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OJO: TURBULENCIAS GRAVES EN IRÁN EN UN NUEVO ESCENARIO EN EL QUE ESTÁN ACTIVAS TODAS LAS GRANDES POTENCIAS
Sahd
planteó que el mundo atraviesa un momento de profundas transformaciones, donde
el uso de la fuerza vuelve a adquirir legitimidad en las relaciones
internacionales.
Irán y las claves de una
crisis que remece al sistema internacional
“Estamos
asistiendo a una relegitimación del uso de la fuerza, en un sistema
internacional muy cuestionado”, señaló, y agregó Sahd que el orden global
actual ya no satisface a las principales potencias.
Según
explicó, ni Estados Unidos, ni China, ni la Unión Europea se sienten cómodos
con las reglas vigentes, lo que acelera las tensiones.
Respecto
de Irán, el académico subrayó su relevancia estratégica en Medio Oriente, tanto
por su peso histórico como por su rol político y energético. Recordó que se
trata de un régimen híbrido, con instituciones republicanas, pero con un poder
real concentrado en estructuras teocráticas.
Ese
sistema, explicó, comenzó a resquebrajarse cuando la economía dejó de responder
a las necesidades de la población.
“La
principal fuente de malestar en Irán es económica”, afirmó Sahd. El alza del
costo de la vida, sumada a las sanciones internacionales, ha impactado con
fuerza en una sociedad mayoritariamente joven.
“El 60%
de la población iraní es menor de 35 años”, enfatizó, lo que tensiona aún más a
un régimen que enfrenta crecientes cuestionamientos de legitimidad.
Estados Unidos, presión
política y los riesgos de un cambio de régimen en Irán
Sobre el
rol de Estados Unidos, Sahd descartó una intervención militar a gran escala y
explicó que la estrategia de Washington apunta a presionar al régimen desde
distintos frentes. “Estados Unidos está apostando a que sea la propia sociedad
iraní la que termine derribando al régimen”, sostuvo.
En ese
marco, la retórica y las amenazas del expresidente Donald Trump responden a una
lógica de presión maximalista, más que a un intento de liderazgo humanitario.
Finalmente, el analista advirtió que, pese a su debilidad, Irán no está
solo y cuenta con aliados clave como China y Rusia. Por lo mismo, cualquier
escenario de cambio implica riesgos significativos, especialmente ante la
posibilidad de un vacío de poder en un país de casi 90 millones de
iraníes fuera del país se solidarizan con las protestas y se manifiestan contra
la República Islámica de Irán. Un uema en Londres una foto del ayatolá Alí
Jamenei.
Debido a
su ubicación geopolítica, en uno de los cuellos de botella más importantes del
comercio mundial de energía -el estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico-, así como a sus
enormes reservas de petróleo y gas su ambiciones políticas y su programa nuclear, Irán es considerado un actor central en Oriente Medio.
El país,
de mayoría chií y con unos 93 millones de habitantes, es desde hace dos
semanas escenario de protestas en todo el
territorio nacional, que inicialmente fueron desencadenadas por la crisis
económica y que entretanto se han transformado en una revuelta contra el
régimen de Teherán. Oficialmente, el sistema autoritario de la República
Islámica responsabiliza de las protestas a sus enemigos externos, en particular
a Estados Unidos e Israel.
Sin
embargo, para la cúpula dirigente parece más natural negociar con Estados
Unidos que entablar un diálogo con su propia población. El presidente
estadounidense, Donald Trump, declaró el 11 de enero de
2026 que Irán estaría dispuesto a iniciar negociaciones con Estados Unidos.
Desde la
Revolución Islámica de 1979 y la posterior ocupación de la embajada
estadounidense en Teherán, Irán y Estados Unidos no mantienen relaciones
diplomáticas. Desde entonces, la relación bilateral ha estado marcada por
enemistades ideológicas, sanciones, tensiones en materia de seguridad y el
conflicto en torno al programa nuclear iraní.
"Creo
que están cansados de ser golpeados por Estados Unidos", dijo Trump a
periodistas a bordo del Air Force One. Su Gobierno estaría manteniendo
conversaciones sobre un posible encuentro entre ambas partes.
Estados
Unidos exige a Irán que suspenda por completo el enriquecimiento de uranio para
su programa nuclear. Occidente acusa a Teherán de perseguir en secreto la
construcción de una bomba atómica. Irán lo niega, aunque recientemente ha
enriquecido uranio hasta un 60 por ciento. El programa nuclear iraní sigue siendo
así un punto central de conflicto en las relaciones con Occidente.
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