lunes, 9 de noviembre de 2015

Escandaleras, Especulaciones, Intrigas y Verdades en la Santa Sede

 EL ESCÁNDALO POR ROBO Y DENUNCIAS FINANCIERAS QUE AFECTAN AL VATICANO
Por Martín Poblete
  
El lanzamiento en Roma,  de dos libros con material supuestamente escandaloso, acerca del manejo de las finanzas de la Iglesia Católica a los mas altos niveles de su Jerarquía, seguido de numerosos, en verdad muchos, artículos y comentarios en todos los medios occidentales, exige una mirada crítica a los sucesos analizados, algunos dirían denunciados, en dos libros  de conocidos periodistas italianos, ninguno de ellos "vaticanista".

Emiliano Fittipaldi  en "Avarizia", tal vez una traducción aproximada en español sería "Codicia"; y Gianluigi Nuzzi en  "Merchants in the Temple", algo así como Mercaderes en el Templo; avanzan la idea de manejos financieros escandalosos en el Pontificado del Papa Francisco, precisamente cuando éste había iniciado cambios drásticos en las instituciones financieras pontificias y sus procedimientos.  Problema con las denuncias es que sus dos casos emblemáticos habían sido resueltos por Francisco, sus protagonistas los cardenales Giuseppe Sciacca y Tarcisio Bertone,  ya no tienen cargos en la estructura de la Santa Sede.  Un tercer caso, el presupuesto de operaciones y gastos de la Congregación encargado de las causas de beatificación y canonización, ha sido explicado  de forma convincente.

Quedan varias revelaciones de favores y privilegios,  concedidos a cardenales y otros miembros de la Jerarquía en la Curia Romana, en forma de arriendos de propiedades de la Iglesia en Roma a precios notoriamente inferiores a los del mercado inmobiliario romano;  las cifras de Fittipaldi y Nuzzi son diferentes, interpretaciones distintas de una misma fuente,  pero no parece discutirse lo sustancial en este punto:  la Iglesia y su administración romana estarían perdiendo de percibir alrededor de mil millones de euros mensuales.

De lo anterior fluye la cuestión de la fuente, de dónde proviene  la documentación confidencial subrepticiamente ofrecida. A esta fecha, está detenido y encarcelado, pendiente de juicio, un destacado sacerdote español Monseñor Lucio Angel Vallejo Balda, de la Prelatura del Opus Dei, quien llegó a Roma en 2011 recomendado por el entonces Arzobispo de Madrid Cardenal Antonio María Rouco Varela, quien lo refirió al Papa Benedicto XVI por sus cualidades de administrador y ejecutor financiero.  Junto al Padre Vallejo estuvo brevemente detenida su asistente, Francesca Immaculata Chaouqui, de padre marroquí o egipcio una indeterminación parte de la intriga, y madre italiana, casada con tres meses de embarazo, esto último aparentemente un factor en evitar su encarcelamiento.

Las debilidades argumentativas y documentales en los libros de Fittipaldi y Nuzzi han dado impulso al ataque a los periodistas, y a los medios, por importantes miembros de la Jerarquía en la Curia Romana, actitud bien reflejada en declaraciones a El Mercurio ayer domingo por el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fé, Cardenal Gerhard Ludwig Muller: " Entre los vaticanistas hay muchos tontos".   Culpar a los periodistas no es nuevo en instituciones tradicionalmente cautelosas y afines a la confidencialidad, cuando no al secreto;  sucedió antes en tiempos de la Unión Soviética con los llamados "Kremlinólogos",  regularmente acusados de ser meros especuladores por los jerarcas soviéticos.

Mientras tanto, el Papa Francisco sigue marcando su impronta en la forma de mayor impacto en la Iglesia para un Papa, el nombramiento  de obispos.   Tres designaciones en importantes arquidiócesis cardenalicias, dos en Italia y una en España, le permiten a Francisco nombrar arzobispos de alto  perfil pastoral,  ligados a instituciones caritativas, cercanos a los fundamentos de la pastoral social. 
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En Bologna, se aceptó la renuncia del Cardenal Carlo Caffarra,  un estricto intérprete de las líneas doctrinales y pastorales legadas por  el Papa Juan Pablo II;  en su lugar, Francisco ha nombrado al Arzobispo  Matteo Maria Zuppi, líder de la Comunidad San Egidio en Roma.   En Palermo, Sicilia, sale el Cardenal Paolo Romeo de larga carrera en la diplomacia vaticana;  en su lugar, se ha nombrado al Arzobispo Corrado Lorefice, 53 años de edad, joven para ese cargo, de una parte activista social en favor de las víctimas de prostitución y tráfico humano, de otra un intelectual conocido por sus numerosos trabajos sobre doctrina social de la Iglesia, y la opción por los pobres.
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En Barcelona, Francisco aceptó la renuncia del Arzobispo Cardenal Lluís Martínez Sistach; en su lugar nombró   a Monseñor Juan José Omella, Obispo de Calahorra-Logroño en La Rioja,  antes misionero en Zaire hoy República de Congo.  Desde 1996 ha sido miembro de la Comisión de Pastoral  Social de la Conferencia Epìscopal de España, su presidente entre 2002-2008, nuevamente elegido presidente el 3 de marzo de 2014.   Monseñor Omella no es ajeno a  la Curia Romana, a instancias de Francisco desde junio de 2014 integra la Pontificia Congregación para los Obispos.  La ceremonia de sucesión y toma del cargo será en Barcelona el 26 de diciembre próximo.
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El papa rechazó ayer la filtración de documentos que revelan la malversación de fondos de algunos cardenales, pero aseguró que nada detendrá sus reformas dentro de la Iglesia. "Quiero asegurarles que este triste hecho ciertamente no me desvía del trabajo de reforma que estamos llevando adelante, con mis colaboradores y con el apoyo de todos ustedes", dijo el papa a los fieles reunidos en la plaza San Pedro tras la plegaria del Ángelus este domingo. El pontífice se expresó por primera vez sobre este escándalo desde que los sospechosos de la divulgación fueron detenidos el fin de semana pasado.

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