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domingo, 7 de mayo de 2017


Elecciones en Francia
EMMANUEL MACRON ES EL NUEVO PRESIDENTE DE FRANCIA

Una victoria frente a Marine Le Pen más amplia de lo que se esperaba, con el 65% de los votos según los primeros recuentos, convierte a Macron, de 39 años, en el jefe del Estado francés más joven desde la Revolución de 1789, en un cambio generacional y político sin precedentes.

Macron obtuvo un buen resultado, marcado sin embargo por una abstención muy elevada (en torno al 25%) a la que se sumó un alto porcentaje de votos blancos y nulos, estimado en un 8%. El nuevo presidente se encontró en una situación paradójica: ganó con mucha ventaja y a la vez sufrió un castigo electoral. Un tercio de los franceses le negaron el apoyo, y otros muchos le votaron sólo para evitar que la ultraderecha, representada por Marine Le Pen, se alojara en el palacio del Elíseo.

Le Pen asumió de inmediato la derrota y, pese a quedar por debajo de sus expectativas, se mostró optimista. Tras felicitar telefónicamente a Macron, anunció a sus fieles la inmediata creación de una nueva fuerza política sin el lastre histórico del Frente Nacional, fundado por su padre como partido racista y xenófobo. Se felicitó por el "esfuerzo valiente y fundacional" que había supuesto la recién concluida campaña y se presentó como jefa de la oposición. "Quienes han recomendado el voto a Macron están deslegitimados para oponerse a él", dijo.

Según Le Pen, ya no existe en Francia la clásica división entre derecha e izquierda y tampoco existen ya los viejos partidos. "Ahora estamos los patriotas de un lado y los mundialistas del otro", proclamó, ante una audiencia desanimada.

En la explanada de la pirámide del Louvre, una multitud congregada para celebrar la victoria de Macron inició su fiesta, a la espera de que el nuevo presidente se dirigiera a ellos y a todo el país.

Macron declaró a la agencia AFP que "una nueva página se abre, aquella de la esperanza y la confianza recuperadas". El presidente Hollande ya se ha puesto en contacto con Macron para darle la enhorabuena y ha destacado que su victoria muestra que la mayoría de los franceses han querido unirse en torno "a los valores de la República". "Su victoria confirma que una gran mayoría de nuestros ciudadanos quiere unirse en torno a los valores de la República y mostrar su apego por la Unión Europea".

El candidato de extrema izquierda a estas presidenciales, Jean-Luc Melenchón (caído en primera vuelta) ha declarado mediante su portavoz que "la victoria de Macron es el voto contra Le Pen, no una victoria de las políticas de Macron".

La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, ha sido la primera líder internacional en felicitar al candidato socioliberal por su victoria y ha destacado que ese país es uno de los "más estrechos aliados" del Reino Unido. "La primera ministra (británica) felicita sinceramente al presidente electo Macron por su éxito electoral", ha apuntado un portavoz oficial del Ejecutivo de Londres en un comunicado.

Desde Alemania, el portavoz de Angela Merkel ha calificado la elección francesa de "victoria para una Europa fuerte y unida". A la unidad de Europa ha apelado también el presidente de la Comisión Jean-Claude Juncker: "Francia ha elegido un futuro europeo", ha declarado.
El presidente de España, Mariano Rajoy, también se ha sumado a las felicitaciones y ha hecho una llamada a trabajar de manera conjunta por la unidad de Europa.
VOTÓ UNA FRANCIA RADICALIZADA



Marine Le Pen admite la derrota ante Macron: "La batalla seguirá en las elecciones legislativas", que se celebran en un mes.

Tras el cierre de los locales de votación y la difusión de las primera proyecciones, el centrista proeuropeo de  39 años, Emmanuel Macron, fue elegido como el nuevo presidente de Francia.
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Con entre el 65,5 y 66,1% de los sufragios, este exbanquero reemplazará al socialista François Hollande que renunció a presentarse por falta de apoyo  popular y del que fue ministro de Economía, según estimaciones de institutos  independientes.
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El resultado se daría en medio de una elección marcada por la alta abstención, la mayor de los últimos años.


Por Rafael Poch

Un país radicalizado acude hoy a las urnas. Dividido entre una oferta de continuismo y otra de ruptura destructiva, el inquietante enredo es que la victoria de lo primero continúe profundizando el avance de lo segundo.

La oferta del ultraderechista Frente Nacional, que hace 15 años obtuvo alrededor de un veinte por ciento del voto en las presidenciales, podría obtener hoy alrededor de un cuarenta. Ese progreso plantea algo más que preguntas sobre cual será el avance de esas fuerzas dentro de cinco años, en las presidenciales del 2022.

Nacido como típico partido de ultraderecha, con anclajes en el neofascismo europeo de los años setenta, las herencias del régimen de Vichy y las heridas de la Algérie française, el Frente Nacional ha logrado en veinte años hacerse con el grueso del voto de protesta de la Francia de los de abajo, sus sectores sociales y territoriales.

Más de la mitad de los franceses son críticos con la Unión Europea, con la quita de soberanía y de democracia nacional que representa, sin querer por ello abandonar el europeísmo. Votaron en el 2005 en ese sentido en un referéndum que fue ignorado y hoy dos terceras partes de ellos son críticos con Alemania. Casi un 70% apoyaron la pasada primavera la resistencia sindical, ciudadana y estudiantil a la reforma laboral del presidente François Hollande.

Los dos nombres de la cabina de voto

Ahora todos ellos se encuentran en la cabina de voto con dos nombres. Uno, el del joven exministro de Economía, Emmanuel Macron, les propone continuar con un europeísmo sin enmienda, el más disciplinado alineamiento con Alemania, y la profundización por vía de decreto de la reforma laboral.

La otra, Marine Le Pen, les tienta con una estudiada síntesis que ha añadido a la vieja oferta xenófoba, fundamentalmente antimagrebí, la crítica a todo lo que les irrita: la falta de soberanía nacional, el seguidismo y la falta de autonomía en política exterior, el retroceso del Estado, así como la degradación de los servicios públicos y el recorte de derechos sociales y laborales a consecuencia de las políticas de austeridad.

Esta alternativa desagrada al 70% de los franceses. Por eso, de los 47 millones de ciudadanos llamados hoy a las urnas, se espera que alrededor del 25% no acuda, que otros tres millones voten en blanco o nulo, y que la mayoría del resto acuda movido mucho más por un emitir un voto de rechazo hacia el candidato al que quiere eliminar que de adhesión y simpatía hacia el que favorece. Un cuadro sin precedentes en Francia.

El resultado será engañosamente tranquilizador

Es también el motivo de que, como se adelantaba ya el pasado 23 de abril, el resultado de la elección de hoy sea engañosamente tranquilizador. La esperada victoria de Macron, con alrededor del 60% del voto y la derrota de Le Pen, con cerca del 40%, tal como indican los sondeos desde hace semanas, sólo es satisfactoria abstrayéndose de la enorme ambigüedad que rodea a esta extraña elección en uno de los países más importantes del continente, esa Europa sumida en una profunda crisis de desintegración.

En la última semana mucho de todo esto ha sido obviado en Francia por los intentos de reconstrucción de una unión sagrada, un frente republicano para formar una barrera a Le Pen. Pero esa barrera ya no es tan fuerte. El invocado antifascismo ha logrado in extremis obviar en la recta final de esta campaña todo diagnóstico social de la enfermedad francesa. Ha vuelto a colocar por unos días a la Unión Europea en un altar sacralizado fuera del alcance de la crítica. Pero a lo largo de más de un mes esa no ha sido la situación. A menudo criticada desde los puntos de vista más diversos, esta campaña electoral ha sido, en medio del torbellino descrito, un ejercicio de madurez democrática.

La sociedad francesa ha demostrado ser una de las más politizadas de Europa. Una campaña que hace unos meses todos servían en dos grandes platos precocinados –el tema del terrorismo yihadista y el debate sobre la identidad–, ha tenido un menú mucho más variado. Transcurrida en medio de un estado de emergencia, vigente en el país desde noviembre del 2015, y después de pavorosos atentados que han dejado 240 muertos y centenares de heridos desde el funesto enero del 2015 ( Charlie Hebdo), la campaña supo abrirse y colocar en el centro los temas económicos y sociales, Europa y la política exterior. Pero ni el mejor de los debates logra paliar la gran fractura nacional dibujada.

Inicialmente prevista como una autopista para el candidato conservador, François Fillon, esta campaña ha conocido inesperados escándalos y eliminaciones, casuales carambolas y algunos excesos que han acabado dejando en la cuneta a los dos partidos que dominaron el paisaje francés durante medio siglo, conservadores y socialistas. El escándalo de los presuntos empleos ficticios de su esposa restó diez puntos al favorito Fillon y lo eliminó.


Apabullado por su impopularidad, el presidente François Hollande (un político que acaba su mandato sin mancha, hay que decirlo), renunció a presentarse, algo sin precedentes.

Las primarias de la derecha eliminaron a Alain Juppé y Nicolas Sarkozy en beneficio del mucho más radical y thatcherista Fillon. Una clara señal de radicalización a la derecha.

Las primarias de la izquierda suspendieron a Manuel Valls, en beneficio de un candidato gris a su izquierda, Benoît Hamon, que acabó cediendo el espacio de la izquierda al altermundista Jean-Luc-Mélenchon. La radicalización de la izquierda.

Como consecuencia de esta triple carambola se abrió la ventana para Emmanuel Macron, confuso orador que se impuso en el centro del escenario con un programa continuista y ecléctico. Por el camino se reventó el sistema institucional de partidos en beneficio de un nuevo y frágil escenario que será el encargado de gestionar la fractura.

El país está dividido entre lo que el geógrafo Christophe Guilluy llama “la Francia periférica”, la Francia de los “sectores populares” y clases medias en declive y la “Francia de los de arriba” que Macron representa.

“Se ve claramente que los partidarios de Macron y de Le Pen no viven en el mismo país; diferencias geográficas, sin duda, pero también diferentes en sus referencias culturales y sociales”, dice el economista Jacques Sapir. “Esta secesión es de una gravedad extraordinaria. Cuando no hay palabras comunes, se abre la puerta a la guerra civil”, dice.

“Desde la Revolución Francesa no conocíamos tal antagonismo de clase”, observa Édouard Husson, historiador y vicepresidente de la Universidad de París (PSL). En esta Francia que es resultado de décadas de desorden monetario, desregularización financiera y abolición de fronteras, “va a resultar muy difícil defender el radiante futuro del hiperindividualismo”, dice Husson. “Hillary Clinton fue derrotada por no haber comprendido eso, Macron ganará, pero todo indica que su efecto será de corta duración”, observa.

Advertencias para la  derecha e izquierda
“Estoy inquieto por mi país, no tanto por este domingo, sino por lo que vendrá en los próximos cinco años o mucho antes”, dice el popular documentalista izquierdista François Ruffin. “Temo que la fractura degenere en desgarro”, dice en una tribuna publicada por Le Monde y titulada Carta abierta a un presidente ya odiado. “Lleva usted la guerra social, como la nube la tormenta”, dice Ruffin.

“Macron deberá tener en cuenta a esa casi mitad de Francia a la que tantos fracasos gubernamentales ha hecho tan vindicativa”, señala la editorial de Le Figaro, que apoyó a Fillon hasta el último momento. Prudente cautela ante una anunciada victoria.

sábado, 6 de mayo de 2017

Almirante Enrique Larrañaga

UN FRAUDE FISCAL COMO EL DE CARABINEROS NO PODRÍA OCURRIR EN LA ARMADA
Edición Nº 1019

El comandante en jefe de la Armada, Enrique Larrañaga, afirmó hoy en el diario El Mercurio que “la  probabilidad de que ocurra en nuestra institución” un fraude fiscal como el de Carabineros o el del Ejército “es bajísima, aunque no me atrevo a decir que es cero, porque sería muy presuntuoso”.

"Hay un sentimiento de molestia cuando ocurre algo así, porque salpica a todas las instituciones de la Defensa", señaló el almirante, quien se apresta a celebrar los 200 años de la Armada de Chile, que en 2018, encabezará a las fuerzas marinas en el ejercicio Rimpac, que se realiza en Hawai y reúne a 27 países, más de 50 buques y 25 mil personas.

El comandante en jefe explicó lo qué han hecho para evitar los desfalcos que tienen a Carabineros y el Ejército en la mira del Ministerio Público, a cargo de las indagatorias que busca saber el destino de $17.500 millones, dineros del fisco y de todos los chilenos. El almirante dijo: "Nosotros tenemos una Contraloría de la Armada desde 1927. La probidad y la transparencia en la Marina es una condición que no se generó ahora, sino que ha sido histórica. Y esa Contraloría efectúa más de 60 auditorías en diversos procesos", expresó a El Mercurio.

Destacó además, refiriéndose a la Armada, “primero, la preparación ética y valórica de nuestro personal. Toda nuestra gente es profesional, técnico de nivel medio hacia arriba. En segundo lugar, tenemos alta rotación en los puestos, lo que dificulta este tipo de acciones. Poseemos mecanismos de control muy rigurosos y además cruzados", manifestó. Además puso su ejemplo su propia experiencia: "Desde que uno asciende a capitán de navío, tiene que hacer declaración de intereses y patrimonio. Por ejemplo, yo la estoy haciendo desde 2002".

El caso de la fragata Lynch

Si bien no se han conocido presuntos desfalcos en la Armada, sí debió enfrentar un caso que puso en tela de juicio las medidas de seguridad de una de sus embarcaciones, la Fragata Lynch. En ella, un grupo de marinos instaló cámaras para espiar a sus compañeras de navegación. La fotos y videos luego se compartían en grupos de Whatsapp interno. 
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Hubo sanciones y expulsados. Larrañaga sale al paso de los cuestionamientos: "Es un grupo de cabos, de gente joven, que cometió esta falta a la disciplina, que es gravísima. Y que está hoy en proceso de sanción. Se vulneraron normas fundamentales para nosotros. 
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Hemos sido claros, estas faltas no se aceptan en la institución, y quien las cometa, deja la institución". Aseguró que "estas investigaciones se iniciaron mucho antes de que salieran en la prensa. Y fueron producto de denuncias de miembros de la institución dentro del buque. Eso demuestra que los principios y valores están arraigados en gran parte de nuestro personal". "La filtración a la prensa, no sabemos por qué ocurrió; pero la Marina no informa todas las cosas que están en las fiscalías navales. Una vez que esto se supo, dimos toda la información que teníamos hasta ese minuto", señaló.


El almirante negó que este caso constituya un problema de la formación en la Armada: "Somos 26 mil hombres y mujeres. En estos casos, son 11 personas las involucradas. No lo trato de minimizar, pero siempre existe la posibilidad de que alguien se aleje de las normas, pese a la instrucción que se le haga". 

viernes, 5 de mayo de 2017

Columna de psicología familiar y social


¿CÓMO TRABAJAR LA RABIA EN UNA

RELACIÓN DE PAREJA?


Por Jessika Krohne
En algún momento de la relación surge la rabia hacía el otro. En momentos más difíciles de la vida o en desacuerdos de la pareja aparece este sentimiento. Es inevitable, ya que dos personas con diferentes personalidades conviven juntas. Este sentimiento hay que tomarlo en serio y trabajarlo a tiempo para poder superarlo.
Al pasar tanto tiempo juntos y conocer tan bien los defectos de la otra persona, es muy fácil volverse críticos y evidenciar la rabia con el otro. Además, el ser humano suele expresar sus frustraciones con la persona que tiene más cerca, que en la mayoría de las veces coincide con la pareja.
Cuando surge este sentimiento tan potente y negativo que puede ser en distintas etapas de la relación, como por ejemplo cuando la pareja se va a vivir junta, cuando nace el primer hijo, cuando hay una crisis financiera etc., hay que tratar de manejar esta sensación que nos puede afectar mucho como persona y por otro lado deteriorar la relación.
Aunque dos personas estén realmente enamoradas, si se enfadan con frecuencia, los momentos felices juntos irán disminuyendo y espaciándose. Finalmente, llegará un momento en que antes de haberse recuperado de una discusión, ya ha empezado la siguiente. Es muy difícil sostener una relación en tales circunstancias. Por todo ello, el control de la ira es fundamental en una relación de pareja para facilitar la convivencia y el bienestar.
Si logramos aprender a tener más paciencia y a comprender que nuestra pareja no pretende hacernos daño, será más fácil controlar las sensaciones de ira que sus errores o acciones puedan provocar.
Para lograr eso, lo más importante es la aceptación. Aceptar la persona que tenemos al frente. Todos tenemos nuestras fortalezas y debilidades y en algún momento de nuestras vidas elegimos a esa persona tal como es. No culpemos a la persona que está al lado, de nuestros problemas, frustraciones y dificultades. Nosotros somos los protagonistas de nuestras vidas y tomamos muchas decisiones por nuestra cuenta.
Por otro lado, es importante centrarse en el presente. Siempre van a haber historias pasadas que duelen, pero el pasado no se puede borrar y quedarse con esas heridas solo hace que uno se provoque daño a sí mismo.

Por último, cuando surge la rabia en una pelea, es importante parar a tiempo y respirar profundamente para tranquilizarse. Contar hasta 10, pararse y dar una vuelta son consejos que dan los expertos para calmarse a sí mismo y no llevar la discusión a una tremenda pelea donde su única función es deteriorar la relación interpersonal.
Economía
GRUPO LUKSIC EXTIENDE SUS INVERSIONES EN EUROPA EN LA BANCA ESPAÑOLA
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El grupo chileno Luksic, con ya grandes inversiones en el continente europeo especialmente en los sectores de transporte y hotelero, invierte ahora en la banca del viejo continente haciéndose de una participación del 3,014% del Banco Popular de España.
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Esta inversión comprende un valor de mercado de 95 millones de euros (104,4 millones de dólares).
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A través de Aeris Invest Sàrl, Vallum Foundation, del grupo, propietario también de más del 50% del Banco de Chile, el grupo concretó la inversión en España, que equivale a 126,5 millones de títulos del Banco Popular.
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La acción de la entidad española subió hoy un 8,85% tras la operación chilena. Esta ha sido la mayor alza desde principios de diciembre, hasta 0,75 euros por acción, a pesar que el banco presentó en su informe del primer semestre del 2017,  pérdidas acumuladas por 137 millones de euros.
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Con esta compra,  el grupo Luksic se convirtió en un potente accionista del Banco Popular.

Luksic no solamente tiene inversiones en los sectores financiero o minero europeos, sino también en el del transporte como es  la compañía de transporte Hapag-Lloyd (56%).

Detrás de la Sindicatura de Accionistas (9,8%) del Banco Popular, otros propietarios son los grupos mexicano Del Valle (4,1%), el fondo BlackRock (4%), el francés Crédit Mutuel (4%) y la alemana Allianz (3,5%).
Realidad o percepción 

LA VERDAD SOBRE LA DELINCUENCIA COMÚN

Por Hernán Ávalos 


En su primera campaña presidencial Sebastián  Piñera prometió a los electores terminar con la delincuencia.  Eso evidentemente le dio votos y aplausos.  Ahora en su segundo intento de llegar a La Moneda,  reconoce que se equivocó en su oferta de entonces y admite que la criminalidad es un fenómeno social  con diversas  variables y complejidades.
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Y cuando hablamos de esta delincuencia, en realidad nos referimos a robos con violencia o intimidación,  por sorpresa, en la vivienda, de vehículos, desde vehículos, hurtos y lesiones, es decir, los de mayor connotación pública.
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La delincuencia tiene componentes relacionados como son la prevención, el control, la investigación, las sanciones, la rehabilitación y  la reinserción social, en la cual interactúan Carabineros, PDI, Ministerio Público, Tribunales, Gendarmería, Gobierno, entre otras instituciones.  Además está influida por la marginalidad, la cesantía, la distribución de los ingresos, la publicidad comercial,  la mercantilización de los servicios básicos,  la educación, la cultura,  los valores morales y la ética, entre otros.
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La XV Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC) 2016 efectuada cara a cara por el INE en 25.227 viviendas y difundida en abril pasado muestra una radiografía que aunque incompleta,  muestran una tendencia a la estabilización.
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La victimización en hogares aumentó de 26,4% a 27,3% de un año a otro. La victimización en personas bajó de 9,7% a 9,6% en el mismo período.

Esta información fue revelada por los propios encuestados, todos mayores de 15 años, durante esta consulta, la más representativa del medio nacional.
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Pero la percepción de inseguridad, personal, subjetiva, de sensación de temor, de miedo frente a la delincuencia, no está en consonancia con estos números.

Las personas consultadas que perciben que la delincuencia en el país aumentó fueron 85,0% (El 2015 alcanzaron 86,8%). Aunque en la última década  superan el 80% promedio.
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Y  las personas que creen que serán víctimas de algún delito en los próximos 12 meses, es decir entre mayo de 2017 y marzo de 2018,  llegaron al  39,7%. (En 2015 fueron 41,3%). Es decir, hubo cierta recuperación del optimismo entre los entrevistados.

La ENUSC trae otra información relevante que explica esta dicotomía entre la radiografía delictual  y la percepción de inseguridad.

Los entrevistados en hogares fueron consultados sobre sus fuentes de información. Y sus respuestas son esclarecedoras sobre el efecto que producen los medios de comunicación masivos,  en las sensaciones de las personas:

El 64,9% señaló a la TV, las radios y la prensa escrita como sus fuentes de información para responder.  (En 2015 alcanzó  69,7%).

El 34,4% dijo que su experiencia personal y de otras personas cercanas. (En 2015 fue de 30%).

Por otra parte, la última encuesta difundida por la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito (UNODC),  estableció que Canadá y Chile son los países con menos violencia en América, con tasas 1,6 y 3,1 homicidios, respectivamente. Esta estadística es valiosa, especialmente para los destinos turísticos. Y debiera hacernos razonar sin influencias mediáticas, para superar la engañosa  percepción de inseguridad.

En esta misma estadística de la ONU, Honduras aparece como el país más violento del continente americano, con una tasa de 90,4 homicidios cada 100 mil habitantes.



Opinión de un experto
LECCIONES DEL CASO VENEZOLANO
Por Hugo Latorre Fuenzalida


Cualquier persona que lea artículos escritos en estos medios  de redes sociales, puede sentir que se trata de personas que se creen portadoras de una verdad que pretenden imponer al resto. Es cierto que muchos artículos se escriben de manera taxativa, imperativa, sin dejar espacios a la duda, a la discusión. Están elaborados con excesiva lógica y totalitaria verdad….Y eso, finalmente cansa.
Por tanto, pienso que si uno aborda un tema tan delicado como es la situación que atraviesa por estos días Venezuela, debe hacerlo con espíritu amplio, lo más equilibrado posible, porque ahí existen lógicas muy extremas que obedecen a razones históricas que fueron también muy poco centradas y muy discutibles.
Hemos señalado en otros artículos que Venezuela fue uno de los países con mayor ingreso percápita de América Latina. Tuvo como gobiernos, desde 1958, al Pacto de Punto Fijo, que fue un acuerdo democrático forjado por las principales corrientes políticas de entonces, de las cuales las más relevantes fueron la socialdemócrata, cuyo líder máximo fue Rómulo Betancourt y el social cristianismo, liderado por don Rafael Cardera.
Ambos líderes fueron políticos honestos, bien inspirados y cultos. Ese brillo democrático duró hasta que llegó el tiempo de la bonanza petrolera en 1973.
Desde esa riqueza inesperada, que  trajo la nacionalización del petróleo, se desata una furia de inversiones y gastos, de consumo y regalías que terminaron descoyuntando la economía, cuando las deudas acumuladas fueron imposibles de solventar, dada la baja temporal (casi una década) de los precios de los combustibles.
Los gobernantes de esa crisis fueron mediocres y no aptos para el momento, lo cual llevó al descrédito total de la clase política, que se había sostenido lisonjeramente en el poder hasta entonces. De hecho, los dos principales partidos, antes nombrados, casi desaparecieron del mapa político venezolano, en muy poco tiempo.
Dos intentos de golpe de estado más un tremendo levantamiento social, como fue el llamado “Caracazo”, hicieron sonar las alarmas del inevitable derrumbe del sistema.
¿Qué pasó con esa tremenda riqueza administrada por las élites de entonces?

Se dice que un tercio se invirtió (a muy alto costo y poco regulado en su calidad), otro tercio se despilfarró y otro terció salió del país hacia refugios financiero para las cuentas privadas de empresas y ciudadanos de las más variadas categorías.
Quedaron los números rojos de una deuda externa y los números más rojos de una deuda social inconmensurable. La pobreza se encaminó hasta sobre el 70% de la población (a mediado de los 90), que es el momento en que llega el comandante Chávez al poder, con un potente discurso anti sistema.
¿Dónde estuvo el error del Pacto de Punto Fijo?  
La apropiación de la democracia, por las élites partidarias, impuso una sociedad de tipo clientelar, con una visión caudillesca del poder y una insuficiente porosidad o permeabilidad intelectual.
La famosa Comisión para la Reforma del estado, llega demasiado tarde, aunque sus cambios fueron sustanciales. Los partidos políticos siguieron anclados a sus hábitos tradicionales de populismo inconsecuente, lo que les impidió rectificar políticas que les precipitaron, finalmente, en la irreversibilidad del proceso de descomposición.  El mismo presidente Caldera, que asume el poder por segunda vez, con toda su experiencia, no logra superar la disolución acelerada del poder reinante. La causa de ello radica en la deserción de las élites (que persisten en sacar y huir con sus capitales) y la falta de visión sobre la verdadera dimensión de la crisis, lo que no le permite abrir puertas hacia otra forma de romper con la inercia decadente. El poder manejado por mucho tiempo  engendra hábitos difíciles de cambiar por sus actores. Nietzsche decía que para ser libres, primero se debe liberar de uno mismo, sus hábitos y creencias. Pero eso toma generaciones.
Entonces, las élites dominantes en la alianza Copei- Acción Democrática, sintieron que se venía la crisis, pero ya era tarde; intentaron cambios estructurales y funcionales, pero las mismas oligarquías que ellos ayudaron a formar, desertaron de su fe en el sistema y el pueblo, al ver que la crisis no declinaba, desertó de seguir en su fe de casi medio siglo, fe que ayudo a mantener la ingente bondad de los recurso petroleros.
Otro factor importante en la falla del modelo desarrollista de postguerra en Venezuela, fue el cambio tecnológico mundial. La misma bonanza de los precios del petróleo definió un trastorno en las modalidades tecnológicas de producción. Los nuevos materiales surgen justamente de la necesidad de ahorrar energía por parte de los países industrializados, con la finalidad de mantener o recuperar tasas de ganancias. Esto hizo que fracasara el plan de la “Gran VENEZUELA”, que intentaba crear un segundo frente exportador, además del petrolero, cual fue la industria pesada del acero y el aluminio. En ese entonces, parte de la bonanza petrolera se invierte en desarrollar esa industria metalúrgica, pero por el mismo ahorro de energía en los países del norte y por el citado cambio en el uso de materiales de bajo consumo energético, esas nuevas industrias metalúrgicas quedaron, con sus tremendas inversiones,  frías, paralizadas y endeudadas.
La reducción de los precios del petróleo, desde mediado de los 80 hasta bien avanzado los 90, terminó por agotar las alternativas de un país  con enorme deuda externa y con ingresos disminuidos a menos de la mitad.
Ningún sistema político podía resistir un descalabro de estas magnitudes. Las democracias e incluso las dictaduras se desacreditan en un proceso de estas características. Esto lo podríamos asimilar a la crisis sufrida por Chile luego de la caída del Salitre  y la crisis de 1929, donde los gobiernos se sucedían de crisis en crisis  y la inestabilidad fue enorme y por largo tiempo.
Sólo un gobierno de gran soporte popular pudo retomar las riendas de una situación desbocada, como en verdad lo pudo hacer Chávez. Pero tampoco lo hubiese logrado de no mediar dos situaciones:1) los acuerdos con los países de la OPEP para reducir la producción de petróleo y recuperar los precios (que le dio un respiro económico inapreciable al nuevo gobierno popular) y luego2) el incremento de la demanda mundial de petróleo gracias al levantamiento del gigante asiático (que repercute en toda la actividad económica mundial).
Luego que la crisis de EE.UU. se traslada también a Europa, la nueva fase decadente de los precios de las materias primas introduce una nueva realidad recesiva en los recursos petroleros, lo que lleva, junto a la muerte temprana de Chávez, a la complicación social y económica del régimen.
Chávez deja una Venezuela abundante en recursos fiscales, pero con una pobre inversión y una dudosa administración de su principal riqueza. Como no se avanzó más allá de una sociedad asistencial, la marea baja del petróleo les sorprende sin alternativas para sostener un gasto social desbordado.
Pronto, el crédito externo de Venezuela se paralizaría, vendría la escasez y la inflación, el desequilibrio de las cuentas nacionales y la crisis sistémica más tremenda, que nunca soñó ese país.
Chávez llegó al poder con un reconocimiento amplio, casi universal, pero el bolivarianismo se manifestó a poco andar como una fuerza ideológica más restringida y sectaria, de hecho se definen socialistas y hacen alianza con la dictadura de Castro así como un acercamiento íntimo con el Irán de Mahmud Ahmadineyad. Desde entonces Chávez se enfila por una combativa postura anti imperialista, es decir antinorteamericana. Sus políticas se hacen centralistas, autoritarias y discrecionales, gracias al gran aval del voto popular, que le concede poderes omnímodos.
Con todo, mientras estuvo Chávez vivo se respetaron los poderes de la disidencia, sobre todos los medios de comunicación (hubo cierres excepcionales, justificados por sus conspirativas y destempladas campañas de ofensas al Presidente y su gobierno). Chávez las respetó, seguramente por considerar a la oposición demasiado débil para dañarlo de manera peligrosa. Pero esta visión cambia cuando se produce el golpe de Estado, en el que es reemplazado, por algunas horas, por el célebre empresario  “Pedro el breve”. Las Fuerzas Armadas rescatan a Chávez y lo reposicionan en el poder. Desde entonces el régimen saca  las garras amenazantes de un régimen que impone su voluntad centrípeta, apoyada en el aparato militar y enfrentándose a la oposición como un enemigo frontal.
Maduro asume el desafío de conducir a una Venezuela ya entrando firmemente en crisis, sin tener el genio de Chávez para dar los golpes de timón necesarios para salvar episodios de riesgo o crisis. Pero además, maduro es un personaje de tragedia, pues se encuentra atrapado entre un poder militar, que es un poder fáctico, que además está comprometido en corrupciones muy generalizadas, con sus colegas políticos que también han mordisqueado el tentador fruto prohibido y lucharán a muerte para no ser despojados de esta generosa fuente de la abundancia.
Como los organismos en crisis extrema, los protagonistas arriesgan todo a jugadas que para un observador objetivo parecerían locuras o insensateces. Pero la lógica del desesperado no es la misma que la del opinante desaprensivo. El primero no tiene más remedio que jugárselas en el límite.

jueves, 4 de mayo de 2017

Elecciones presidenciales en Francia el domingo

MACRON DOMINÓ A LE PEN EN  HISTÓRICO DEBATE EN FRANCIA



El debate de anoche en televisión entre los dos candidatos a la presidencia de Francia fue duro y largo, a ratos confuso, los moderadores desbordados por un Emmanuel Macron y una Marine Le Pen que se pisaban la palabra. Macron, durante las dos horas y veinte minutos que duró el debate, habló con la mesa limpia, sin papeles. Le Pen llevaba varias carpetas de colores que consultaba con frecuencia, comentó hoy en La Vanguardia el columnista Xavier Mas de Xavás.

El tono fue respetuoso, repleto de madames y monsieurs, pero también muy duro, a ratos con insultos. Un 63% de los espectadores consideraron que Macron fue más convincente que Le Pen, según un sondeo de la cadena BFMTV. Macron defendió las reformas profundas que precisa el Estado y la economía para superar el reto de la globalización sin dejar nadie atrás. Priorizó el pragmatismo por encima de las ideologías, una política que favorezca a los empresarios y proteja a los trabajadores, que mejore la educación y la seguridad, un proyecto plenamente europeo.
Le Pen apeló a la emoción, al miedo de los más desfavorecidos, a los que prometió de todo pero, como Macron no se cansó de demostrar, sin ninguna base. La candidata de la extrema derecha repartió beneficios sociales pero no supo explicar cómo piensa financiarlos. Criticó el euro pero sin ofrecer una alternativa viable. Propuso un sistema monetario dual, con una moneda nacional para el consumo interno, manteniendo el euro para las actividades económicas y financieras internacionales. Macron demostró que esta idea no tiene sentido, que es inviable, escribió de Xavás.
También criticó con dureza el proteccionismo que propuso su rival, una Francia cerrada que nada podrá hacer para progresar, frente a la Francia abierta, fuerte y creíble en Europa, que él defiende. Atacó a la líder de la extrema derecha cuando ésta demonizó al islam y propuso el cierre de fronteras para combatir el terrorismo, una estrategia, dijo, que juega a favor de los yihadistas.
A cambio, propuso mejorar la investigación policial, sobre el terreno, para identificar a los terroristas y también la colaboración con los otros países europeos. Macron, ex ministro de Economía, mantuvo la calma ante los ataques de una Le Pen que escondía su nerviosismo detrás de una sonrisa nerviosa. La aspirante de la extrema derecha, veinte puntos por debajo en los sondeos, necesitaba un gran golpe de efecto para convencer al 18% del electorado que sigue indeciso.
El debate no se lo ha dado y ahora sus posibilidades de llegar al Elíseo este domingo son aún más reducidas. Los sondeos siguen dando a Macron, aproximadamente, el 60% de la intención de voto y a Le Pen un 40%.

Obama está al lado de Macron

Barack Obama anunció este jueves su apoyo al candidato presidencial francés Emmanuel Macron mientras que un grupo de manifestantes protestaron jueves contra su rival, Marine Le Pen, lanzándole huevos cuando la ultraderechista visitaba una empresa en el oeste de Francia.

“Siempre he reconocido mi amistad con el pueblo francés así como el trabajo que hicimos juntos cuando era presidente de Estados Unidos”, comienza diciendo Barack Obama en un video

“No pretendo interferir en ninguna elección porque yo no me volveré a presentar como candidato pero la francesa es muy importante porque la integridad de Francia le importa a todo el mundo“, continuó diciendo.

El expresidente dice que “admiro la campaña que ha hecho Emmanuel Macron. Ha defendido valores liberales y le ha dado importancia al papel de Francia en Europa y en el mundo” para terminar diciendo que lo apoya: “En Marche! Vive la France!”, pronunció en francés el exmandatario.

Por su parte, Le Pen visitaba una empresa de transportes, en la ciudad de Dol-de-Bretagne, cuando un grupo de aproximadamente cincuenta personas comenzaron a proferirle gritos como ¡fuera los fascistas!”. Al mismo tiempo, le lanzaron huevos.

Según las encuestas, el centrista Macron derrotaría a la ultraderechista Le Pen en las elecciones del próximo domingo logrando alrededor del 60% de los votos.

La columna del periodista Fernández

PERIODISTAS POLÍTICOS O POLÍTICOS PERIODISTAS


Por Enrique Fernández

A poco más de seis meses de la elección presidencial en su primera vuelta, el 19 de noviembre, dos figuras de la radio y la televisión aparecen entre los candidatos para suceder a la Presidenta Michelle Bachelet. Beatriz Sánchez y Alejandro Guillier dejan el periodismo para entrar de lleno al terreno de la política.

Puede ser una opción legítima, pero cualquier ciudadano tiene derecho a dudar.

A fines del año pasado, cuando ya se proyectaba como candidato, el senador Guillier entrevistó al ex Presidente uruguayo José Mujica, cuya palabra encuentra amplia acogida en sectores de la izquierda. Pero más que periodística ésa fue una entrevista política, “con fines electorales” y apartados de la ética, según afirmó el conductor de noticias de Televisión Nacional José Manuel Astorga.

- Este joven no es periodista –respondió Guillier, descalificando de un golpe la crítica de Astorga.

Y el honorable senador ¿siempre fue periodista o ya pensaba en ocupar un lugar en la política cuando ejercía como lector de noticias o entrevistador en la televisión y la radio? Uno de los preceptos del Código de Ética del Colegio de Periodistas, del que Guillier fue Presidente, prohíbe a estos profesionales ejercer como publicistas. Pero Guillier lo hizo, cuando en el año 2006 grabó un spot en favor de las isapres (Instituciones de Salud Previsional). Convertido ahora en candidato admitió que esa “fue una imprudencia”, pero más de un elector se preguntará con qué independencia podrá actuar frente a las isapres un eventual gobierno de Guillier.

Es la delgada frontera entre lo correcto y lo incorrecto,  en el delicado terreno de la ética profesional.

¿Tiene derecho un periodista a tomar partido por un bando político o una ideología?

La candidata Beatriz Sánchez piensa que sí. Cree, como muchos profesionales de su generación, que la objetividad no existe y que el compromiso político es legítimo.

“Creo que hay ciertos conceptos del periodismo que me parece que están errados. Se piensa que los periodistas somos objetivos y la verdad es que la objetividad no existe. A mí en la universidad me dijeron que tenía que ser objetiva y de a poco, ejerciendo esta pega, me fui dando cuenta de que uno no es objetivo”.

Lo primero que sorprende en esta liviana declaración de principios es que la candidata considere al periodismo como una “pega” y no como una profesión. Una “pega” es un trabajo transitorio y tal vez por eso ella lo ha utilizado como un peldaño también temporal, para subir los escalones de la política y llegar al palacio presidencial de La Moneda, si los electores la apoyan.

Pero tiene razón cuando evoca a sus maestros de la Universidad de Concepción que le hablaron de la objetividad como un imperativo ético, aunque parezca imposible. Porque el periodista es un testigo y no un fiscal. Un testigo objetivo frente a la realidad, como lo establecen los manuales de estilo de los principales medios de comunicación.

“El deber de todo reportero y editor es luchar para conseguir tanta objetividad como sea humanamente posible", indicaba el manual de “The New York Times” que preparó su editor Abraham Michael Rosenthal, antes de dejar el diario en 1986 al concluir 55 años de carrera. 

“El periodista transmite noticias a los lectores, y se abstiene de exponer sus opiniones personales sobre los hechos de los que informa”, señala por su parte el Libro de Estilo del diario “El País” de Madrid.

Si un informador utiliza un medio de comunicación para servir un compromiso ideológico se está apartando de la objetividad. Emilio Filippi, que dirigió en Santiago el semanario “Ercilla” y fundó la desaparecida revista “Hoy” en tiempos de la dictadura militar, era contrario a ese tipo de Periodismo. 

“Yo creo que a un periodista profesional, cualesquiera sean sus convicciones doctrinarias, no le está permitido manipular la verdad en aras de su compromiso ideológico”, señalaba Filippi en 1985.

Si Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez ya pensaban en dedicarse a la política tendrían que haber escogido otro camino, como lo hicieron el profesor Pedro Aguirre Cerda, el ingeniero Jorge Alessandri o el doctor Salvador Allende. Utilizar el periodismo no parece lo más correcto, si consideramos que un periodista de farándula es difícil que sea un buen músico y un comentarista de fútbol es improbable que sea un buen arquero.