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martes, 6 de enero de 2026

CAPTURA DE MADURO ES PREOCUPANTE POR VIOLACIÓN DEL DERECHO INTERNACIONAL, PERO PARA MUCHOS NO HUBO LLANTOS


 La captura de Nicolás Maduro abre un escenario incierto en Venezuela: acuerdos de EE. UU. con el chavismo, dudas sobre la oposición y un futuro político sin cambios visibles para la población, dice la Deutsche Welle de Alemania.

El ataque militar de Estados Unidos en Venezuela y la posterior captura de su presidente, Nicolás Maduro, provocaron reacciones diversas en todo el mundo. Algunos celebraron con euforia este "acto de libertad", mientras otros condenaron la violación de la soberanía y del derecho internacional por parte de Washington.También hubo posturas más moderadas: varios cuestionaron la forma en que EE. UU. actuó, pero no "soltaron lágrimas" por la captura de Maduro y ven este momento como una oportunidad única para restituir la democracia en Venezuela.

"El ataque es claramente contrario al derecho internacional. Así lo han confirmado todos los expertos en esta disciplina. No hay duda al respecto", afirma a DW Anja Dargatz, directora de la oficina en Venezuela de la Fundación Friedrich Ebert (FES), cercana al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD).

Por su parte, Evelyn Hartig, directora de la oficina en Bogotá de la Fundación Heinrich Böll (HBS), vinculada a Los Verdes en Alemania (foto a la izquierda),  dice a DW que el ataque es una advertencia para la región y una forma de dominación sobre recursos ajenos: "Es una amenaza directa no solo para Venezuela, sino también para países vecinos como Colombia". Tras la aprehensión de Maduro, el Gobierno de Donald Trump aseguró que quiere "administrar" Venezuela por el tiempo que sea necesario. 

Según Washington, el objetivo sería atraer empresas  estadounidenses para invertir en el sector petrolero y modernizar la infraestructura del país. Hartig advierte que esta "administración" de Venezuela podría tener costos elevados: polarización interna, posible resistencia armada y un agravamiento de la crisis nacional y regional."Trump había expresado abiertamente los intereses económicos que tiene en el país rico de petróleo. En síntesis, no se busca una solución democrática, sino provocar el colapso del régimen para apropiarse de los recursos venezolanos que consideran propios. Hoy es Venezuela, mañana puede ser Colombia, México o cualquier otro país de la región", sostiene.

En tanto, Dargatz (FES) plantea que si EE. UU. "quiere administrar Venezuela, primero tendrían que explicar cómo, por qué en los últimos años ha desmantelado sistemáticamente todo lo que ahora habría que reconstruir". 


Ella recuerda que no existe embajada estadounidense, ni cooperación al desarrollo, y que la colaboración económica "se limita prácticamente a la extracción de petróleo a través de la empresa estadounidense Chevron". Para ello, subraya, "habría que crear estructuras que lo hicieran posible. Sin embargo, aquí surge la pregunta: ¿se trata solo de retórica? ¿O hay un plan detrás?".

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