Constitución.
“En Chile se avanzó mucho, pero seguía habiendo una gran desigualdad. La nueva etapa requería hacerse cargo de las demandas ciudadanas”, recalca la mandataria, quien cerró su primer gobierno, en marzo de 2010, con una aprobación del 84 % y hoy apenas supera el 25 %.
Bachelet recibe a Efe en el Palacio de la Moneda, sede del Gobierno. Aún no son las diez de la mañana y su agenda ya registra tres actividades. Mañana jueves se trasladará a la sede del Congreso, en Valparaíso, para rendir su último informe presidencial.
Además de anunciar los proyectos que impulsará en los próximos diez meses, la jefa de Estado hará balance de su gestión.
“Chile tenía el sistema de educación más discriminatorio y segregado”. Hoy, eso está desapareciendo, asegura la presidenta, quien se refiere a la gratuidad de la educación como uno de sus principales logros, aunque por el momento sólo beneficie a un grupo minoritario.
Bachelet recuerda que la reforma tributaria, que elevó la tasa del impuesto a las utilidades empresariales del 20 % al 25 % con el objetivo (no alcanzado) de recaudar 8.200 millones de dólares adicionales “fue aprobada con el respaldo unánime del Parlamento”.
Además, se siente orgullosa de que casi 225.000 personas hayan participado en el proceso de discusión de una nueva Constitución para reemplazar a la actual, promulgada durante la dictadura.
Este esfuerzo “no va a caer en saco roto”, asegura la presidenta, porque antes de que finalice su mandato enviará al Congreso un proyecto de ley apoyado en estos debates ciudadanos.
“Yo voy a cumplir con lo que me comprometí. Espero que también los candidatos presidenciales clarifiquen cuál va a ser su postura en este tema”, comenta a continuación.
Bachelet habla de los avances que ha supuesto la reforma laboral, que fortalece el rol de los sindicatos, y “de otra reforma que no estaba prevista”, la que surgió a raíz de los casos de corrupción que han salpicado la vida política del país.
“Yo decidí enfrentar abiertamente las situaciones que nos tocó vivir”, explica la mandataria, quien asegura que todas las recomendaciones de la comisión presidencial que creó para atajar el problema ya están plasmadas en la ley.
Los partidos políticos, la clase empresarial, la Iglesia católica, las Fuerzas Armadas y hasta la policía han perdido el favor de los ciudadanos a medida que han ido salido a la luz casos en los que se veían involucrados miembros relevantes.
“No se puede tolerar la corrupción. Todos los casos están siendo investigados por la Justicia”, enfatiza la mandataria.
Para que los chilenos recuperen la confianza, “hay que separar el dinero de la política y adoptar leyes estrictas. Los ciudadanos no están en contra de la democracia; al revés, quieren más democracia”, apostilla.
En noviembre Chile celebrará elecciones generales. El exmandatario Sebastián Piñera encabeza las encuestas, que auguran una baja participación. La coalición oficialista Nueva Mayoría se presenta dividida, algo que preocupa a Bachelet.
“Ir con dos candidatos (el independiente Alejandro Guillier y la democristiana Carolina Goic) es completamente inédito en nuestra experiencia”, reconoce.
“Ojalá haya una única lista parlamentaria. Eso demostraría que la Nueva Mayoría puede asegurar la gobernabilidad en el futuro y seguir profundizando en las reformas”, considera Bachelet.
Respecto a la emergencia del Frente Amplio, “una izquierda situada a la izquierda”, la presidenta considera que “todavía es pronto” para medir el impacto de esta nueva fuerza política.
El complicado panorama internacional y los bajos niveles de consumo e inversión han llevado a la economía chilena a un crecimiento promedio del 1,9 % en los últimos tres años.
Según la mandataria, esto se debe a su fuerte dependencia del precio del cobre, el principal producto de exportación.
“La situación va a ir mejorando a lo largo del año. La minería está volviendo a ritmos de inversión históricos, y hay otras áreas que están mostrándose muy activas”.
En los últimos meses cientos de miles de chilenos se han echado a la calle para exigir el fin de sistema privado de pensiones. A pesar de ello, la mandataria no cree factible desmantelar por completo el actual sistema.
“Volver al modelo de los años sesenta es imposible” y por ello anuncia que en julio enviará al Parlamento un proyecto que incorpora la aportación del empleador.
Bachelet confiesa que aún no ha pensado que hará una vez que deje la presidencia, pero tiene claro que no se dedicará a la política activa en Chile.
“Creo que me quedaré en la retaguardia, por si en algún momento me llaman a un consejo de ancianos en el que pueda ayudar”, bromea.

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