Merz con YI
El canciller alemán Friedrich Merz está en China y dijo considerar a Estados Unidos como un socio fiable. Sin embargo en Múnich, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, ofreció precisamente aquello que el Gobierno alemán echa de menos de EE. UU. bajo Donald Trump: multilateralismo, un orden mundial basado en normas y libre comercio. Merz parece ver en ello una oportunidad.¿Qué valor tiene la oferta china? "No todo lo que China desea coincide necesariamente con los intereses alemanes; sobre eso habrá que hablar y negociar", comenta a DW el profesor Eberhard Sandschneider, experto en China y socio de la consultora Berlin Global Advisers.
"Pero la oferta al menos está sobre la mesa y constituye naturalmente un claro contraste. Desde nuestra perspectiva occidental, resulta extremadamente difícil aceptar que Estados Unidos se convierta en destructor de un orden mundial que él mismo ayudó a construir".
El antiguo modelo de negocio ya no funciona
Merz viajó a China con una amplia delegación económica. China es el socio comercial más importante de Alemania, con un volumen de más de 250.000 millones de euros en 2025. Ese mismo año, China volvió a superar a Estados Unidos, que había ocupado brevemente el primer puesto.
Eberhard Sandschneider
Pero el intercambio con China ha cambiado notablemente. El déficit comercial alemán alcanzó en 2025 un máximo histórico. Hasta hace pocos años, por ejemplo, la industria automovilística alemana abastecía con gran éxito el mercado chino. El antiguo modelo de negocio ya no funciona: los autos eléctricos alemanes, en su mayoría grandes, son demasiado caros en China, mientras que China exporta a Europa vehículos a precios difícilmente superables por la competencia.
"Nos hemos dormido demasiado tiempo en los laureles", dice Sandschneider. "Los alemanes estamos orgullosos de fabricar coches y no teléfonos móviles con ruedas, como dijo en una ocasión un directivo del sector. Pero eso es precisamente lo que construyen los chinos, y con ello tienen éxito".
"Cuando el canciller alemán se reúna con el presidente chino, ambos sabrán que los tiempos en los que China era el taller de Occidente han quedado definitivamente atrás", escribe la corresponsal jefe de DW, Michaela Küfner, que acompaña al canciller en su viaje.
Reducir la dependencia de China
En algunas materias primas, especialmente en las tierras raras —que son necesarias, por ejemplo, para los autos eléctricos— China tiene un cuasi monopolio mundial.
Las restricciones a la exportación de tierras raras impuestas por China ya provocaron en 2025 incluso paradas temporales de producción en fabricantes alemanes de automóviles. Además, los expertos advierten de riesgos para la seguridad derivados del acceso chino a datos, por ejemplo a través de las redes de comunicación.
También el Gobierno estadounidense advierte sobre tales dependencias. El secretario de Estado Marco Rubio pidió en Múnich a los aliados europeos que se alinearan con Estados Unidos.
ve el peligro de un mundo bipolar en desarrollo, en el que Washington podría exigir a Alemania que se decida entre EE. UU. y China. "Eso coloca a otros países, no solo a Alemania, ante un dilema".
Friedrich Merz ya se propuso en otoño un objetivo para su visita a China: instar al presidente Xi Jinping a poner fin al apoyo a Rusia en la guerra de Ucrania. Eberhard Sandschneider considera que eso no tiene perspectivas de éxito: "Quien no haya entendido que el interés geoestratégico de China no consiste en ver perder a Rusia, quizá solo tenga que sentarse un momento y reflexionar". Convencer a Xi "no lo logrará el canciller alemán, que además llega demasiado tarde a China".
De hecho, Merz llega doblemente tarde con su visita: tarde tras su toma de posesión en mayo de 2025, después de haber estado ya previamente en toda una serie de países, también la India, pero también tarde porque antes que él ya estuvieron en China otros jefes de Estado y de Gobierno occidentales.
La corresponsal jefe de DW, Michaela Küfner, opina: "En términos generales, el canciller alemán debe establecer un canal directo y fiable con el presidente chino Xi. Porque, ya sea comercio, cadenas de suministro o la guerra en Ucrania, una cosa es segura: la relación con China determinará en el futuro al menos tanto la estabilidad de Europa como la relación con Estados Unidos".
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